Nitza Villapol. Cocina al minuto

COLOMINA GONZALEZ SISI

Fragmento

Nitza Villapol fue una mujer que nació en los Estados Unidos de América el 20 de noviembre de 1923, en la ciudad de Nueva York, y murió el 19 de octubre en La Habana, Cuba. Una mujer que, a 20 años de su desaparición física, muchos cubanos recuerdan, y los que la conocieron y vieron por televisión dirán: “Ah, la cocinera, la de Cocina al minuto”.

Las generaciones que no alcanzaron a verla conocen su nombre, lo repiten y muchas veces lo utilizan para autodenominarse. Entre otras razones, saben de ella por un libro de recetas que conserva su mamá, una tía, el vecino, un amigo o su abuela. Se ha convertido en el nombre que le asignan al que asume la voz cantante en la cocina —de ordena y mando— por lo que sabe o por el dominio de la receta que se va a hacer; o para recalcar su título de cocinera o cocinero doméstico, su actividad sistemática y que ese espacio hogareño es su escenario habitual; o porque en una reunión entre amigos hable de cocina, aporte argumentos y conocimientos de nutrición, consejos y soluciones culinarias. Estos son algunos de los tantos y tantos paralelismos comparativos. ¡Ah!, y el nombre de Margot —la “mano derecha de Nitza”— le corresponde al que ayude, sin importar que sea hombre o mujer.

Nitza y Margot son los nombres de dos grandes personalidades de la cultura cubana unidos por la historia y por un quehacer y que los nativos de la isla de Cuba han convertido en dos personajes del mundo culinario.

Lógicamente, una mujer que estuvo 44 años ininterrumpidos dando recetas y enseñando a cocinar por televisión tenía que ser una cocinera, pero realmente no era así, porque como ella misma declaraba no sabía cocinar ni le gustaba la cocina.

¿Quién era en verdad Nitza Villapol, esa mujer que estaba detrás de las cámaras de la televisión dándole fama a un programa cuyo nombre también ella había creado? Ese nombre que era lo primero que aparecía en la pantalla chica y que repetía el narrador al escucharse la también famosa melodía de la presentación y la despedida. Ese nombre que anunciaba la propia Nitza una vez terminados los créditos, una y otra vez, primero diario y después semanal, pero miles de veces durante los más de 44 años al “aire” en su inolvidable eslogan: “Muy buenas tardes (o buenos días, según el horario), amigos televidentes, como siempre, con ustedes, una vez más, Cocina al minuto, con recetas fáciles y rápidas de hacer. Hoy vamos a hacer…”, y con el que también tituló sus libros: Cocina al minuto.

A más de medio siglo transcurrido —exactamente 70 años— de la aparición pública de Nitza Villapol en su programa Cocina al minuto, podemos decir que fue una mujer excepcional e irrepetible, una figura para trascender en el tiempo, no solo por el legado escrito que dejó publicado y la enseñanza que inculcó masivamente a varias generaciones a través de los medios audiovisuales y escritos, sino por la manera sabia, inteligente y certera que usó para lograr tal empeño.

Nitza Villapol estableció pautas para la realización de los programas de cocina que tan comunes, atractivos, educativos y entretenidos nos resultan hoy al verlos en la pantalla grande o pequeña. Dominó la fórmula del éxito para este tipo de espectáculo en televisión al que ya estamos tan acostumbrados, pero que, cuando surgió el fenómeno tecnológico, resultaba un acierto total lograr: primero, su realización y después, su aceptación y sostenibilidad.

Intentemos subirnos a la máquina del tiempo y ubiquémonos en 1948, cuando surge y se transmite por primera vez Cocina al minuto.

¿Cómo eran los equipos de recepción de la imagen? Grandes artefactos poco manipulables y, además, no existían la grabación y edición posterior, sino que era en vivo; es decir, al mismo tiempo que se filmaba, se transmitía. ¡Ah!, y primero todo era filmado en blanco y negro, porque solo años más tarde es que surge la televisión a color.

¿Cómo era entonces hacer una receta de cocina en vivo, en tiempo real, para Nitza Villapol, con tan solo trece minutos que duraba el programa Cocina al minuto —pues un minuto era para la presentación y otro para la despedida—? Pero, además, sin guion: “Jamás hice un guion ni lo haré”, confesaría.

Aunque haya obtenido su título de maestra de Economía, Arte y Ciencias Domésticas de la Escuela del Hogar en 1940 y de doctora en Pedagogía en la Universidad de La Habana, y declarara en una entrevista que se le hiciera en su propia casa, ya retirada del medio, que quería que la recordaran como una maestra, Nitza Villapol puede ser catalogada como una artista, una creadora de los medios audiovisuales: directora, escritora, locutora y conductora de su propio programa televisivo.

Más de 44 años en pantalla es un gran record de permanencia y para lo que se necesita algo más que el dominio y el conocimiento: “ángel y carisma”, como le dijera Gaspar Pumarejo, dueño de la televisora. La duración de su programa y su teleaudiencia se debió no solo a la demanda de quienes en el hogar tenían la responsabilidad de asumir la cocina diariamente o de manera eventual, sino también de quienes se familiarizaron primero con su presencia siendo niños para luego seguirla ya de adultos, pues permanecían atentos mirándola y escuchándola cuando aparecía en la pantalla de sus televisores, ya que como dijera en una ocasión el periodista y amigo Alfonso Roque al referirse a ella: “…nos habló de los sofritos y los caldos como quien narra una novela de amor o declama un poema…”.

Sus ratings de teleaudiencia no estuvieron condicionados por la inexistencia de otro programa de su tipo después de 1961, como pudieran aludir muchos, pues, entre 1948 y hasta esa fecha surgieron otros que se fueron retirando después de 1960 ante la nueva situación política del país, la cual demandaba otras exigencias personales y diferentes retos profesionales que Nitza, valientemente, asumió en su magisterio. Como ella misma declarara, supo cuál era su papel desde el día en que aceptó trabajar en la televisión: enseñar, “… y convertí la televisión en un aula grande”.

Tele Hogar, iniciado el 31 de diciembre de 1947, ya había desaparecido años antes. Y, aun cuando una de sus presentadoras había sido maestra de Dietética y Nutrición de la propia Nitza, según Margot Bacallao Villaverde —(1921-2016), auxiliar primero de ese programa y después de Cocina al minuto— Nitza lo derribó competitivamente y su programa se quedó siendo el único de su tipo en la emisora comercialmente llamada Unión Radio Televisión. Esta emisora había iniciado sus transmisiones en la temporada beisbolera de noviembre-diciembre de 1947, al transmitir la pelota desde el mismo estadio deportivo Latinoamericano del municipio Cerro, en la capital habanera, por control remoto.

En el medio culinario, Nitza publicó miles de recetas de cocina, escritos sobre nutrición, hábitos culinarios y consejos

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Product added to wishlist