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Los ángeles de hielo
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Los ángeles de hielo

GRIJALBO , julio 2016
(19)
Narrador: Sergio Zamora / Esther Solans / Toni Hill
Duración: 15 horas 18 minutos

Escucha ahora esta ambiciosa intriga psicológica de tintes góticos ambientada en la pujante Barcelona de principios del siglo XX.

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« En esta historia penetraremos en los más oscuros recovecos del alma humana, en las atrocidades que pueden cometer los seres atormentados por la venganza y el odio.
» Tanto los vivos como los muertos. »

Barcelona, 1916. A sus veintisiete años, Frederic Mayol ha dejado atrás una vida cómoda en la esplendorosa Viena y la traumática participación en una guerra que sigue asolando Europa. Psiquiatra y seguidor de las teorías psicoanalíticas, se enfrenta a su futuro puesto en un sanatorio ubicado en un tranquilo pueblo pesquero cercano a Barcelona, un enclave perfecto para superar los horrores vividos en el frente.

Pero la clínica y sus alrededores no resultan ser tan idílicos como pensaba. Las sombras de un siniestro pasado se ciernen sobre los ángeles que decoran la fachada del edificio, como si quisieran revivir los acontecimientos que sucedieron en la casa siete años atrás, cuando el lugar era un prestigioso internado para jovencitas de buena familia que cerró sus puertas después de un trágico incendio.

Atrapado entre el anhelo de desvelar el misterio que se esconde entre los muros del caserón y el amor que siente por Blanca, una de las antiguas alumnas del colegio, Frederic deberá enfrentarse a una perversa historia de obsesiones y venganzas hasta llegar a una revelación tan sorprendente como desoladora.

Porque la verdad, aunque necesaria, no siempre supone una liberación; a veces incluso puede convertirse en una nueva condena.

Toni Hill vuelve a demostrar su gran pulso narrativo y su habilidad para la creación de atmósferas en este fascinanteaudiolibro, poblado de personajes inolvidables y envuelto en un aliento inquietante.

Reseñas:
«La dosis exacta de misterio bien administrado, capaz de convertir incluso al lector más exigente en un auténtico adicto.»
Qué Leer

«Atmosférico... Los personajes son intrigantes y complejos, y el autor va deshaciendo hábilmente la madeja guardándonos una sorpresa final.»
Library Journal

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Barcelona, 1916. A sus veintisiete años, Frederic Mayol ha dejado atrás una vida cómoda en la esplendorosa Viena y la traumática participación en una guerra que sigue asolando Europa. Psiquiatra y seguidor de las teorías psicoanalíticas, se enfrenta a su futuro puesto en un sanatorio ubicado en un tranquilo pueblo pesquero cercano a Barcelona, un enclave perfecto para superar los horrores vividos en el frente.

Pero la clínica y sus alrededores no resultan ser tan idílicos como pensaba. Las sombras de un siniestro pasado se ciernen sobre los ángeles que decoran la fachada del edificio, como si quisieran revivir los acontecimientos que sucedieron en la casa siete años atrás, cuando el lugar era un prestigioso internado para jovencitas de buena familia que cerró sus puertas después de un trágico incendio.

Atrapado entre el anhelo de desvelar el misterio que se esconde entre los muros del caserón y el amor que siente por Blanca, una de las antiguas alumnas del colegio, Frederic deberá enfrentarse a una perversa historia de obsesiones y venganzas hasta llegar a una revelación tan sorprendente como desoladora.

Porque la verdad, aunque necesaria, no siempre supone una liberación; a veces incluso puede convertirse en una nueva condena.

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Reseñas:
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Tipo de encuadernación
Audiolibro
Idioma
ES
Fecha de publicación
21-07-2016
Autor
Toni Hill
Editorial
GRIJALBO
Tipo de encuadernación
Audiolibro
Idioma
ES
Fecha de publicación
2016-07-21
Autor
Toni Hill
Editorial
GRIJALBO
9788425354793
21-07-2016
Toni Hill
Toni Hill
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Toni Hill (Barcelona, 1966) es licenciado en Psicología, aunque desde hace años se dedica a la traducción literaria y a la colaboración editorial en distintos ámbitos. En 2011 publicó su primera novela, El... Leer más

Toni Hill (Barcelona, 1966) es licenciado en Psicología, aunque desde hace años se dedica a la traducción literaria y a la colaboración editorial en distintos ámbitos. En 2011 publicó su primera novela, El verano de los juguetes muertos (DeBolsillo), un éxito instantáneo de crítica y ventas que se ha publicado en una veintena de países. Le siguieron Los buenos suicidas (Debolsillo, 2012) y Los amantes de Hiroshima (Debolsillo, 2014), que completaron la apasionante trilogía de novela negra protagonizada por el inspector Héctor Salgado.

En 2016 se adentró con Los ángeles de hielo (Grijalbo) en una ambiciosa intriga con elementos góticos y, dos años más tarde, se llevó el aplauso unísono de la crítica especializada por Tigres de cristal (Grijalbo, 2018), una impactante historia de suspense psicológico ambientada en la Barcelona de la periferia, que fue merecedora del Premio Novelpol 2019 (ex aequo), el Premio Tormo Negro-Masfarné 2019, el galardón a la Mejor Novela Negra del 2018 por la revista digital Llegir en cas d'incendi y, además, fue escogida como una de las cinco mejores novelas negras del año 2018 por los críticos de La Vanguardia. En 2021, presenta El oscuro adiós de Teresa Lanza (Grijalbo), una novela inquietante sobre la hipocresía, la amistad, la inmigración y los privilegios.

Avalado unánimemente por la crítica y los lectores, Toni Hill se ha consagrado como uno de los maestros del género de nuestro país.

