Alibaba's world

Porter Erisman

Fragmento

Alibaba´s World

Nota del autor

Mi objetivo al escribir Alibaba´s World es educar e inspirar. Espero que empresarios y otras personas que estén tratando de alcanzar un sueño puedan leer este libro para aprender de los éxitos y los fracasos de Alibaba. También espero que, al conocer la historia de la empresa, todos puedan entender mejor cómo fue estar ahí en ese tiempo de transformación, cuando el Internet colocó a China cara a cara con Occidente. Con este objetivo, me he esforzado lo más posible por presentar una reflexión precisa y auténtica de mis experiencias.

Afortunadamente, buena parte de la historia de Alibaba fue capturada en las 200 horas de archivos en video que reuní mientras preparaba mi documental, Un cocodrilo en el Yangtsé (Crocodile in the Yangtze: The Alibaba Story). Esto, sumado a las detalladas notas que tomé cuando trabajé en la empresa, me proveyó valiosas referencias para este libro.

Todos los diálogos están basados en conversaciones reales, pero a veces combiné dos conversaciones distintas con una persona en una sola. Hice lo mismo con algunos de los primeros discursos de Jack Ma, donde a veces mezclé en uno solo, comentarios públicos que hizo de manera independiente en aquel tiempo. Ocasionalmente también parafraseé su forma de hablar en inglés e incluí pequeños errores gramaticales para representar adecuadamente el hecho de que este idioma no era su lengua materna, pero en todos los casos me esforcé mucho en preservar la precisión y la autenticidad de lo que dijeron todos los involucrados.

Cuando hablo de confrontaciones o conflictos con antiguos colegas, en algunos casos decidí no dar a conocer el nombre de ciertos personajes de menor importancia. En una startup (empresa emergente) de rápido crecimiento, siempre hay chichones y moretones —desacuerdos internos—; sin embargo, mi objetivo no es saldar cuentas pendientes con colegas específicos, sino aprovechar las dificultades o conflictos para que la gente aprenda de ellos. Para ser justo, también me esforcé en señalar las ocasiones en que yo mismo cometí errores o di por sentado las cosas de forma equivocada.

Este libro fue escrito independientemente de Alibaba y no tiene ninguna relación con la empresa. Si los lectores están de acuerdo o no con mi visión de los sucesos, las opiniones que aquí aparecen seguirán siendo mías exclusivamente. Esta historia, que pienso compartir de la manera más sencilla posible, trata sobre un maestro de escuela que salió del anonimato y construyó la empresa de comercio electrónico más grande del mundo. Igualmente, espero que sirva como caso de estudio para estudiantes, empresarios y cualquier persona que esté por iniciar una travesía personal.

Alibaba´s World

Introducción

El gran salto hacia delante

El 7 de noviembre de 2006 fue el día que comprendí que Alibaba había triunfado al fin. Desde la parte trasera de un auditorio abarrotado en la conferencia Web 2.0, en San Francisco, vi a Jack Ma, mi jefe, subir al escenario. Con una de las entretenidas pláticas que solía dar cautivó a aquella audiencia de alto nivel, a la crema y nata del mundo del Internet.

«Soy 100% “Hecho en China”. Aprendí inglés yo solo y no sé nada de tecnología —explicó—. Una de las razones por las que Alibaba sobrevivió fue porque no sé nada de computadoras. Soy como un ciego montado en un tigre ciego también.»

Cuando el público rio, noté a alguien agazapado en la parte trasera del auditorio, garabateando cada una de las palabras de Jack. Sentí curiosidad, así que me incliné para ver quién estaba transcribiendo el discurso con tanta determinación, y claro, me quedé pasmado al descubrir que se trataba de Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon.

Bezos, padre del comercio electrónico, ¿estaba deseoso de aprender algo de Alibaba? Estamos hablando del pionero en este ámbito y del hombre que hizo crecer Amazon.com hasta convertirla en un monstruo del Internet; del empresario al que la revista Time nombró Persona del Año en 1999, cuando Alibaba todavía era una desconocida startup en el departamento de Jack Ma. Bezos era un líder de negocios al que siempre habíamos admirado y visto con respecto, sin mencionar que también habíamos tomado prestadas sus ideas. ¡Y ahora él estaba tomando prestadas las nuestras! Jeff siguió tomando notas mientras Jack se dirigía a los extasiados espectadores.

“Crean en sus sueños, busquen a la gente buena y asegúrense de que cliente quede feliz. Ahora veo que muchas empresas de Estados Unidos envían a sus gerentes y directores profesionales a China. Están haciendo feliz a su jefe en Estados Unidos, pero no al cliente chino.”

Jack siempre había querido conocer a Jeff Bezos, así que me acerqué más, me presenté y le di mi tarjeta. Jeff dijo que a él también le encantaría conocer a Jack, así que cuando terminó la plática nos reunimos con mi jefe en el vestíbulo del centro. Con su risa característica y un infeccioso entusiasmo, Jeff elogió el discurso de Jack: “¡Dijiste varias cosas geniales, Jack! Me gustaría que nos visitaras en Seattle algún día.” Cuando Jeff se alejó, Jack y yo sonreímos de oreja a oreja como un par de músicos amateurs de una banda de garaje, enamorados de la estrella de rock que acaba de elogiar su concierto.

Siete meses después tomé un ejemplar de The Wall Street Journal y leí una entrevista en la que Jeff anunciaba su expansión en China. En ella aclaraba que estaba decidido a evitar los problemas que otras empresas extranjeras de Internet habían enfrentado en ese país, y explicaba que dichos problemas se suscitaban porque «el equipo de gerentes y directores está ocupado tratando de mantener felices a sus jefes estadounidenses en lugar de a sus clientes chinos, y ése es un error que nosotros no vamos a cometer». Sí, al parecer, Jeff había aprendido algo de Jack.

Jack y yo no nos imaginamos que en tan sólo algunos años el volumen de ventas de Alibaba superaría el de nuestros dos ídolos: Amazon e eBay. Hablo de los volúmenes combinados, y no solamente en China sino en todo el mundo.

Cuando Alibaba empezó a operar en el departamento de Jack Ma, parecía improbable que algún día las empresas de Internet occidentales aprenderían de los fundadores del comercio electrónico en China, ya que los 2 millones de usuarios de Internet que había en este país representaban menos del uno por ciento de la población; de ese uno por ciento,

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