Hambre

Toni Mejías

Fragmento

Prólogo de María Rozalén

PRÓLOGO

DE MARÍA ROZALÉN

Querido Toni:

Llevo semanas dándole vueltas a cómo escribir este prólogo... Me he acordado de las veces que acababa escribiendo cartas cuando me costaba verbalizar mis pensamientos. Solo así lo lograba. En mi adolescencia. Antes de que la tecnología lo inundara todo y justo en el momento en el que comienzas a entender que el sufrimiento formará, irremediablemente, parte de tu vida.

Así que aquí me tienes, en forma de carta. Así de tierna. Así de antigua.

Quiero darte las gracias por haberme metido en este lío. De hecho, quiero darte las gracias por ser mi amigo.

Llevo escuchando tu música desde hace mucho... Ya a pocos les sorprenden mis gustos musicales. Me acuerdo del día que Facu me dijo que vendrías a verme al Palau de les Arts en Valencia, la ilusión que me hizo y la sorpresa de que «un tipo duro como tú» viniese a escuchar a una «cantautorcilla comercial». Prejuicios. Qué mierda de prejuicios.

Nos conocimos al poquito en un bar de Paterna. Pasa poco, pero sabes cuándo tienes delante a uno de los tuyos. Los semejantes. Y desde el minuto cero todo estaba bien, todo en calma, todo en casa. Tu compañera, la verdadera culpable de ese encuentro, con la sonrisa ancha y un brillo precioso en sus ojos. Y qué manera tan bonita tenías de hablar de ella...

Pero sí, eres transparente, Toni. Transparente en lo que dices, en lo que cantas, en lo que escribes. Y alguien con esa sensibilidad, esa inteligencia, esa rabia y esa reacción ante lo injusto, esa emoción ante la belleza... tiene todas las papeletas de que el dolor y la tristeza caminen cerca.

Es muy valiente lo que has hecho con este libro. Valiente, liberador, terapéutico y generoso. Que alguien como tú, hombre, del género Rap, con tu discurso, con tu target, se muestre vulnerable ante la sociedad con una enfermedad «propia de mujeres» es para quitarse el sombrero. Que un personaje público escriba desde el fracaso, desde la fragilidad, desde el sufrimiento es algo que debemos celebrar. Que compartas tu camino, tus esfuerzos y aprendizajes, tus logros y tus alegrías es bondadoso y esperanzador. Que seas tal y como eres en un mundo de filtros, mentiras, postureos, selfies, likes, streamings, followers... es un gran alivio. Que nos pongas a pensar, a preguntarnos cuáles son nuestras prioridades, a valorar cada gesto cotidiano es urgente.

Esto es bueno para ti.

Y lo mejor de todo es que lo será para muchos de los que te lean.

Ojalá la mente enemiga nos dé tregua y cada vez tengamos más herramientas para liberarnos de los fantasmas que ahogan. Ojalá vivamos muchos ratitos de calidad con quienes amamos. Ojalá algún día tengamos la seguridad necesaria para que nos la sude lo que opinen de nosotros. Y sepamos querernos...

Te deseo un camino repleto de remontadas. Te deseo una vida llena de noches tranquilas de sueño profundo, donde no pases frío.

Quienes te apreciamos estamos orgullosos de cada uno de tus pasos.

Gracias, Toni.

Introducción

INTRODUCCIÓN

Diría que empiezo por el final, pero mentiría. Porque este recorrido solo tiene un desenlace —el mismo para todos— y espero que tarde en llegar. Todo lo demás es seguir aprendiendo y luchando contra nuestros demonios para poder resistir y vivir dignamente. Pero sí considero que, aunque todavía estoy en el proceso de curación, ya tengo las herramientas, los conocimientos y las pautas para continuar sin miedo a olvidarme del propósito. Por eso mis escritos acaban aquí. Respirando de nuevo. Viendo las cenizas que dejé en el camino y que, no hace tanto, eran llamas que me costaba vislumbrar. Pero ahora las miro con la sonrisa del que sabe que esos incendios no volverán y, si se atreven, conoce cómo apagarlos.

Cierro hoy este libro que empecé para desahogarme y para poder encontrarme a mí mismo mediante las palabras, esas que tanto me han ayudado a lo largo de la vida. Desde antes de empezar a componer canciones utilizaba la escritura como método de consuelo. Por eso estudié Periodismo y me puse a hacer rap, porque sentía que a través de un papel y un boli era más libre; más feliz. Fue puro instinto. Y releyendo todo lo que he ido vomitando durante todo este tiempo he logrado darme cuenta de los avances, de los baches y de la situación de la que vengo. Volver la vista atrás ha sido una montaña rusa de emociones, pero necesaria. De hecho, me ha ayudado a ajustar alguna pieza que ya empezaba a estar suelta de nuevo. Pero no, no hay vuelta atrás. Ya no tengo miedo de tropezar con esa piedra por muy grande que sea.

Hoy termino de escribir porque he visitado por última vez a mi psicóloga. Han sido meses desde la anterior visita, en la que me dijo que ya me veía bien, que sabía cómo seguir y que mi cura no corría peligro. Quería comprobar que, efectivamente, todo seguía su curso. Así ha sido. Nos hemos acercado más a una conversación distendida que a una charla médico-paciente. Tras contarle los pocos procesos en los que todavía no estoy al cien por cien —aunque los reconozco y trabajo para revertirlos—, he decidido hablarle de mi intención de publicar estos textos. Para que me aconsejara, para que me diera su visión y para explicarle mis motivos. Sus respuestas han sido similares a las de las otras personas cercanas: La preocupación de que pueda hacerme daño. De si puede suponer un retroceso para mí el hecho de abrirme tanto al público, ya que me presento completamente al desnudo y hablo de una enfermedad personal e importante que me ha supuesto un dolor inmenso en una etapa de mi vida. Exponer esto tiene el riesgo de que muchas personas puedan utilizarlo en mi contra.

Por si alguien ha llegado a este libro sin conocerme previamente, es importante señalar que soy músico. Pertenezco al grupo Los Chikos del Maíz, una banda de rap con un gran número de seguidores en el Estado español y otros países de habla hispana. En esta profesión nos exponemos al público constantemente: con canciones nuevas, con fotos en redes sociales, con conciertos, con textos... Además, nuestras letras tienen un alto contenido de carácter político y eso provoca que estemos en el punto de mira de la crítica más a menudo.

Más allá de mi música o de mi opinión política, a raíz de mi cambio brusco de peso sufrí muchos comentarios co

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