La cocina de Tefi

Tefi Russo

Fragmento

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Una vez más

Todavía me acuerdo de la sensación de ver mi primer libro a la venta. Volvía de Uruguay y, apenas puse un pie en Buenos Aires, fui directo a una librería. Me di cuenta de que todo el esfuerzo de hacer un libro valía la pena, se me iluminó la cara y se me llenó el pecho de emoción en cuanto lo vi.

Lo segundo que hice fue llevar a mi hija a verlo. Su mamá había publicado un libro y a ella, más que emocionante, le parecía divertido. No tenía idea de qué podía pasar después, pero de una manera u otra lo había logrado.

A la semana me llama Magalí, mi editora, que había confiado plenamente en mí cuando lanzar un libro de alguien como yo era, por lo menos, novedoso y un tanto arriesgado, y me anuncia que el libro iba a reimprimirse a días de su publicación. Ella se había salido con la suya al animarse. Y yo ni siquiera sabía que algo así podía suceder tan rápido.

Era nuevita en el mundo editorial. También lo era años antes en el gastronómico, y en ambos estaba aprendiendo mucho y sorprendiéndome por el recibimiento de ustedes: “Es mi nueva biblia en la cocina”, “Hice todas las recetas”, “Abro el libro y te veo a vos”, “Está agotado” y el infaltable “Tus recetas salen”. Yo explotaba de alegría y agradecimiento. Ustedes me permitieron, desde la absoluta caradurez pero también desde la pasión, sumergirme en estos dos inmensos mundos.

No pasó mucho tiempo hasta que empezamos a encarar el segundo libro, con todo lo que sabía que había que mejorar y todo lo que no había podido incluir en el primero. Les daba vueltas a las temáticas. Pero algunas dejaban a mucha gente afuera. Si me centraba en un solo público, me quedaba demasiado por contar, y mi cocina no le cierra las puertas a nadie. Las recetas son para todos, porque así se encuentra el equilibrio. En no encajarnos en una sola manera de comer.

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Así que fue tan sencillo como volver a foja cero y empezar una vez más, con lo de siempre, con lo que me tira, lo que me incentiva y lo que ustedes reciben con los brazos abiertos: las recetas de toda la vida, variadas en ingredientes, y a las que yo llamo “las recetas de la abuela”.

Porque podemos probar, animarnos, indagar en gastronomías más complejas. Es la manera de descubrir un abanico enorme de opciones que cada día nos harán cocinar mejor. Pero al final, lo simple, lo cercano, lo familiar, lo equilibrado, con algunas cosas más sanas y unas más gorditas para disfrutar sin culpas, es lo que, para mí, hace que se cocine más.

Ese fue mi objetivo desde el comienzo de Inutilísimas. Siempre les dije: cocinen como les salga, pero cocinen. Al principio con más esfuerzo para quienes les cuesta, y con el tiempo con mucha más cancha para los imprevistos y la improvisación.

Siempre supe (y jamás niego) que no tengo tanta experiencia como la tienen los grandes cocineros. Aunque también reconozco que eso me hizo acercarme a ustedes y animó a cocinar a quienes creían que era imposible. Si yo podía, ¿por qué ustedes no? Y entre nosotros empezamos a entendernos.

Ya pasaron seis años desde que compartí la primera receta de manera digital. Son increíbles todas las oportunidades que surgieron a través de las redes. Un mundo que, aunque haya cambiado mucho desde 2012, me sigue abriendo las puertas de sus casas. Eso es lo que les agradezco en cada página de este libro.

Desde el corazón, para ustedes.

Tefi   

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Manifiesto Inutilísimas

• El miedo es lo único que queda afuera de la cocina.

• No hay nivel de dificultad en las recetas. Solo alguien que te explica mejor o peor.

• Pelar y picar puede ser una gran terapia si lo acompañás con música.

• Tocar y oler todos los ingredientes es la mejor manera de conocerlos.

• “Nunca” y “asco” son palabras prohibidas en la cocina.

• Invertir en una buena sartén, una buena olla, un buen cuchillo, y porque somos inutilísimas: también en un buen pelapapas.

• Equivocarse, ¡muchas veces! Y saber que esos errores son los que más te van a enseñar.

• No te gusta: reemplazá. No te sale: intentá de nuevo. No tenés: inventá. Pero siempre cociná.

• Planificá las comidas en compañía. Debatan las opciones, saboreen antes de comer. A veces la previa es la mejor parte.

• En la improvisación pueden salir las mejores recetas. Anotalas para jamás olvidarlas.

• Limpiá y ordená a medida que vayas cocinando. Será un gran aliado para evitar desastres.

• Anotá en un cuaderno tus mejores recetas. Al completarlo, regalalo. Lo más lindo es que se repliquen en otras casas y así duren para siempre.

• En la cocina, no hay secreto que valga la pena guardarse.

• Nunca cuentes calorías. Solo cuidá la calidad de tus productos.

• Si al probar algo te das cuenta de que lo vale, cerrá los ojos para no perderte detalles del sabor. Se aprende mucho más de lo que creemos.

• Si está rico, no importa cómo.

• Si lográs que pase, la cocina es el alma de una casa.

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