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Reseñas

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Las semanas previas a su incorporación al nuevo puesto, el joven las aprovecha para descubrir la vida social de la ciudad condal española. De la mano de Juanjo Alcaraz, un periodista de sucesos conocedor de los entresijos de la ciudad, Friedrich se introduce en algunas fiestas. En una de ellas conocerá a los hermanos Raventós, Gerard y Blanca y a su prima Mariola por los que sentirá una especial simpatía, sobre todo por Blanca, una bella joven de carácter poco convencional por la que se sentirá atraído. El estilo narrativo es virtuoso, manteniendo la atención y centrando al lector en los diferentes escenarios. Una vez conocidos los personajes no resulta complejo seguir los cambios de ubicación y trama, además cada uno de ellos tiene su lugar y momento, todos son útiles y necesarios en el argumento, algo complejo de mantener en obras con un número de actores importante. Me hubiese gustado que se profundizase un poco más en aspectos del carácter y la personalidad de algún personaje, ya que s Leer menos
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Al pincipio, creí que la historia me aburriría porque es muy difícil que un libro de intriga y con algo de terror me seduzca o sorprenda. Lo difícil, he de decir que se ha logrado.Tampoco es que me haya sentido completamente conquistada en todas las páginas, pero, si en algunas de ellas. Los sucesos más atrayentes creo que era todo lo que Águeda, el personaje que hace de la directora del Colegio de los Ángeles, describe diariamente en su diario. Puede que eso sea porque tengo ciertos favoritismos cuándo el escritor escribe en primera persona; y me encanta que en éste libro haya sido escrito en primera, además de en tercera. Todo se escribe y procede por una investigación.El final no lo esperas, en absoluto. Yo creía que iba a ser más fatasmagórico de lo normal y... la confusión te envuelve cuándo descubres que hay mucho más allá. Todo gira, se da la vuelta y desordena lo que pudiste creer previsible.Cabe decir que no creo que vuelva a leer por segunda ves ésta historia. Costó mucho que me atrapase por muy bueno que parezca; de ahí que haya tardado tanto en terminarlo.Gracias a ''Edición Anticipada'' por el libro. Leer menos
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Empecé la lectura de Los ágeles de hielo poco después de recibir el ejemplar. Sin embargo, he tardado bastante en leerlo. Y ahora que lo he terminado, lo cierto es que no sé muy bien cómo plantear la reseña para explicar con total claridad cómo ha sido la lectura de esta novela; aunque si tuviera que resumirla en pocas palabras la definiría como: una novela de ritmo lento pero con una historia fascinante e inquietante repleta de misterio e intriga.La novela está dividida en un prólogo, 28 capítulos agrupados en tres partes perfectamente diferenciadas y un epílogo.Lo primero que nos encontramos al iniciar su lectura es con un prólogo bastante impactante, en mi opinión, en el que conocemos a un joven sentenciado a muerte. Poco conocemos de él, tan sólo el crimen por el que se encuentra aguardando su trágico final.A partir de ahí, conocemos a Frederic Mayol, quien, unos años más tarde del suceso narrado en el prólogo, vuelve a Barcelona tras combatir en la Primera Guerra Mundial, para trabajar como psiquiatra en un sanatorio. Pero antes de comenzar su nuevo trabajo conocerá, entre otros, a Blanca, a su hermano Gerard a Juanjo Alcázar, periodista de La Vanguardia, con quiénes trabará amistad y que tendrán un peso importantísimo en la historia. La narración de su día a día, contada en tercera persona, irá alternándose con un diario escrito por una profesora del Colegio de los Ángeles durante el curso escolar 1908-1909. Los primeros capítulos que se referían a Frederic me resultaron algo pesados. El ritmo es muy lento y se narraban cosas que me parecía que no eran necesarias. Sin embargo, la parte narrada por la profesora me resultaba bastante interesante pero no le veía la conexión. Y por ello dejé durante un tiempo la lectura de esta novela aparcada.Menos mal que continué leyendo.Poco a poco, a pesar del ritmo lento, comienzan a verse las conexiones entre lo que le sucede a Frederic y lo narrado por la profesora y ahí es cuando ya no pude parar de leer por todo el aura de misterio que rodea el sanatorio en el que comienza a trabajar el protagonista.Me gustó cómo se van enlazando los acontecimientos de ambas épocas cobrando sentido todo lo que al principio me había parecido innecesario. Me gustó mucho también cómo fui descubriendo las conexiones entre lo sucedido en el Colegio de Los Ángeles y lo que sucede no sólo en el sanatorio, sino a algunas de las personas que rodean a Frederic.Pero, sin duda, lo que más me gustó fue no saber quién era el asesino de la novela hasta el final. Me pasé capítulo tras capítulo haciendo mil conjeturas, trabando mil teorías diferentes con cada cosa nueva que el protagonista iba averiguando e imaginando cómo se desarrollarían los siguientes acontecimientos. Y he de decir que no acerté con ninguno. Y eso me ha fascinado porque no es para nada predecible.No voy a hablar de los personajes porque probablemente soltaría algún spoiler y es mejor ir descubriéndolos a medida que se descubre la trama.Por tanto, a pesar de ser una novela con un ritmo muy lento, ha conseguido mantenerme intrigada hasta el final; un final tan sorprendente como impactante es su inicio. Leer menos
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Tengo que decir que nunca había leído nada de Toni Hill, pero con esa sinopsis me resultó imposible resistirme y decidí pedirlo.La historia está narrada por el doctor en medicina y psiquiatría Sebastián Freixas. Cuenta la historia de su amigo Fredéric Mayol, éste se la contó hace quince años y finalmente ha decido ponerla por escrito. Comienza cuando Fredéric deja el ejército tras ser herido durante la guerra, y vuelve a la casa de su padre en Barcelona para recuperarse.La introducción a la novela me pareció muy interesante, pues es a través de una carta dirigida al lector y escrita por Sebastián. En ella habla de cuando Fredéric le contó lo que le había ocurrido, lo que pensó en ese momento y porqué ha decidido escribirla después de tanto tiempo. Vuelve a interactuar a lo largo de la novela, para comentar algo de lo ocurrido o aportar más información que ha investigado después a través de periódicos e informes de policía.En los primeros capítulos aparecen dos historias que se intercalan. La primera y más importante es la de Fredéric, que comienza cuando acepta un nuevo empleo como psiquiatra. La segunda tiene lugar años antes, en un internado para chicas de buena familia. Esa parte está narrada por la directora del centro, que escribe todo lo que ocurre desde el comienzo del curso en su diario. Según avanzan los días vemos como la situación empeora en la escuela y comienzan a ocurrir cosas extrañas.Sin duda uno de los personajes principales es el edificio y sus ángeles de la fachada, que son testigos de todo lo que ocurre entre sus paredes. El protagonista es Fredéric, un hombre de buena familia que acaba de volver de la guerra y empieza a trabajar como psiquiatra, y Blanca, una joven que estudió en el internado y que esconde el secreto de lo que ocurrió en su último año. Ambos se conocen en la fiesta de un conocido común y sienten interés por el otro al instante. Todos los personajes están muy bien definidos y van cambiando a medida que transcurre la historia. Muchos de ellos esconden secretos sobre su pasado y van cambiando su forma de actuar a medida que se van descubriendo.En general me ha parecido un libro muy interesante, de los que te mantienen pensando y dándole vueltas a la historia cuando no estás leyendo. Tengo que decir que, aunque algunos de los giros los vi venir, hubo muchos otros que ni siquiera sospechaba y me sorprendieron mucho. El autor mezcla en ésta novela misterio y novela negra, con algunos toques paranormales que hacen más impredecible lo que ocurrirá. De ésta manera te mantiene enganchado al libro sin dejar de leer para saber que está pasando.Lo único que no me ha terminado de convencer es que cuando empiezas a leer aparecen muchos personajes nuevos y resulta complicado aprenderse todos los nombres y apellidos. Además, el comienzo de la novela es principalmente introducción y hasta que no avanzas no llegas a la parte verdaderamente interesante.En conclusión me ha resultado un libro muy entretenido y diferente. Me ha encantado como el autor ha conseguido relacionar toda la historia y atar todos los cabos al final, haciendo que la historia tenga sentido y resulte muy original. Sin duda leeré más libros suyos en el futuro y espero que me gusten tanto como éste. Leer menos
LOS ÁNGELES DE HIELO
Hay lectores que tienen sus autores predilectos o de cabecera. Cuando alguien me cuenta que no se pierde ni una sola publicación de tal o cual autor, siempre me pregunto lo mismo: ¿Cuál es el tuyo, Marisa? La respuesta siempre es la misma: Más que autores preferidos tengo novelas preferidas. Nunca he podido decir que me he llegado a leer hasta l... Leer más
Hay lectores que tienen sus autores predilectos o de cabecera. Cuando alguien me cuenta que no se pierde ni una sola publicación de tal o cual autor, siempre me pregunto lo mismo: ¿Cuál es el tuyo, Marisa? La respuesta siempre es la misma: Más que autores preferidos tengo novelas preferidas. Nunca he podido decir que me he llegado a leer hasta la lista de la compra de un escritor u otro. En mis manos han ido cayendo libros de manera aleatoria, algunos con mayor o menor fortuna, sin pararme a pensar en la autoría, sin elevar a las alturas a unos o condenar al ostracismo a otros. Pero de un tiempo a esta parte, esa respuesta ha dejado de convencerme. Como me gusta analizarme o psicoanalizarme constantemente, me he dado cuenta que en los últimos años he seguido de cerca los pasos de más de un autor. De algunos que a día de hoy llevan cuatro, cinco o seis novelas publicadas he podido comprobar su evolución, sus experimentos, su trayectoria y conseguir hacerme una idea muy precisa sobre nuestra afinidad. Y por eso, creo que Toni Hill se ha convertido en uno de esos autores que, hasta la fecha -y crucemos los dedos; Toni por lo que tú más quieras- no me ha defraudado. Disfruté muchísimo con la trilogía de Héctor Salgado, ese inspector de policía con un lastre personal a rastras al que, según palabras del autor en la entrevista que le hicimos (puedes leerla aquí), volveremos a ver en el futuro. No obstante, considero que el autor se ha superado con creces pues su última publicación, Los ángeles de hielo, me ha parecido una novela muy, muy completa, en la que ha cambiado de registro y se ha zambullido en el siglo pasado, saliendo de este reto con mucha solvencia. Antes de empezar a escribir esta reseña he tenido que hacerme un esquema porque Los ángeles de hielo tiene muchísimo que ofrecer al lector. A saber, dos líneas argumentales, diferencias referencias temporales, tres voces narrativas, un prólogo, una introducción y un montón de sucesos que nos van a tener anclados a la silla y con los dedos agarrotados al libro. Imposible aburrirse con esta novela, eso os lo garantizo. Pero vayamos por parte.En la Barcelona de 1916, Frederic Mayol regresa herido de las trincheras tras combatir en el frente junto al ejército austro-húngaro durante la Primera Guerra Mundial. Deja a su madre Claudine, una mujer con mucha personalidad en Viena, donde residía, para trasladarse con su padre a Barcelona, pues sus padres viven separados desde hace años. Frederic necesita recuperarse de sus lesiones. Una herida en uno de sus brazos le produce terribles dolores que tiene que combatir con morfina.Su intención es escribir una novela sobre la guerra y entrar a trabajar en la clínica psiquiátrica dirigida por Sebastián Freixas. Frederic se moverá por diversos círculos no siempre del agrado de su padre. Entablará amistad con los hermanos Raventós -Blanca y Gerard -, algo peculiares y Frederic acabará enamorándose de ella. Pero en esta trama habrá otros tantos personajes a los que tendremos que seguir la pista muy de cerca, por un lado, un cura ingresado en el psiquiátrico por tener delirios obsesivos y alucinaciones. Por otro, un pintor que parece tener doble personalidad. A todo ello hay que unir algunos hechos luctuosos, algún asesinato y otros bastante intrigantes como la aparición y desaparición de una caja de música que contiene extraños dibujos o la presencia de una dama de negro en los momentos de mayor tensión.La otra línea argumental nos lleva a 1908, al Colegio de los Ángeles, cuya directora, Águeda Sanmartín, va dejando constancia en su diario de todos los hechos que suceden en el centro, como por ejemplo la llegada de una nueva alumna, la alumna número 13, Griselda. Se trata de una joven inquietante que enseguida despertará la curiosidad del lector pues a su alrededor empezarán a ocurrir una serie de cosas extrañas que nos hacen sospechar lo peor.      ¿Pero cuál es el punto de unión entre ambas tramas? Pues un edificio singular que cuenta con unas vistosas gárgolas, hermosos ángeles de piedra que coronan la fachada. Un edificio que en 1908 estuvo ocupado por doce jovencitas y sus profesores y que, tras un incendio, se tornó en hospital psiquiátrico en 1916. Pero además, el lector advertirá que algunos de los personajes de la trama más antigua volverán a aparecer en la más moderna, conoceremos su antes y su después, y eso generará muchísimo suspense.  Prácticamente ambas tramas se irán alternando con lo que podremos ver casi en paralelo lo que ocurre en una época y en otra, lo que acontece con las estudiantes y con los enfermos psiquiátricos hasta que una de las líneas desaparece dando todo el protagonismo a la otra. En Los ángeles de hielo se explota la idea de que el pasado termina pasando factura y eso es lo que precisamente ocurre en la novela, sucesos que aparentemente quedaron atrás y olvidados tendrán su reflejo en el futuro.Sin querer desvelar demasiado, estos son algunos de los hechos más señalados dentro de una trama llena de misterio y suspense con un toque muy gótico que recuerda a aquellas otras novelas clásicas, en las que lo que no se muestra resulta todavía más inquietante que lo que se coloca frente a los ojos del lector. Sin duda la ambientación es magnífica y se respira un aire opresivo desde las primeras líneas.Toni Hill ha desarrollado un argumento con múltiples personajes, todos ellos bien perfilados y en los que se observa una importante carga psicológica. Ya pertenezcan a una trama u otra, como lectores podemos adentrarnos en sus cabezas y caminar por sus laberintos neuronales. A Frederic Mayol se le ve muy afectado por lo sufrido en la guerra. Águeda se sentirá aturdida con los hechos que se producen en el internado. Blanca Raventós y su hermano son un exponente de una juventud distinta. A Griselda es fácil imaginársela, imagen que nos pondrá los pelos de punta. Y algunos internos del sanatorio, más allá de la supuesta enfermedad que padecen, tienen sus sombras lo que elevará la incertidumbre. En fin, que todos estos actores y actrices suponen un pilar perfecto para una novela con un argumento rotundo que nos conducirá a un desenlace totalmente imprevisible.   Y mientras vamos componiendo el puzle que el autor nos propone, nos abre también una ventana para enseñarnos una época. Así pasearán por las páginas de la novela alguna sufragista, sentiremos los ya incipientes deseos de independentismo catalán, el avance en los sistemas educativos, las primeras revueltas obreras, la represión sexual o la homosexualidad, entre otros temas. Hábilmente, el autor va ensartando hechos que dibujan un tiempo pasado con otros hechos muy relacionados con la trama, como una extraña visita a un cementerio, unas cartas anónimas o la recepción de otras enviadas por Anna Freud, la hija del eminente psicoanalista que serán el vehículo para conocer las técnicas psiquiátricas empleadas en aquellos años como la regresión hipnótica, así como la vida dentro de las casas de reposo o los frenopáticos. Y por si todo esto fuera poco, un supuesto fantasma asomará de tanto en tanto sin que ello incomode a los lectores más sensibles. No deja de ser una figura que alentará vuestra curiosidad y os deparará alguna que otra sorpresa. Insisto, Los ángeles de hielo es una novela muy completa y también compleja. Prueba de ello es el  número de voces narrativas que podemos percibir. Es frecuente que el lector se tope con diversos narradores a lo largo de una novela. Lo más común es encontrarnos con un narrador omnisciente que todo lo ve y lo oye, o bien con un narrador en primera persona que nos permite tener una visión sesgada de la trama, o ya puestos con una combinación de ambos. Sin embargo, no es tan usual contar con tres voces narrativas como ocurre en esta nueva novela de Toni Hill. Por un lado, todo lo relativo a Frederic Mayol se narrará en tercera persona, mientras que los hechos ocurridos en el colegio se contarán en primera pues todo queda reflejado en el diario de Águeda. Ahora bien, hay un tercer narrador que aparece al principio y al final, a modo de introducción y epílogo. Sebastián Freixas abrirá y cerrará la novela pero no contento con ello, también se cuela en los intermedios, dirigiéndose al lector para darnos su versión de los hechos o acotar acontecimientos. Y seguimos rizando el rizo. Para más inri la novela tiene un inicio muy singular. Si por regla general estamos acostumbrados a que un prólogo o una introducción pongan en marcha el argumento, en Los ángeles de hielo tenemos ambas cosas, prólogo e introducción y conste que ninguna de las dos secciones sobra. El prólogo nos va a situar en el año 1914 cuando en Barcelona el joven Mario Guerrero está a punto de ser ejecutado por la muerte de su novia Clarisa Miravés, cuyo cadáver fue hallado en la habitación de una pensión con un pájaro muerto introducido en la boca. La forma en la que esta muerte se produce genera los primeros momentos de intriga y curiosidad.  ¿Qué conexión tiene este hecho con lo que se narra más adelante? Todo queda debidamente explicado.Y en cuanto a la introducción, situada cronológicamente en 1931, será el propio Sebastián Freixas el que nos comunique que se dispone a contarnos una historia, la que le contó Frederic Mayol en un estado de delirio, el testimonio de una historia dramática que no es más que el cuerpo de la novela. Estructuralmente Los ángeles de hielo cuenta con cuatro partes siendo el final de la segunda un momento clave en el desarrollo de todo el argumento. Con un total de veintiocho capítulos culminados con un epílogo, llegaremos a entender la magnitud de la historia construida por Toni Hill en las páginas finales. Solo entonces, y echado la vista atrás, apreciarás el armazón de la novela, todo un mundo imaginario que revelaY a pesar de que ocurren mil cosas, que saltamos de una trama a otra, de un personaje a otro, de un tiempo a otro, no se puede decir que la novela cuente con un ritmo frenético. Más bien los acontecimientos van discurriendo con sosiego pero sin que en ningún momento decaiga la atención, la intriga o la curiosidad del lector. Pero eso sí, hay un giro argumental que nos va a dejar colgando boca abajo. Para no extenderme más y en resumidas cuentas, solo os puedo decir que he disfrutado muchísimo con Los ángeles de hielo, una de esas novelas que empiezas a leer sin echar el freno. Creo que su argumento y su elenco de personajes es lo suficientemente atractivo como para enganchar a esos lectores que disfrutan de los misterios y el suspense. Si además le añadimos alguna que otra referencia literaria, que haberlas haylas, la lectura de esta novela se vuelve un placer absoluto. Desde aquí, os animo a leerla. Leer menos
Sublime ambientación gótica. Muy visual.
Los ángeles de hielo nos cuenta la historia de Frederic Mayol, un joven psiquiatra que se inicia en la profesión en la Barcelona de 1916, tras haber resultado gravemente herido en la Primera Guerra Mundial. Seremos testigos de esta historia gracias al doctor Freixas, uno de los narradores, el jefe de Frederic en el sanatorio. Sabremos entonces q... Leer más
Los ángeles de hielo nos cuenta la historia de Frederic Mayol, un joven psiquiatra que se inicia en la profesión en la Barcelona de 1916, tras haber resultado gravemente herido en la Primera Guerra Mundial. Seremos testigos de esta historia gracias al doctor Freixas, uno de los narradores, el jefe de Frederic en el sanatorio. Sabremos entonces que la clínica y sus alrededores están bañadas por la sombra de un pasado siniestro.De forma paralela, aunque anterior en el tiempo, conoceremos a Águeda Sanmartín, la directora de un internado para chicas, que tras la pérdida de su madre será víctima de un estado emocional y profesional que llegará a complicarse. Águeda será otra de las narradoras, a través de su diario personal.Sin duda, Frederic y Águeda son los personajes principales de la novela, destacando especialmente esta última (perfilada de forma magistral por el autor). Poco a poco iremos descubriendo qué es lo que une a los dos protagonistas; pero también hay una serie de secundarios muy bien elaborados y con bastante peso en la trama. Pero no solo es destacable este aspecto del libro, sino la forma en que el autor va tirando del hilo de la historia y va uniendo los distintos puntos de la misma sin dejar un cabo suelto (bueno, puede que alguno, pero creo que intencionadamente para que sea el propio lector el que lo interprete).El estilo narrativo de Toni Hill hace que pases las páginas casi sin darte cuenta. Llamadme intensa, pero anulé una quedada por terminar de leer el libro. No podía parar de leer. Confieso también, no sin cierto pudor, que en algún momento tuve que parar la lectura al ser de noche y meterme "demasiado" en la historia. Que nadie crea que hay terror o miedo aquí, pero sí una sublime ambientación gótica, muy visual (la dama de negro, los ángeles de la fachada...) y cargada de escenarios inquietantes, todo ello aliñado con las teorías freudianas de la época, sobre la que sabremos si que en ningún momento nos resulten tediosas o incomprensibles.Dice el autor al final de la novela que a una traducción que hizo de "Jane Eyre" le debe gran parte de lo que sabe sobre libros y sobre el mundo editorial y que es una de sus obras imprescindibles. La influencia de este clásico está muy presente a lo largo de la novela, que le rinde un pequeño homenaje,  así como a "Otra vuelta de tuerca" de Henry James o "Los elixires del diablo" de E.T.A Hoffmann.En definitiva, una historia lleva de perversión, obsesión por la venganza, amor y oscuridad de la mente y alma humana que no puedo dejar de recomendar. Leer menos
Una novela imprescindible para todos los amantes del thriller ps
Con Los ángeles de hielo, Toni Hill pone en nuestras manos una intrigante novela de tintes góticos ambientada en la Barcelona de principios del siglo XX y cuyo protagonista, Frederic Mayol, es un joven psiquiatra con el que el lector se adentrará en un misterioso sanatorio el cual esconde oscuros secretos que se remontan a tiempos no muy lejanos... Leer más
