El libro rutilante

Frutilla picante

Fragmento

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Más adelante, empezamos a llenar diarios íntimos con ficciones. En realidad, ella escribía novelas y yo intentaba seguirle el ritmo.

El hábito de leer me acompaña hasta hoy, a veces con más frecuencia y a veces, en tiempos de mucho trabajo, con bastante menos frecuencia de la que me gustaría. Por otro lado, el hábito de escribir se convirtió en parte de lo que hago, de alguna forma.

Los libros que leí y que leo ayudaron a que sea lo que soy hoy: una loca. No, mentira. “Loca” no es la palabra: quizás “soñadora”, “creativa”, “atrevida” serían más adecuadas. Una vez escuché que no nos acordamos de todas las comidas que comimos a lo largo de nuestra vida, pero estas ayudaron a formarnos, y que lo mismo sucede con los libros que leímos. Me encanta esa idea.

Ahora que tenés este libro entre tus manos, espero que sea ese alimento que te ayude a imaginar y crear una vida divertida, creativa y llena de buenas experiencias.

LA HOJA EN BLANCO

Cada día tenemos una hoja en blanco frente a nosotros. Y no, no estoy cayendo en esas frases cursis y clichés de año nuevo, de esas que dicen cosas como que “el año es un cuaderno, con 365 hojas (a veces 366 cuando el año es bisiesto) bla, bla, bla, si no compartes esto en un minuto, un pandicornio morirá…”. Cuando afirmo que cada día tenemos una hoja en blanco frente a nosotros, realmente lo creo.

Me explico mejor, querido lectorcillo. Por mi trabajo como youtuber, me enfrento a muchas hojas en blanco: cada vez que tengo que pensar ideas para  videos,  escribir  un  nuevo  guion,  un

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posteo para cualquier red social o incluso cuando hago cosas que se salen de mi rutina diaria, como planear un show en vivo o
escribir un libro, cosa que estoy haciendo

en este mismo momento.

A esta altura, ya te habrás dado cuenta de
que cuando hablo de “hoja en blanco”, no me
refiero solamente a un pedazo de papel sin
escribir. La hoja en blanco es cualquier cosa
que esté en potencial, como un video que aún no se grabó, una receta que aún no se cocinó o una habitación vacía que espera que le pongamos algún mueble.

De hecho, la hoja en blanco es una de las cosas que más me gustan y uno de los motivos por los cuales decidí hacer videos para YouTube.

En 2013 merodeé como un felino alrededor de mi computadora durante varios meses, pensando en cuál sería mi primer video, cómo quería que se llamara mi canal, de qué se iba a tratar. En el fondo, tenía un poco de miedo. Tener tanta libertad, la posibilidad de hacer CUALQUIER COSA QUE SE ME OCURRIERA era un poco inquietante. Pero soy testaruda y cuando tomo una decisión la mantengo hasta el final: había decidido hacer videos y lo iba a lograr, aunque tuviera que enfrentarme a un ejército de hojas en blanco mirándome tan quietitas desde mi escritorio, desafiándome y diciendome “¡Gallina!”. Para mi sorpresa, una vez que empecé a escribir, todo fluyó, y la hoja en blanco se convirtió en uno de los mejores momentos de mi trabajo. Es casi una descarga

de adrenalina, mezclada con un poco de fantasía.
Cuando me preparo para escribir (guiones,
una receta, un show, un post, ¡lo que
sea!) siento tanta energía que de repen-
te creo que todo es posible.

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Sé lo que estás pensando: “No todo el mundo tiene trabajos tan divertidos”. “Ella lo cuenta para decir que es youtuber”. “Li hiji in blinci qui is mi imigui”.

La verdadera razón por la que
cuento todo esto es porque
quiero que vivas la expe-
riencia de enfrentarte a una
hoja en blanco. Te recuerdo que
de vos depende que viva ese pan-
dicornio o no. ¡Ah! Cierto que
prometí no caer en esas pavadas.

LA IMPORTANCIA
DE LA HOJA EN
BLANCO

Dominar la hoja en blanco es de suma importancia para la vida, porque no solo tenemos que lidiar con ella cuando hacemos trabajos creativos. Cuando empezamos un nuevo año de estudios, cuando vamos a una primera cita, cuando viajamos a una ciudad que no conocemos o probamos un restaurante nuevo nos enfrentamos a una situación desconocida, a una “hoja en blanco”. Incluso nos pasa cuando tenemos que elegir un regalo para
alguien o... ¡decidir cómo nos vamos a vestir al
comenzar el día! Por eso, y si no querés que mue-
ra un pandicornio en Narnia, ¡te propongo que te
sacudas el miedo a la hoja en blanco llenando la siguiente página con lo que se te ocurra!

Te dejo mi hoja a modo de ejemplo. ¡Pero no te limites!

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