Dalí joven, Dalí genial

Ian Gibson

Fragmento

Nota preliminar

Nota preliminar

Dalí joven, Dalí GENIAL pretende ser una introducción, para el lector no especializado, al Dalí esencial, al Dalí que a los veintiséis años, después del intenso aprendizaje de una década, ya ha creado obras que figuran entre las más extraordinarias de toda su carrera.

¿Cómo llegó Dalí a ser Dalí? ¿Quién era la persona detrás del personaje mundialmente famoso que luego fue? ¿Cómo se explica el milagro de un cuadro como Cenicitas (1927-28), pintado antes de conocer personalmente a los surrealistas? Son algunas de las preguntas fundamentales que hemos tratado de esclarecer al bucear en las raíces de la familia del pintor, al estudiar el ambiente que le vio nacer y crecer y al irle siguiendo los pasos, primero por los escenarios ampurdaneses de su infancia y juventud —Figueras, la llanura del Alto Ampurdán, Cadaqués—, y luego por Madrid, Barcelona y París.

Desgraciadamente no ha sido posible, por razones económicas, reproducir todos los cuadros y dibujos comentados en el libro. Por ello recomiendo, como complemento imprescindible del texto, el volumen Dalí. La obra pictórica, de Robert Descharnes y Gilles Néret, publicado por Taschen. Las reproducciones no siempre son buenas y los comentarios dejan mucho que desear, pero están casi todas las obras de Dalí. El precio, otra ventaja, es razonable (actualmente, treinta euros). En «Taschen», como lo designamos en las notas, el lector encontrará, además, numerosas obras correspondientes a cada momento de nuestra narrativa, pero no siempre mencionadas. Ello le permitirá hacer sus propios descubrimientos.

He tratado de conseguir que este libro sea práctico, un incentivo para que el lector salga y vea lugares caros a Dalí y sus amigos y, allí donde sea posible, obra original. En vista de que la mayor parte de los cuadros del Dalí presurrealista y surrealista se encuentran en el extranjero, sobre todo en Florida, es una inmensa suerte que, gracias al testamento del pintor, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) albergue Cenicitas, ya mencionado, Pierrot tocando la guitarra (1925), El Gran Masturbador (1928) y Monumento imperial a la mujer niña (1929), así como, entre otras obras de primera fila, unos retratos magníficos de su hermana Anna Maria. El MNCARS ofrece, al mismo tiempo, la posibilidad de familiarizarse con los españoles contemporáneos de Dalí, algunos de ellos cruciales para su desarrollo artístico, como Picasso, Joan Miró y Juan Gris. También hay algunas obras francesas de la época surrealista muy relevantes, entre ellas Belomancie (1927) —estupendo e inquietante óleo de Yves Tanguy, pintor con quien Dalí está tan en deuda— y una interesante madera pintada de Hans Arp, Objetos colocados según las leyes del azar (1926).

Para el lector que quiere conocer mejor el impresionismo francés, el movimiento que despertó en Dalí su vocación de pintor, la espléndida colección del Museo Thyssen-Bornemisza está a dos pasos del Reina Sofía. La pinacoteca posee, además, unos picassos cubistas y unos cuadros surrealistas importantes, entre ellos uno excelente de nuestro artista (Gradiva descubre las ruinas de Antropomorfos, 1931) y un tanguy de 1927, Composición (Muerto acechando a su familia), que complementa admirablemente el del MNCARS.

Al otro lado del paseo, en el Prado, está El jardín de las delicias, de El Bosco, una de las creaciones humanas más extraordinarias de todos los tiempos y que ejerció sobre la imaginación de Dalí una influencia duradera. A Dalí lo fascinaron también, en el Prado, los velázquez, los goya y los rafael, que antes sólo conocía por reproducciones en blanco y negro, además de El tránsito de la Virgen, de Mantegna, cuadro intensamente admirado también por sus íntimos amigos Lorca y Buñuel (de quienes se habla mucho en este libro).

Para acercarse al Dalí joven, al Dalí profundo, la visita a la madrileña Residencia de Estudiantes (Castellana arriba, en la calle del Pinar), así como a Figueras, Cadaqués y el cercano Port Lligat es también obligada. El Teatro-Museo de Dalí en Figueras alberga obras importantes del periodo que aquí nos interesa, entre ellas la serie de estupendos dibujos hechos en 1922 —uno de los cuales, Sueños noctámbulos, reproducimos— y los cuadros Mesa junto al mar (1926), Composición surrealista (1928) y El espectro del sex appeal (1932), un poco más tardío. La llanura ampurdanesa es de una gran belleza, aunque los especuladores siempre están al acecho, y merece ser recorrida tranquilamente, si es posible fuera de temporada. ¡Y Creus! Epicentro del universo daliniano, el cabo es uno de los parajes más extraños e imponentes de España y del mundo. Nadie debería morirse sin conocer Creus, donde Buñuel rodó las primeras secuencias de La edad de oro y cuyas metamorfosis inspiraron la técnica de la imagen doble de Dalí. El artista dijo que él era la encarnación humana del cabo. Quién sabe. Una visita a su casa de Port Lligat, a dos pasos de Creus, ayuda a desentrañar muchos secretos del pintor.

Debo añadir que, todavía en Cataluña, uno de los cuadros más fabulosos de toda la producción de Dalí se encuentra desde hace poco tiempo en el museo del monasterio de Montserrat, nada menos, donado por quien fuera su propietaria, Josefina Cusí. Me refiero a Composición con tres personajes (Academia neocubista), de 1927, que no se había visto en público en más de setenta años. Me complacería enormemente pensar que, después de leer este libro, alguien decidiera visitar por primera vez Montserrat, tan interesante, además, desde otros puntos de vista. Espero que así sea porque vale con creces la pena.

El dalinista, en ciernes o confirmado, puede emprender también viajes virtuales gracias a Internet. Tanto la Fundació Gala-Salvador Dalí en Figueras como el Salvador Dalí Museum en Saint Petersburg, Florida, tienen sitios web con información y reproducciones. Y hay otros muchos sitios que tratan del pintor. No doy las direcciones. Que cada uno navegue y descubra por sí mismo.

En cuanto a las principales fuentes para el periodo que nos ocupa, recomiendo sobre todo las obras del crítico Rafael Santos Torroella, el máximo especialista en la obra del joven Dalí. La muerte de Rafael en septiembre de 2002 hace que sea el gran y muy llorado ausente del Año Dalí. Entre su imponente bibliografía daliniana quiero destacar sobre todo tres títulos publicados por la Residencia de Estudiantes y muy bellamente impresos: Dalí residente (1992), Dalí. Época de Madrid. Catálogo razonado (1994) y «Los putrefactos» de Dalí y Lorca. Historia y antología de un libro que no pudo ser (1995).

Casi terminado este libro, Ediciones Destino y la Fundació Gala-Salvador Dalí han iniciado la publicación de la obra literaria completa del artista. El tomo inicial contiene, además de La vida secreta de S

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