Con Los ángeles de hielo, Toni Hill pone en nuestras manos una intrigante novela de tintes góticos ambientada en la Barcelona de principios del siglo XX y cuyo protagonista, Frederic Mayol, es un joven psiquiatra con el que el lector se adentrará en un misterioso sanatorio el cual esconde oscuros secretos que se remontan a tiempos no muy lejanos en los que el edificio era un internado de señoritas de buena familia. Mayol llevará a cabo una investigación en la que tendrá que adentrarse en los más oscuros y ocultos secretos del ser humano.El estilo y la complejidad estructural de la novela dejan claro que Toni Hill es un maestro contando historias y es que no solo ha sido capaz de argumentar una aventura interesante, absorbente y adictiva sino que lo hace con un ritmo y una fluidez que permiten al lector disfrutar de todas y cada una de sus páginas. Con un excelente trabajo de documentación y elaboración, nos encontramos con una estupenda novela coral de intriga psicológica repleta de formidables personajes perfectamente definidos, una estremecedora ambientación y una magnífica trama que tiene lugar en una época que me parece simplemente fascinante.Después de todo lo dicho es fácil adivinar que la novela me ha encantado. Ha sido un auténtico placer leer esta inquietante historia, conocer a sus complejos y misteriosos personajes inolvidables y ser testigo de los giros argumentales y de la espectacular sorpresa final. Una novela imprescindible para todos los amantes del thriller psicológico. Leer menos
Un viaje a lo más oscuro y perverso de la mente humana
Nos encontramos ante una obra de gran complejidad, el autor ha apostado fuerte, ha sido ambicioso y eso se nota en la novela, en su desarrollo, en sus personajes y en sus narradores. Y todo ello junto consigue atrapar al lector en una trama que va de menos a más, que empieza de forma sosegada y en un momento dado despega para que las páginas se ... Leer más
Nos encontramos ante una obra de gran complejidad, el autor ha apostado fuerte, ha sido ambicioso y eso se nota en la novela, en su desarrollo, en sus personajes y en sus narradores. Y todo ello junto consigue atrapar al lector en una trama que va de menos a más, que empieza de forma sosegada y en un momento dado despega para que las páginas se peguen a las manos y comiencen a volar, en un intento por desenredar el ovillo y llegar a la resolución del enigma, del que nadie saldrá bien parado, ni siquiera el doctor Mayol. Comenzaré por los narradores que me tuvieron completamente desconcertada hasta que fui capaz de hacerme con la estructura de la narración. Nos encontramos con tres narradores distintos, y cada uno de ellos aporta una impronta distinta a esta novela y la hace quizás más atractiva porque los hechos que se narran no son baladís. Comienza la novela un narrador en primera persona que se presenta como el Doctor Freixas, el director del sanatorio donde trabajó Frederic Mayol, en ella nos pide que no juzguemos duro a este y que se va a limitar a contar los hechos tal y como este se los contó antes de dejar el sanatorio. Nos encontramos con un cuerpo de letra de distinto tamaño, para mi gusto demasiado pequeño, que me hizo temer lo peor, puesto que mi vista no es capaz de leer demasiado rato ese cuerpo tan diminuto.No llevará este narrador la voz cantante de la novela, si no que será más bien quién la abre en 1930 para contarnos unos hechos acaecidos en 1916 y quien la cierra una vez desentrañado todo el enigma y quién también en determinados momentos hará acto de aparición para aportar datos que de otro modo no podríamos conocer y que nos permitirán comprender mejor los hechos. El cambio de letra permite al lector situarse en qué narrador toma la palabra en cada momento, porque no será el único que utilice la primera persona en esta historia. El segundo narrador y el que lleva la voz más importante en esta trama es omnisciente y utiliza la tercera persona del singular, en él se localiza la parte más ágil y de la novela, salpicada de diálogos entre los personajes de lo más atractivos, narra desde la llegada a Barcelona de Frederic Mayol en 1916 hasta más o menos 1920, también hace incursiones al pasado del austriaco, su paso por la guerra y como esta le ha marcado profundamente, también su atípica infancia. Y no contento con todo ello Toni Hill introduce un nuevo recurso, la correspondencia epistolar que mantiene con Anna Freud, hija del mentor de Frederic, que hace de intermediario entre el psiquiatra y su profesor, de esa manera no sólo logra situarnos en la realidad que vive Europa en esos momentos de la I Guerra Mundial, si no que nos hace llegar parte del pensamiento de Sigmund Freud, además las cartas utilizan una fuente que simula estar escrita a mano. La parte más oscura de la narración, la que aporta tintes góticos viene de la mano de otro narrador en primera persona, el autor hace que Agueda Sanmartin la directora del colegio de señoritas Los Ángeles cuente en forma de diario lo que acaeció en la institución el último curso en que estuvo abierta. Creo que es en la parte en que he pasado más miedo, yo que soy miedica por naturaleza, tanta maldad, me tenía completamente abducida, aunque los actos que narra sucedieron en 1908 tendrá más importancia en la actualidad de lo que podríamos pensar a simple vista. En esta parte se produce un homenaje a la literatura inglesa del s. XIX, Una obra sobrevuela toda la narración del diario, Jane Eyre, cuya adaptación teatral trabajan las alumnas de último curso. Si los narradores son uno de los pilares importantes de esta novela, otro lo constituyen sus personajes, podríamos decir que nos encontramos ante una novela coral, con unos personajes complejos, con muchos matices, y dibujados con gran esmero, no en balde la acción transcurre en un sanatorio, donde reposan personas con distintos problemas mentales, gente que no está tan grave como para pasar sus días en un frenopatico, pero con la mente trastornada. Todo un reto para este licenciado en psicología que los dota de gran veracidad. El más importante de todos ellos y quién lleva el hilo de esta historia es Frederic Mayol, un joven cabal, con una infancia atípica y traumatizado por su paso por la I Guerra Mundial en la que que ha visto de lo que es capaz el hombre, tanto para bien como para mal, con secuelas en su brazo izquierdo, decide asentarse en España, donde vive su padre, más concretamente en Barcelona y encuetra trabajo en un sanatorio situado en la localidad de Sant Pol. Posiblemente es el personaje que más evoluciona a lo largo de toda la novela, incluso en un momento dado llega a perder el norte y actúa de forma impresivisible. Muchas satisfacciones me ha dado el Doctor Mayol. Como contrapunto a Frederic tenemos a Juanjo Alcazar, un periodista de sucesos, al que Mayol recurrirá en algunas ocasiones, un buscavidas sin demasiados recursos económicos, que sin embargo se rodea de toda una red de pilluelos dispuestos a dar información por unas cuantas monedas. Los hermanos Raventós, Blanca y Gerard, me costó muchísimo empatizar con ellos y no puedo decir que lo consiguiera del todo. Blanca es fría, distante, ni siquiera con el que pasa por ser el hombre de su vida es capaz de ser dulce, algún destello aflora, pero es tan fugaz que no acaba de llegar al lector, o al menos no fue capaz de llegarme a mí. Gerard es un tarambana, un vividor, aunque detrás de esa faceta se encuentra un hombre maltratado por su padre por su condición sexual, un hombre incomprendido que se rebela poniendo su apellido en entredicho en un sinfín de ocasiones, codeándose con personajes  poco recomendables, como Raimundo Gasset, un ser despreciable, de los que instan a los demás a ponerse en peligro, y huyen cuando las cosas se ponen feas. El padre Robí, un hombre inteligente, atormentado por la seguridad que se ajustició a un inocente por la muerte de Clarisa Miravé y que desde ese momento busca esclarecer la verdad, una obstinación y una sagacidad de la que no saldrá muy bien parado. Para ser sacerdote es un tanto desconfiado, quizás si se hubiera abierto a Mayol el resultado hubiera sido muy distinto. Biel Estrada, un interno del sanatorio, con una bipolaridad que lo convertía en un peligro constante, igual era una balsa de aceite como un desenfrenado capaz de lesionar a otro interno, al celador o a un médico, un complejo caso que se les escapaba de las manos. Mariona, la prima pobre de los Raventós, un personaje que sorprende, de una dulzura excesiva y una servicialidad fuera de mesura. Un ángel que esconde tras su fachada una realidad oscura y capaz de poner el vello de punta al lector, si estás a punto de adentrarte en la novela no la pierdas de vista. Águeda Sanmartin, directora del Colegio los Ángeles, donde se impartía un curriculo distinto y solo se admitían a señoritas adineradas. Una mujer con una infancia complicada, transcurrida entre el terror que le provocaba su padre y la admiración que sentía a su vez por él. Una mujer que en el último curso sufre un cambio que lleva al fin de la institución. La estirad e inaccesible señorita Irene, otra joven soltera que ayuda a Agueda en la dirección de la escuela, más centrada y menos visceral que la directora, que esconde un secreto que se descubre con el transcurrir de la historia. Y por último los padres de Frederic Mayol, el sosegado Horaci Mayol, tan estricto en las normas que se impone a si mismo, un hombre de costumbres, tan distinto aparentemente a su hijo, y la glamurosa Claudine, tan distintos entre sí que cuesta creer que algún día fueran matrimonio y engendraran un hijo. No son todos los personajes, hay muchos más y cada uno en su medida está dibujado con esmero por Toni Hill, ellos son el alma de la historia, los que nos hacen vibrar, los que nos suben a una montaña rusa de sentimientos y pasiones conforme avanza la trama. Nos encontramos ante una novela que va de menos a más, con un principio sosegado, en el que se nos van presentando a los personajes, se nos pone en situación, se nos va narrando el pasado de ese caseron que alberga el sanatorio, los hechos que allí ocurrieron y que marcaron un antes y un después. Parece que la casa tiene vida propia, que respira y tiene sus habitantes sobrenaturales. Poco a poco el misterio va increscendo y con ello el ritmo se vuelve más rápido, los misterios se van desentrañando y con ello crecen las expectativas del lector, sus ganas de conocer, de que la trama llegue a su fin, que se desvelen los misterios que esconden todos y cada uno de los personajes. Y para ello el autor utiliza un lenguaje culto, acorde con el estatus de los personajes que desfilan por sus páginas. Será el diario de la señorita Agueda el que helará al lector, le pondrá el vello como escarpias, a partir de la mitad del libro son los distintos sucesos que van salpicándose los que pondrán en alerta al lector, dejándolo en ocasiones con la boca abierta, llevándolo de la mano hasta el final del libro, tan imprevisible como todo el desenlace.  