Si no eres el primero, eres el último

Timothy Grant Cardone

Fragmento

Si no eres el primero, eres el último

Introducción

La importancia de ser el primero

Aunque los conceptos de ser primero o último pueden sonar algo radicales e injustos para algunos, en el mundo real —sin importar a qué te dediques— el primer lugar es el único que importa. Se trata de una posición que permite resistir todas las tormentas, te brinda atención extra y hace que la competencia te persiga, en lugar de que tú persigas a la competencia. Afrontémoslo: si no hicimos compromisos especiales, ciertamente es más deseable la primera posición que cualquier otra, ¿no? Si nos dan a elegir entre la primera posición y otras, todos sabemos qué es preferible.

A diferencia de los sistemas o culturas en que todos son recompensados por participar, sin tomar en cuenta el esfuerzo, la habilidad e incluso el resultado, la única posición que tiene sentido en el mundo de los negocios y obtiene las mayores recompensas en el mundo real es, por supuesto, ser el primero. Si no tienes la posición dominante en tu mercado, estás en riesgo. Cuando en las economías abundan las oportunidades de negocios, la empresa que ocupa el primer lugar sigue ganando clientes, expandiendo su tamaño y presencia, en tanto que los competidores más débiles reducen paulatinamente sus ganancias, pues sólo cuentan con el apoyo de la riqueza natural del mercado. Sin embargo, cuando esos tiempos lucrativos se van, la empresa dominante se beneficia de su primer lugar y quita la cuota de mercado a los demás, y todos lo que ocupan una posición subordinada pagan el precio.

El diccionario Merriam-Webster define el término primero como “lo que precede a los demás en tiempo, orden o importancia”. Ser el primero en el mercado no es tan importante como ser el número uno en tu categoría; no necesariamente debes ser la empresa que introduce el producto para ser la primera opción en la mente del comprador. En este caso, el orden y la importancia son mucho más importantes que el tiempo. También existe una gran diferencia entre ser el primero y el tercero en aparecer en los resultados del buscador Google; así lo evidencian empresas como la líder Intel y el segundo lugar, Advanced Micro. En diciembre de 2009, Intel ingresó 32.7 mil millones de dólares y tenía 13 mil millones en efectivo, en tanto que Advanced Micro tenía 4.92 mil millones de dólares en ingresos y 2.5 mil millones en efectivo. También puedes considerar la competencia entre Barack Obama y John McCain. Sólo unos puntos distinguieron al nombre que haría historia. De nuevo, Barack no fue el primero en el mercado; de hecho llegó a éste 30 años después que su oponente y tenía mucho menos experiencia. No obstante, se las ingenió para ganar no sólo el número uno, sino la posición de mayor poder en el mundo.

Así que deja de comprometerte y de ser “razonable”. Comienza a luchar —cada minuto de cada día— para obtener el primer sitio en tu línea de negocio. Lo ideal es estar arriba cuando el mercado funciona muy bien y hacerte de una buena participación en él cuando las cosas no van por buen camino.

Una economía que cambia las reglas del juego

Hombres y mujeres de negocios, vendedores, gerentes, empresarios y directores generales, temen a las crisis económicas, lo que es muy comprensible. Piensan (correctamente) que cuando una economía entra en un periodo de contracción mayor, los clientes reducen sus proyectos, el gasto y, peor aún, sacrifican la calidad en busca de proveedores con precios más bajos. Así, se torna más difícil conseguir capital, cerrar transacciones y hacer proyecciones precisas, lo que afecta la planeación en todos los niveles. La gente se ve envuelta en incertidumbre y dudas, lo que impacta negativamente su capacidad de tomar decisiones. Estos tiempos de cambio económico pueden requerir transiciones mayores en nuestras capacidades, particularmente cuando se viene de tiempos en que se ha crecido mucho. Se trata de algo semejante a lo que pasa con un peleador profesional que, tras peleas fáciles, parece perder la ventaja, el poder y hasta el sentido de los aspectos más básicos. La gente tiende a depender de un exceso de oportunidades, del crédito fácil y del dinero barato, desarrollando así una actitud general de irrealidad cuando el negocio marcha viento en popa. Si el mercado cambia y hay que apretarse el cinturón, los vientos ya no soplan a tu favor sino directamente contra tu rostro. Toda debilidad de la organización es magnificada cuando las cosas se ponen difíciles. Los errores cuestan más, cada transacción se torna vital y el fracaso se convierte en una posibilidad real para individuos y empresas que no se adaptan a la nueva economía.

Cuando empecé a escribir este libro, el mundo entraba en una de las contracciones económicas más grandes desde la Gran Depresión. En tiempo de cambio económico importante, la gente se asusta inmediatamente, se siente confundida, abrumada, enojada y no sabe qué hacer; a veces ni siquiera si puede hacer algo. Durante estas épocas, la gente se percata de pronto de que sus negocios, ingresos y futuros están en riesgo. Parece como si de pronto el mundo hiciera un gran llamado a cada uno, gritando: “¡Eres vulnerable y puedes dejar de existir!”

La verdad es que, si no eres el número uno en tu categoría o campo, entonces tu situación es precaria y peligrosa. Si no eres el primero, importa muy poco el lugar que ocupes en la carrera: sufrirás. Tiempos como los descritos nos enseñan lo dañino que resulta ser dependientes de la economía. En lugar de ello, debes estar en una posición que te permita tomar ventaja de la situación imperante.

Este libro trata de cómo avanzar con tu misión y objetivos profesionales no sólo conquistando a la competencia y al mercado, sino dominándolos. Sin importar cuál sea tu producto, servicio o idea —y a pesar de una economía difícil—, puedes ser el primer lugar y siempre debes tratar de obtenerlo: lograr una posición en tu compañía o tu carrera en la que no te afecten tanto los vaivenes económicos, pensando en la creación de tu propio sistema financiero. No quiero que te conformes con “salir adelante” o te preocupes por el estado de tus finanzas. ¡Al diablo con la economía! Elige mejorar, conquistar y prosperar, haciendo todo lo posible por ser el número uno. Este libro te enseñará exactamente cómo ser exitoso y cómo aprovechar esa primera posición. Conocerás las acciones que debes emprender para obtener ventaja personal, para tu empresa o tus ideas, sin dejar nunca de estar en la cima.

De los tiempos fáciles a los difíciles

Cuando las economías cambian de ser muy benignas y positivas (periodo de expansión) a ser muy difíciles y negativas (contracción), le gente responde de forma muy diversa. Las respuestas se parecen un poco a las que ofrecemos cuando fallece un ser querido. Primero nos embarcamos en la negación, luego en la ira, el resentimiento y, en algunos casos, en la apatía antes de llegar a la recuperación. Pero los que tienen éxito en momentos de gran contracción económica, suelen sentirse inspirados por la necesidad de buscar nuevas soluciones creativas.

Te aseguro que la situación económica no es desesperada y no debes darte por vencido. ¡Hay acciones y pasos específicos que te ayudarán a ganar! Ésta e

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