En ningún momento el lector sabe hace donde le lleva la historia, intuye que la parte del pasado es importante en el presente, que allí se encuentra la explicación a tan extrañas muertes, sin embargo es imposible entrever todo lo que se esconde detrás, y quizás lo que  más sorprende es la forma en que Toni Hill comienza a desenredar el ovillo, para que todas las piezas terminen por encajar, y desemboquen en un final tan sorprendente como redondo, muy dificil de conseguir en tramas tan complicadas y enrevesadas. Al principio comentaba que esta novela no me servía para la Yincana Histórica, sin embargo la ambientación es soberbia, tanto en la Austria anterior a la I Guerra Mundial, como la decadente que encontramos a su fin, y como no es capaz de retratar una Barcelona en la que los movimientos obreros comienzan a hacer su aparición, para paliar la injusta situación de los más desfavorecidos, también empieza a aflorar el movimiento sufragista, nos encontramos con mujeres en las universidades, mujeres que como Blanca son más libres en sus comportamientos. Hace mención también a la Oficina pro Cautivos creada por el rey Alfonso XII, no podemos decir que sean una parte importante de la historia, pero si sirven para situar al lector en el contexto histórico y darle de esa forma verosimilitud a los acontecimientos. Da la impresión que el autor es un gran enamorado de la novela gótica, del s. XIX y de la literatura, son bastantes los ejemplos, desde la obra de Jane Eyre que ocupa gran parte del diario de Agueda Sanmartin, al lugar donde trascurren los hechos ese caserón tocado por la tragedia, concebido para ser un hotel, reconvertido en internado de señoritas, y más tarde en sanatorio mental. Una fachada adornada con cabezas de Angeles ciegos que dan nombre al colegio en un primer instante. También la mención a los relatos de ETA Hoffman, El hombre de arena y los elixires del diablo,  las lecturas que Anna Freud le recomienda a Mayol para que le ayuden en la resolución del caso. Y como no los guiños a La mujer de Blanco de Wilkie Collins, aunque aquí nuestra mujer viste de negro, tiene una risa siniestra y carece de rostro y parece preceder a la muerte o la pérdida de la cordura. Toni Hill logra dotar la parte del pasado de un aura gótica, una ambientación exquisita propia de la novela decimononica, y es capaz incluso de trascenderla, porque lo sobrenatural suele darme repelús y en esta novela sobrevuela tanto el pasado, como el presente, sin embargo la naturalidad con la que se inserta hace atractiva la lectura, a la vez que espeluznante. Conclusión: Si has llegado hasta aquí, habrás intuido que la novela me ha gustado, que he disfrutado y he pasado miedo a partes iguales, aunque sinceramente yo soy muy asustadiza, los amantes del terror seguro que no lo ven para tanto, la novela merece ser leída tanto por lo que cuenta, como por la forma en que lo cuenta. Si el cuerpo humano es un misterio para los médicos, la mente supone un reto, el fino equilibrio entre la locura y la cordura se puede ver alterado por cualquier suceso, y hacer aflorar lo más ruin de cada uno de nosotros,¿hasta que punto estamos exentos de sufrir un desequilibrio mental? La bondad y la maldad se entrecruzan en esta novela de forma magistral creando una atmósfera sobrecogedora, acorde con los hechos que se narran, Toni Hill juega con el lector e incluso con sus personajes, los pone al límite, unas veces salen mal parados y otras veces solo heridos, la única forma de seguir adelante está dentro de ellos, en ese viaje al interior de la mente humana y de la psicología. La contextualización histórica y los personajes tan atractivos como ricos en matices, junto con el lenguaje empleado harán las delicias de cuantos lectores se sumerjan en sus páginas, que los envolverán de principio a fin, los sacudirán, y los llevaran hasta la parte más oscura y vil del ser humano. Si quieres sentir un tsunami literario no te puedes perder esta obra de la ingeniería narrativa  Leer menos
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Es la primera vez que leo un libro de este género y, aunque el libro me ha gustado más de lo que creía, no creo que vuelva a leer otro.La vida de un psiquiatra cambia por completo cuando empieza a trabajar en un sanatorio y se pone a investigar unos hechos que comenzaron en dicho sanatorio.Aunque me haya costado leerme el libro, que en ocasiones... Leer más
Es la primera vez que leo un libro de este género y, aunque el libro me ha gustado más de lo que creía, no creo que vuelva a leer otro.La vida de un psiquiatra cambia por completo cuando empieza a trabajar en un sanatorio y se pone a investigar unos hechos que comenzaron en dicho sanatorio.Aunque me haya costado leerme el libro, que en ocasiones pase miedo, ha sido una historia que me ha enganchado bastante porque nada sucede como te esperas, más de  una vez me dejó con la boca abierta, realmente sorprendida.Me gusta la forma en la que está escrito, con un claro narrador que a veces para la narración para darte explicaciones o detalles de la historia que se le escapan al protagonista.También me ha sorprendido que cierta cosa no tenga realmente importancia en la historia cuando se nombra muchas veces y parece que va a ser la causante de todo.Me ha resultado algo lento el transcurso de la historia, hasta el final, que todo pasa tan seguido que no me daba tiempo a asumirlo.Si os gusta la intriga os recomiendo 'Los ángeles de hielo' de Toni Hill.Un saludo y, ¡a leer!            Leer menos
La mejor novela de Toni Hill hasta el momento
Toni Hill, ha dejado atrás a su famoso inspector Salgado y su trilogía compuesta por : "El verano de los juguetes muertos", "Los buenos suicidas" y "Los amantes de Hiroshima" con las que cosechó un increíble éxito tanto en críticas como en ventas, siendo traducido a más de una veintena de países, para sorprendernos con "Los ángeles de hielo", un... Leer más
Toni Hill, ha dejado atrás a su famoso inspector Salgado y su trilogía compuesta por : "El verano de los juguetes muertos", "Los buenos suicidas" y "Los amantes de Hiroshima" con las que cosechó un increíble éxito tanto en críticas como en ventas, siendo traducido a más de una veintena de países, para sorprendernos con "Los ángeles de hielo", una novela de intriga, en el que podremos disfrutar de un Toni Hill evolucionado en su arte de crear historias que atrapen al lector.Nos trasladamos a la Barcelona de 1916 para conocer a Frederic Mayol que abandona Viena con una herida de guerra que marcará su vida. No sólo el brazo le limita, sino ese sentimiento de pérdida y inutilidad que supone una confrontación de esta índole entre seres humanos. Su nuevo trabajo como psiquiatra, en una idílica clínica para el reposo, le encaminará a enfrentarse a una nueva batalla, la lucha contra el horror y la perversión de la mente humana.Tal como ya es costumbre en el estilo del escritor y que se ha visto en sus anteriores obras, nos introducimos en la trama con ese primer capítulo perturbador, presentándonos un asesinato y al mismo tiempo, un suceso que nos conmueve, para irse, en este caso, a otros momentos y otras épocas dejando al lector confuso, sin saber a ciencia cierta que es lo que sucederá después y de que modo esa primera pincelada de horror, puede ser enlazada con lo que a continuación se nos presenta.Nuestro Cicerón tomará la forma de un Sebastián Freixas, doctor en medicina y psiquiatría, antiguo compañero de trabajo de Frederic. El tiene por delante una tarea ardua "no solo en trasmitir con fidelidad lo que sabe sino también interpretarlo; intentar, en la medida de lo humanamente posible dar un punto de coherencia al horror". Gracias a él se irán rellenando las lagunas que las dos otras líneas argumentales que conforman esta novela van dejando; todas ellas se irán entrelazando para dar forma a la trama, enredándonos sutilmente, casi sin darnos cuenta, para quedar atrapados en ella irremediablemente.El relato de Frederic nos desvelará un personaje marcado por la guerra en la que de manera inconsciente participó. Queriendo dejar atrás el horror vivido en Viena, se traslada a Barcelona para comenzar una nueva vida, aunque todo se trastocará. Frederic se verá envuelto en una investigación sobre el pasado de los antiguos moradores del edificio donde está asentada la clínica, antiguamente un internado para señoritas de la alta burguesía barcelonesa, así como del pasado de la mujer que ama, antigua alumna de dicho internado. Gracias a sus pesquisas se nos irán desvelando sucesos pasados marcados por los celos, la venganza... creando un marco claustrofóbico que nos obligará a seguir leyendo.Este anterior relato se irá alternando con el diario de la señorita Águeda, directora del internado “Los Ángeles”, habitado por más de ochenta ángeles de carne y hueso, seres inocentes, pero que pueden ser el germen de un ser malévolo y cruel. Un ángel puede ser cálido y tierno o frío como el hielo. Las revelaciones de esta mujer nos irán abriendo las puertas de una vida, en la que nada es lo que parece.Los tres relatos se entrecruzan, para ir plasmando esta absorbente e inquietante historia. Todos ellos diferenciados magistralmente, perfilando unos personajes creíbles y en ocasiones terroríficos. Hill se ha ayudado de las teorías freudianas, emergentes en ese momento histórico, basándose en la idea de que los traumas del pasado determinarán nuestra conducta y naturaleza presente y futura, ya que guiados por esa furia que dejarán salir en su edad adulta serán capaces, motivados por la venganza y el odio, de llevar a cabo las mayores atrocidades. Sin lugar a dudas una historia absorbente, tranquila en su desarrollo y estremecedora en su contenido, con un final que ningún lector será capaz de prever. Sin miedo a equivocarme, la mejor novela de Toni Hill hasta el momento. Leer menos
Una novela inquietante que te dejará pegado a la silla
Toni Hill es un autor bastante conocido en le panorama de la novela negra en nuestro país y la verdad, tengo que confesar, que no he leído nunca niguno de sus libros y no por falta de ganas sino porque es la dinámica del lector, que lo vas dejando poco a poco y cuando te das cuenta te tiras de los pelos. Cuando Grijalbo anunció la salida de su n... Leer más
Toni Hill es un autor bastante conocido en le panorama de la novela negra en nuestro país y la verdad, tengo que confesar, que no he leído nunca niguno de sus libros y no por falta de ganas sino porque es la dinámica del lector, que lo vas dejando poco a poco y cuando te das cuenta te tiras de los pelos. Cuando Grijalbo anunció la salida de su nueva novela y del cambio de registro, me quedé intrigado y además era una oportunidad para estrenarme con el autor. La portada me gustó y la sinopsis me fascinó por lo que tarde o temprano caería en mis manos. Frederic Mayol es un joven que ha vivido los horrores de la Gran Guerra y con un brazo lisiado y dado de baja en el ejército, decide ir a Barcelona donde reside su padre y comenzar su carrera en un psiquiátrico. Allí descubre una serie de secretos y misterios que de alguna forma le tocan de cerca; la mujer que ama, un paciente, la historia del sanatorio que antes era un colegio de niñas de bien... todo tiene relación y él tiene el poder de encajar cada una de las piezas del rompecabezas para poder armar todo el puzzle. Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es el hecho de que el narrador interviene en partes de la historia. La novela es narrada por el jefe de Mayol que cuenta todo lo que sabe desde el principio y él nos pone al corriente de los sucedido. En partes de la novela, el propio médico, interrumpe la historia para darnos antecedentes o contarnos lo que está ocurriendo en ese mismo instante pero en un lugar diferente. Manejar esta narración es bastante difícil e incluso hay gente que le puede resultar lioso pero Toni Hill lo ha manejado de una manera soberbia, sin que perdamos nada del hilo narrativo. La tensión es constante durante todo el libro y no decae en ningún momento, sabe mantener la intriga y el misterio que rodea a todo el nudo de la historia. Por si fuera poco, pese a ser una novela con pocos diálogos y mucho párrafo esto no entorpece la narración, no llega hacerse pesado en ningún momento y el dinamismo está presente en cada uno de los trozos de texto que hay en el libro. El ambiente tiene cierta importancia en el libro porque las escenas en las que transcurre dentro del propio sanatorio, se nos muestra un lugar enrarecido y que vicia a las personas. Un ente más que en cierta manera tiene influencia en las personas y aunque después llega a perder cierta importancia, la fuerza de la narración gira entorno al edificio por lo que ha pasado ahí mismo. Los personajes de la novela me han encantado tanto por su caracterización como por su evolución a lo largo de las páginas. Sin duda, estos personajes son trágicos que tienen sus problemas y aunque quieran mostrar una pátina de esplendor por fuera, hacia los demás, saben que no todo es tan perfecto e idílico, que tienen algo en su interior que los come vivos. En defintiva, Los ángeles de hielo es una novela que juega con el misterio y la intriga para hacernos pasar momentos tensos y ¿por qué no? De miedo. La ambientación nos sumerge en una historia con aristas y que debemos acompañar a Frederic Mayol a descubrir la terrible verdad que esconde la historia de un suceso marcado en sus paredes. Leer menos
Una historia adictiva e intrigante desde el primer hasta el últi
La primera escena que nos vamos a encontrar en esta historia nos sitúa en Barcelona en el año 1914. El momento en que un hombre joven va a ser ejecutado acusado de un asesinato. En sus últimas horas le acompaña el padre Robí que está convencido de que este hombre que va a morir es inocente. Dos años después, ya en 1916, un joven psiquiatra de... Leer más
La primera escena que nos vamos a encontrar en esta historia nos sitúa en Barcelona en el año 1914. El momento en que un hombre joven va a ser ejecutado acusado de un asesinato. En sus últimas horas le acompaña el padre Robí que está convencido de que este hombre que va a morir es inocente. Dos años después, ya en 1916, un joven psiquiatra de veintisiete años llamado Frederic Mayol llega a un sanatorio mental situado en un pequeño pueblo cercano a Barcelona y dirigido por el doctor Freixas para incorporarse a la plantilla. Los ángeles de hielo es un intenso thriller psicológico que nos sumerge en una historia de locura, obsesiones, muerte, crueldad y venganza que nos enseña el lado oscuro del ser humano y los recovecos de mentes enfermas. Una historia adictiva e intrigante desde el primer hasta el último momento que me ha tenido completamente absorta en su lectura ansiosa por conocer más y más sobre los secretos que se escondían en ella. Todos sus personajes son muy enigmáticos, psicológica-mente complejos y plagados de sombras. La participación de Frederic Mayol en la I Guerra Mundial . Pero quizás aún mayor han resultado las consecuencias psicológicas de lo visto en la guerra, la muerte de sus compañeros, el miedo y el horror cuestionándose después para que sirve todo ello. Por eso necesita escribir un libro que deje testimonio de lo que ocurre en el frente. Aun siendo el personaje principal de la historia y el que la conduce encontraremos otros personajes capaces de hacerle sobra que nos inquietaran y nos resultarán interesantes. Leer menos
Explorando la maldad y la locura en la Barcelona de entreguerras
Los Ángeles de Hielo es una novedad muy destacada de Grijalbo que podríamos calificar como una novela negra profundamente psicológica en la que destaca su compleja construcción. Y, a pesar de todo, un libro que puede leerse en un solo día. Frederic Mayol es un joven psiquiatra de ascendencia catalano-austriaca, y licenciado de la Gran Guerra ... Leer más
Los Ángeles de Hielo es una novedad muy destacada de Grijalbo que podríamos calificar como una novela negra profundamente psicológica en la que destaca su compleja construcción. Y, a pesar de todo, un libro que puede leerse en un solo día. Frederic Mayol es un joven psiquiatra de ascendencia catalano-austriaca, y licenciado de la Gran Guerra (Primera Guerra Mundial), que en el trascurso de su trabajo, se topa con un misterio que hará peligrar lo que ama e incluso su cordura. Como ya he comentado, estructuralmente esta obra es compleja, ya que maneja tres niveles diferentes de narración que se van alternando para dibujar coherentemente una historia que se desvela pausadamente. Nos encontramos con un narrador personal que introduce y cierra el relato, añadiendo informaciones complementarias en ocasiones. Este narrador, abraza de algún modo la narración en tercera persona del doctor Mayol, salpicado de cartas, y a un diario. Todos estos elementos hacen que tal vez al principio cueste un poco coger el ritmo. Cuando digo que es profundamente psicológica no es tan sólo porque el personaje principal sea un psiquiatra, y además un entendido en psicoanálisis, ni porque se cartee con Anna Freud. Tampoco porque parte del desarrollo ocurra en un psiquiátrico. Si no porque durante todo el texto, que en el fondo habla sobre la maldad como parte intrínseca de la naturaleza humana, se ven o intuyen trastornos y conceptos psicológicos. Desde la psicopatía narcisista hasta el estrés post-traumático, y por supuesto el subconsciente y el doble como expresión de la sombra jungiana. En ese apartado resulta absolutamente fascinante. Y, al tiempo, estos elementos ayudan a crear escenas de horror gótico bastante impactantes. Esta es una historia con muchos cabos que bien podrían haber quedado sueltos, pero que continúa tras lo que el lector entiende como final para terminar de rematar las historias de los personajes aparecidos, aún los poco protagónicos. Y en este remate es donde encontramos el mayor y mejor conseguido de los giros de trama que he leído en los últimos tiempos. Al hacerlo así, el autor consigue retratar a todos sus personajes con una gran cantidad de claroscuros que los convierten en únicos. Considero deliciosa la ambientación en una Barcelona de hace 100 años. Una ciudad que hoy no existe, pero cuya esencia perdura en edificios que, personalmente, aprendí a amar hace años. Y, por supuesto, que muestra esa sociedad dividida y polarizada (burgueses y obreros / varones y sufragistas / moralistas y bohemios) que tanto se parece a la relación entre consciente y subconsciente. Como novela negra, es pausada y muy bien narrada. Va desvelando cosas tan poco a poco que casi sientes que está bailando la danza de los siete velos para ti. El resultado es una historia intrigante y apasionante que juega con la insinuación y hace trabajar la imaginación del lector incluso sin querer. En resumen, una lectura que puede ser apasionante y que es sin lugar a dudas oscura y desesperanzadora por el hecho de mostrar nuestra peor parte como humanidad. Pero que es inusitadamente profunda y sin duda recomendable. Recomendado para: Amantes de los buenos misterios con giros narrativos interesantes. Abstenerse: Si los niveles narrativos te hacen perder el interés. Si no puedes con el “complejo tragedia shakespeariana”. Leer menos
Los ángeles de Toni
Tras ver hace unos años un título tan sugerente como el de «El verano de los juguetes muertos» tenía curiosidad por leer algo de Toni Hill; pero ya sabemos todos como son estas cosas. Los gran mayoría de los lectores tendemos a acumular libros como si sufriéramos una especie de «síndrome de Diógenes literario» así que la primera obra de Hill sig... Leer más
Tras ver hace unos años un título tan sugerente como el de «El verano de los juguetes muertos» tenía curiosidad por leer algo de Toni Hill; pero ya sabemos todos como son estas cosas. Los gran mayoría de los lectores tendemos a acumular libros como si sufriéramos una especie de «síndrome de Diógenes literario» así que la primera obra de Hill sigue en mi pila de libros pendientes por leer. Sin embargo, tras leer la sinopsis de «Los ángeles de hielo» me dije que ya había llegado el momento de probar suerte con este autor; y hay motivos de sobra para ello: psiquiatras, sanatorios y un pequeño toque de seres sobrenaturales conforman esta novela negra. Una buena premisa para una historia que ha logrado satisfacerme pero no impresionarme. Me cuesta bastante redactar la reseña de esta novela, ya que mi impresión general a la hora de terminarla ha sido buena; sin embargo, durante la lectura de esta, no he podido dejar de ver diferentes piezas que de alguna forma, o bien chirriaban, o bien no acababan de encajar en el engranaje que mueve adelante la historia. La unión de la trama, los personajes, el estilo del autor y la ambientación de la novela hacen de «Los ángeles de hielo» una novela que logra destacar entre otras del género negro; y sin embargo, por separado, estos cuatro elementos que acabo de mencionar no acaban de ser todo lo que podría llegar a ser. La impresión final de los personajes es buena, sobre todo en los secundarios, ya que cumplen sin problemas los papeles que se les asignan, es a la hora de hablar de los protagonistas cuando más dificultades encuentro, ya que estos destacan tanto como los secundarios y no dejo de tener la sensación de que eso no debería ser así. El estilo de Toni Hill es rápido, directo, sabe enganchar al lector; sin embargo, y sobre todo durante la primera parte (de las cuatro en la que se divide la novela) parece obviar la máxima de «mostrar y no contar» en la que tanto se insiste a la hora de escribir las novelas. Sí, Hill cuenta las cosas de forma que no se hagan pesadas, pero en muchas ocasiones no estaba viendo nada. Creo que todo esto se debe a la elección del narrador de la novela; el doctor Sebastián Freixas decide antes de morir narrar la extraña confesión que le relató Frederic Mayol (el auténtico protagonista de la novela). Para ello entremezcla su historia con la de Águeda Sanmartín, la directora del colegio que tras su cierre se convirtió en el sanatorio en el que trabaja el doctor. La elección del narrador es correcta para un tipo de novela que entremezcla las historias del pasado con la del presente. No he tenido ningún problemas con los fragmentos del diario ni con las intervenciones de Freixas a lo largo de la novela (obviando su necesidad de disculparse cada vez que interrumpe la narración), pero si que he sentido un gran distanciamiento con Frederic, y creo que es algo que no debería ocurrir con el protagonista de una historia. No deberíamos poder alejarnos tanto de él. La trama es uno de los puntos fuertes de la novela. La introducción de la historia puede resultar un poco pesada, pero da gusto ver como el autor va enlazando y atando las tramas, dejando al final de la novela un único cabo suelto (que creo que el autor ha dejado a gusto del lector). Por lo que respecta a la ambientación, he de decir que es buena siempre que Hill no rompe la máxima, es en esos momentos en los que al novela demuestra todo su potencial; que no obstante se ven truncados por los momentos en que se rompe la máxima antes mencionada.  Supongo que mi impresión general sobre «Los ángeles de hielo» es que pese los cimientos de la historia son correctos pero que no tienen todo el potencial que podrían tener. Todos juntos funcionan para llevar la historia adelante, pero por separado no acaban de cumplir su papel. La novela me ha gustado, y aunque no la consideraría de lectura imprescindible por los problemas de narración mencionados, sí creo que puede gustar tanto a los aficionados del género como para aquellos que traten de buscar algo que les permita salir de su zona de confort lector. Leer menos
Los ángeles de hielo - Toni Hill
Seguro que más de uno de vosotros reconocéis lo que voy a contaros. Hay ciertos autores con los que a pesar de no haber leído nada de ellos las ideas preconcebidas o la imagen que tú misma te has formado de ellos te llevan a descartar sus libros. Luego por alguna razón cae uno de ellos en tus manos y te arrepientes de no haberle dado antes una o... Leer más
Seguro que más de uno de vosotros reconocéis lo que voy a contaros. Hay ciertos autores con los que a pesar de no haber leído nada de ellos las ideas preconcebidas o la imagen que tú misma te has formado de ellos te llevan a descartar sus libros. Luego por alguna razón cae uno de ellos en tus manos y te arrepientes de no haberle dado antes una oportunidad. Esto me ha ocurrido con Los ángeles de hielo, la última novela de Toni Hill que ya forma parte de mis mejores lecturas del año. “Nadie debería saber la fecha de su propia muerte, le había dicho el cura de la cárcel, como si la injusticia de la ejecución no radicara en el hecho en sí sino en conocer de antemano los detalles concretos que la definían. El día, la hora, el lugar. El garrote” La primera escena que nos vamos a encontrar en esta historia nos sitúa en Barcelona en el año 1914. El momento en que un hombre joven va a ser ejecutado acusado de un asesinato. En sus últimas horas le acompaña el padre Robí que está convencido de que este hombre que va a morir es inocente. Dos años después, ya en 1916, un joven psiquiatra de veintisiete años llamado Frederic Mayol llega a un sanatorio mental situado en un pequeño pueblo cercano a Barcelona y dirigido por el doctor Freixas para incorporarse a la plantilla. En ese lugar también pretende escribir un libro sobre la guerra, que abandonó tras ser herido de gravedad, y contar su dolorosa participación en ella para dejar constancia de los horrores vividos en el frente. Sin embargo, allí no encontrará la paz que necesita para dedicarse a su proyecto cuando comienza a conocer lo que ocurrió siete años atrás en el mismo edificio que en aquel momento era un prestigioso internado para señoritas con una filosofía de enseñanza que distaba mucho de la común para la época y que tuvo que cerrar por circunstancias trágicas. Además comienza una relación con Blanca Raventós, una antigua alumna del centro. Os cuento solo el punto de partida porque creo que es una historia de la cual mientras menos se cuente mejor. Los ángeles de hielo es un intenso thriller psicológico que nos sumerge en una historia de locura, obsesiones, muerte, crueldad y venganza que nos enseña el lado oscuro del ser humano y los recovecos de mentes enfermas. Una historia adictiva e intrigante desde el primer hasta el último momento que me ha tenido completamente absorta en su lectura ansiosa por conocer más y más sobre los secretos que se escondían en ella. Pero aparte del misterio que rodea al edificio, coronado por unos ángeles de piedra, tenemos otras subtramas que también captan nuestro interés. Es una novela que me ha sorprendido muchísimo y he disfrutado ampliamente con ella. Todos sus personajes son muy enigmáticos, psicológicamente complejos y plagados de sombras. La participación de Frederic Mayol en la I Guerra Mundial, a la cual se alistó después de estudiar psiquiatría en Viena y haber seguido al famoso Sigmund Freud, le ha dejado una herida en el brazo que le provoca intensos dolores. Pero quizás aún mayor han resultado las consecuencias psicológicas de lo visto en la guerra, la muerte de sus compañeros, el miedo y el horror cuestionándose después para que sirve todo ello. Por eso necesita escribir un libro que deje testimonio de lo que ocurre en el frente. Aun siendo el personaje principal de la historia y el que la conduce encontraremos otros personajes capaces de hacerle sobra que nos inquietaran y nos resultarán interesantísimos. NO voy a hablaros de ninguno más porque considero que es el lector quien deber ir descubriéndolos poco a poco. Pero os aseguro que ninguno de ellos tiene desperdicio. El lóbrego y enorme edificio en que transcurre la acción (un internado convertido después en sanatorio), el misterio, una extraña mujer de negro, un leve toque sobrenatural, la oscuridad que se cierne sobre la historia le otorga un cierto aire gótico encontrándose el lector con una atmosfera, muy bien construida, opresiva y asfixiante sobre el contexto de inestabilidad que se vivía en Europa por la guerra en contraste con un pequeño y tranquilo pueblo costero de Barcelona en donde nunca ocurre nada. La novela está narrada por un personaje en la historia que no tiene protagonismo en la historia y lo hace quince años después de que todo haya ocurrido, en 1931. Es del doctor Sebastián Freixas, director del sanatorio mental, que en un momento de su vida tuvo conocimiento de los hechos narrados por el propio protagonista: Frederic Mayol y está escribiendo un libro. Pero en ella hay diversos planos narrativos en diversos años y con diversas voces que se van intercalando y superponiendo. Nos encontraremos también un interesante y macabro diario, escrito en 1908 por la directora de centro para señoritas, en el que se nos narra una parte de lo ocurrido en el internado durante esta época en que poco después el centro cerraría sus puertas definitivamente. Pero a pesar del cambio de narrador el lector no tiene opción a perderse ya que está debidamente indicado con cambios en la tipografía de la letra. La historia está narrada de forma espectacular, estilísticamente impecable, manteniendo la intriga, incorporando momentos de increíble tensión y ofreciendo giros interesantísimos al lector. De la narración hay un aspecto que me ha gustado mucho y que me parece muy consecuente con el narrador escogido por el autor. Al no ser este el propio protagonista y contarnos la historia de oídas permite que el lector intervenga de forma activa ofreciéndole la oportunidad de dar o no credibilidad a lo contado. Como una última curiosidad en la novela se cita en varias ocasiones la novela Jane Eyre, con la establece un cierto paralelismo. Pero además hay muchas otras referencias literarias imbuidas en la historia. Conclusión Los ángeles de hielo es una novela tan compleja como inquietante, sorprendente y oscura. Una historia que nos adentra en la locura y la maldad humana. Escrita de forma magnifica te atrapa y sorprende desde el principio hasta el fin.   Leer menos
un viaje gótico a principios del siglo XX de la mano de Freud, J
La reciente novela "Los ángeles de hielo", de Toni Hill, no pasará desapercibida gracias a todas las características que puede reunir: reminiscencia clásica, suspense, enigma, intriga, gótica, novela negra y misterio se darán de la mano a lo largo de sus 464 páginas. Pero que sobre todo intenta descubrir la astucia que se esconde entre nosotros.... Leer más
La reciente novela "Los ángeles de hielo", de Toni Hill, no pasará desapercibida gracias a todas las características que puede reunir: reminiscencia clásica, suspense, enigma, intriga, gótica, novela negra y misterio se darán de la mano a lo largo de sus 464 páginas. Pero que sobre todo intenta descubrir la astucia que se esconde entre nosotros. Toni, queriendo hacer un cambio de registro en su trayectoria como escritor, ha querido combinar lo mejor de los cuentos clásicos de fantasmas con la novela negra, todo ello ambientandose con el clima de la I Guerra Mundial en Barcelona. Los personajes que van apareciendo a lo largo de la novela, y que la situación haya sido desarrollada el conflicto bélico, no han sido tomados al azar. Sabía que todas y cada una de las situaciones tienen un motivo, convertíendose en un personaje más. Los cambios que van surgiendo en la sociedad y el papel que toma la mujer (aparece Anna Freud como una de las protagonistas fascinantes, pero también Collins y Roth), irán describiendo una atmósfera natural. Frederic Mayol, es un vienés de padre español, psiquiatra y ex-combatiente herido en la Gran Guerra e incapacitado para seguir luchando, que llegará a un  pueblecito de la costa catalana para trabajar e intentar defender sus teorías psicoanalíticas (técnicas modernas). El sanatorio mental se sitúa dentro de un antiguo internado para señoritas de clase alta, que tuvo que cerrarse por un incendio donde murió una alumna y una profesora. Las obsesiones y la maldad, compondrán una historia turbadora que nos encogerá en un goteo persistente de secretos y mentiras. Intentará utilizar la intriga psicológica para conseguir un ambiente muy intenso, sin necesidad de recrear un ambiente sombrío, ya que la propia historia, de falsedad, maldad y locura, será más que suficiente para convertir la narrativa en una crónica de tensión. La trama discurre a través de varias voces narrativas, en primera y tercera persona. A través del libro, podemos reconocer a grandes maestros de la literatura como Wilkie Collins, Eduardo Mendoza o Charlotte Brontüe (Jane Eyre), entre otros muchos. El libro está dividido en un prólogo (situado en 1914), cuatro partes y un epílogo (desarrollado en 1931 en forma de carta). Sólo la primera parte, puede agobiar un poco, porque van entrando sucesivos personajes, para posteriormente querer coger el libro y no soltarlo. De más está decir que me ha encantado. Leer menos
Una novela espectacular
Hace unos años leí las tres novelas de la serie policíaca de Toni Hill protagonizadas por el inspector Héctor Salgado, un mosso d’esquadra de origen argentino. Ya sabéis que me gustaron mucho. Cuando supe que publicaba nueva novela quise leerla aunque me dio un poquito de miedo porque decían que cambiaba de registro y los cambios no me suelen... Leer más
Hace unos años leí las tres novelas de la serie policíaca de Toni Hill protagonizadas por el inspector Héctor Salgado, un mosso d’esquadra de origen argentino. Ya sabéis que me gustaron mucho. Cuando supe que publicaba nueva novela quise leerla aunque me dio un poquito de miedo porque decían que cambiaba de registro y los cambios no me suelen hacer mucha gracia pero, en este caso, eran totalmente infundados porque esta novela me ha gustado incluso más que las anteriores Éstas son mis impresiones. Toni Hill Toni Hill (Barcelona, 1966) es licenciado en psicología. Lleva más de diez años dedicado a la traducción literaria y a la colaboración editorial en distintos ámbitos. Entre los autores traducidos por él se encuentran David Sedaris, Jonathan Safran Foer, Glenway Wescott, Rosie Alison, Peter May, Rabbih Alameddine y A. L. Kennedy. El verano de los juguetes muertos es su primera novela, cuyos derechos de traducción ya han sido adquiridos en Alemania, Francia, Grecia, Italia, Holanda, Finlandia y Polonia. “El verano de los juguetes muertos” ha vendido más de 120.000 ejemplares y la productora gallega Portocabo ha adquirido los derechos para producir una miniserie Si “El verano de los juguetes muertos” es su primera novela, “Los buenos suicidas”, publicada en junio de 2012 es la segunda que, además, es la segunda entrega de la serie policíaca interpretada por el inspector Héctor Salgado. “Los amantes de Hiroshima”, publicada a finales de 2014 es la tercera y, de momento, última entrega de la serie En marzo de 2016 ha publicado “Los ángeles de hielo”   Datos técnicos Título: “Los ángeles de hielo” Autor: Toni Hill Editorial: Grijalbo Edición: tapa dura con sobrecubierta Páginas: 464 Precio: 19,90 euros en papel, 9,99 euros en ebook ISBN: 9788425353864   Argumento «En esta historia penetraremos en los más oscuros recovecos del alma humana, en las atrocidades que pueden cometer los seres atormentados por la venganza y el odio. »Tanto los vivos como los muertos.» Barcelona, 1916. A sus veintisiete años, Frederic Mayol ha dejado atrás una vida cómoda en la esplendorosa Viena y la traumática participación en una guerra que sigue asolando Europa. Psiquiatra y seguidor de las teorías psicoanalíticas, se enfrenta a su futuro puesto en un sanatorio ubicado en un tranquilo pueblo pesquero cercano a Barcelona, un enclave perfecto para superar los horrores vividos en el frente. Pero la clínica y sus alrededores no resultan ser tan idílicos como pensaba. Las sombras de un siniestro pasado se ciernen sobre los ángeles que decoran la fachada del edificio, como si quisieran revivir los acontecimientos que sucedieron en la casa siete años atrás, cuando el lugar era un prestigioso internado para jovencitas de buena familia que cerró sus puertas después de un trágico incendio. Atrapado entre el anhelo de desvelar el misterio que se esconde entre los muros del caserón y el amor que siente por Blanca, una de las antiguas alumnas del colegio, Frederic deberá enfrentarse a una perversa historia de obsesiones y venganzas hasta llegar a una revelación tan sorprendente como desoladora. Porque la verdad, aunque necesaria, no siempre supone una liberación; a veces incluso puede convertirse en una nueva condena. Toni Hill vuelve a demostrar su gran pulso narrativo y su habilidad para la creación de atmósferas en este fascinante best seller literario, poblado de personajes inolvidables y envuelto en un aliento inquietante.   Impresiones La acción comienza en Barcelona en el año 1916. Frederic Mayol es un joven austriaco que, tras ser herido en la gran guerra, decide volver a Barcelona, ciudad donde ha pasado la mitad de su infancia y donde vive su padre, separado de su madre desde hace años. Decide aceptar un puesto como psiquiatra en el sanatorio de un tranquilo pueblo costero cercano a Barcelona. Él es seguidor devoto de las teorías de Sigmun Freud, a quien conoció en Viena y con cuya hija Anna se cartea asiduamente. Allí se sentirá especialmente interesado en uno de sus paciente, un tal Biel Estrada, pintor de cierto éxito que, en sus delirios, ha dibujado la imagen de una niña comiéndose un pajarillo que a Frederic le perturba profundamente Por otro lado, el edificio donde está situado el sanatorio fue anteriormente un colegio para señoritas que debió cerrarse por un incendio en el que resultó muerta una profesora y una alumna. Y parece que lo que allí pasó tiene una influencia cruel en el presente, sobre todo en cuanto se relaciona con cuatro de las chicas que allí estudiaron. Como he dicho al principio, abordé esta novela con un cierto miedo porque suponía un cambio de registro de un autor que me gusta y los cambios no me suelen gustar demasiado. Sin embargo, ya he adelantado que la novela me ha encantado; incluso más que las anteriores. Estamos ante una novela más compleja, más completa, en la que Toni Hill tiene más ocasiones para lucirse; y lo hace a base de bien También os digo que no es un cambio de registro absoluto. Lo hubiera sido si estuviéramos ante una novela histórica, o romántica, o de humor. Pero lo que Toni Hill ha escrito, si bien no es una novela policíaca en la línea de las protagonizadas por su inspector Héctor Salgado, sigue siendo una novela oscura en la que también hay muertes, un misterio que lo impregna todo, una cierta investigación y muchas sorpresas. Es una novela que no me ha parecido tan alejada de las anteriores como me imaginaba pero en la que el autor demuestra que es capaz de adentrarse en otros géneros sin despeinarse En este caso, el autor elige situar su novela en el pasado. En concreto, a principios del siglo XX. En una época en la que Europa está inmersa en la Primera Guerra Mundial. Ahí transcurre la parte principal de la historia. Pero hay otra trama al principio (luego se diluye con la principal) que transcurre una década antes en un internado de señoritas. En realidad, el escenario es siempre el mismo; el mismo edificio, al menos, porque el citado internado, tras un incendio que destruyó una parte y unos años de abandono, ha sido transformado en un sanatorio para pacientes con problemas mentales. Toda la novela está impregnada de una ambientación muy especial que recuerda a aquellas novelas góticas, victorianas quizás, típicamente inglesas. Pero más nuestra ya que transcurre en Barcelona. Una Barcelona potente, modernista, que tan bien fue dibujada por Eduardo Mendoza (al que el autor recuerda en los agradecimientos) en la maravillosa “La ciudad de los prodigios”. También tiene un especial recuerdo para “Jane Austen”, novela que en cierta forma le ha inspirado y que inspira a la directora del internado para organizar una función de teatro tristemente truncada por el incendio. La ambientación es exquisita: es muy fácil, gracias a las precisas descripciones del autor, “ver” los escenarios y a los diferentes actores de la novela interactuando entre ellos. Todo ello de una forma como desvaída, oscura Y es que me ha parecido una novela muy oscura, no sólo por su fondo (el mar, las obsesiones, la locura, la venganza) sino también por la atmósfera en cierta forma tétrica que lo envuelve todo. Y todo ello con un cierto toque sobrenatural (muy leve, no os asustéis los no aficionados al género –como yo, por cierto-) que recuerda a los clásicos cuentos de fantasmas y a la novela gótica de terror (sin serlo) Los personajes están dibujados con mimo en la medida de lo posible. Quiero esto decir que los conoceremos poco a poco, a medida que el misterio se vaya desvelando, pero de forma profunda. Especialmente interesante es el protagonista Frederic Pujol, un joven desencantado de la guerra que se ve envuelto en un misterio que le atrae como la luz a las polillas. Y que, al mismo tiempo, vivirá una historia de amor con Blanca Raventós, una joven y bella heredera que fue una de las alumnas del internado y que, de alguna manera, parece estar implicada en los acontecimientos de la actualidad. En la novela no falta nadie: jovencitas educadas para ser algo más que bellos jarrones de adorno, amas de llaves absolutamente fieles a sus jefes, directoras de colegio, psiquiatras de la línea dura y psiquiatras más modernos y abiertos, ricos e informales herederos…, incluso de forma lateral se hace mención a la lucha obrera, a las sufragistas, a las primeras huelgas industriales del siglo… La trama es compleja. Empieza fuerte con el ajusticiamiento de un joven que claramente se ve inocente del horrible crimen por el que va a morir. Una escena que no parece tener nada que ver con lo que luego se cuenta: la historia de Frederic y la del internado y que no es hasta más adelante, cuando empiezan a encajar las diferentes piezas de este gran puzle, cuando encontraremos su razón de ser. La historia se cuenta a través de varias voces narrativas. Por un lado, tenemos al doctor Freixas, el director del internado que, a la manera de director de orquesta, es el que nos introduce la historia y, de vez en cuando, y en primera persona, nos va dando pequeños apuntes para mejor explicar lo que sucedió. Por otro, tenemos la trama protagonizada por Frederic Pujol, narrada por un tercero omnisciente pero siempre desde su perspectiva. Finalmente, alternándose al principio con la de Pujol, la trama que transcurre en el internado. Por haber, incluso hay algunas cartas insertas a lo largo del texto. Una estructura compleja que permite visionar la historia desde diversos puntos de vista. El estilo de Toni Hill es cuidadísimo, elegante y exquisito. La trama es compleja y esto le permite lucirse en todo su esplendor literario porque se mueve entre los diferentes personajes, las diferentes historias y las diversas voces narrativas con absoluta maestría. He de decir que, si bien no podemos decir que sea una novela de ritmo endiablado, fue empezarla y no poder parar de leer hasta el punto de tener que abandonar las otras lecturas que tenía comenzadas. Y es que la atmósfera asfixiante que el autor crea te envuelve de mala manera hasta que no puedes pensar en otra cosa que no sea leer. Y no porque pasen muchas cosas; de hecho, al principio más que por lo que pasa, me enganché por lo que intuía que iba a pasar, por ese velo misterioso que lo cubre todo y que prometía grandes sorpresas. Y las hay, vaya que sí. Más de las esperadas porque es de esos libros que cuando crees que ya está todo dicho, ¡pumba!, dan la vuelta a todo y te vuelven a dejar con la boca abierta. El autor va dosificando el misterio las sorpresas con el ritmo necesario para mantener entretenido al lector más remiso. Poco a poco, veremos cómo cada pieza va encajando y, sólo al llegar al final, vemos la gran obra de ingeniería literaria que Hill nos ha regalado en esta novela que no puedo sino calificar de magnífica. Por si no ha quedado claro, me ha encantado. Conclusión final “Los ángeles de hielo” me ha parecido una novela fascinante. Con una trama sólida y bien construida, unos grandes personajes, una atmósfera inquietante que recuerda a los cuentos de terror gótico, muchas sorpresas y, sobre todo, mucho entretenimiento. Porque las buenas novelas no sólo deben estar bien escritas, sino ser entretenidas para que el lector disfrute ampliamente con ellas. Y, si esto es así, “Los ángeles de hielo” es una gran novela. 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Una historia vertiginosa, que hará las delicias de los amantes d
Cuando uno abre una novela, y se encuentra con citas de otros autores, se encuentra ante una declaración de intenciones del autor, o un mero ejercicio de erudicción literaria por parte del mismo. Cuando abrimos Los Ángeles de Hielo, Toni Hill cita Jane Eyre y a Luis Cernuda. Tales citas tan distantes y de estilos tan diferentes abarcan ambos ... Leer más
Cuando uno abre una novela, y se encuentra con citas de otros autores, se encuentra ante una declaración de intenciones del autor, o un mero ejercicio de erudicción literaria por parte del mismo. Cuando abrimos Los Ángeles de Hielo, Toni Hill cita Jane Eyre y a Luis Cernuda. Tales citas tan distantes y de estilos tan diferentes abarcan ambos casos, y es Jane Eyre el pilar en torno al que gira este libro. Gira en torno a la novela de Charlotte Brontë en lo que a perfil de algún personaje de la trama incumbe, pero en lo que es a ambientación, localización y pretensiones, la obra se acerca mucho más a la de su hermana Emily Brontë, Cumbres Borrascosas. Un internado femenino, un hospital psiquiátrico adornado como centro de descanso, el sonido del mar de fondo, fantasmas, casas encantadas, todo ello responde a una ambientación más gótica y menos romántica. El autor nos invita a ir descubriendo una historia, apoyada en dos situaciones espaciotemporales diferentes, muy bien documentadas históricamente, cuya convergencia es el “gancho” para el lector. Este hecho, provoca en algunos momentos la perdida de perspectiva literaria, ya que el escritor se toma la licencia de atribuir conocimientos de localizaciones temporales diferentes al narrador, que en cada historia es diferente. Esta dificultad narrativa, es suplida con un gran oficio a la hora de la construcción de personajes, ya que apoyado en su formación psicológica, estos personajes tienen la fuerza suficiente para cargar con este trepidante relato. En resumen, una historia vertiginosa, que hará las delicias de los amantes del terror gótico adornado con una gran carga de psicoanálisis. Leer menos
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