Entre la extinción y el rescate

Carlos Lavore

Fragmento

Entre la extinción y el rescate

Nota del autor

Sin que lo supiera, este trabajo comenzó a gestarse en junio de 2017 con una visita a la Unión de Cooperativas Tosepan Titataniske en la Sierra Norte de Puebla, México. El grupo del que formaba parte fue generosamente alimentado con la experiencia de 40 años de construcción de otra visión de la vida, ya instalada en el corazón de miles de habitantes y cientos de comunidades. Allí nos dijeron que “el oro no se puede comer” y nos mostraron las ventajas y el potencial de la organización comunitaria y la producción cooperativa.

Desde la Fundación para la Democracia y el espacio político Por México Hoy se promovieron y realizaron visitas a otras regiones e intercambio con comunidades y organizaciones de larga data, ricas en experiencia de lucha, que fueron reafirmando la persistencia de un contraste y una tensión históricos entre lo que ocurre a ras de suelo y en la superestructura político-institucional. Entre otras, recogimos consignas como “El agua es la vida, el oro la muerte”, “La tierra es nuestra vida”, “No a los proyectos de muerte”, “Sobre mi cuerpo yo decido”, “Agua para todos”, “No a los transgénicos”, “No es no” y muchas más, que sirven como testimonio.

Al mismo tiempo, los debates con diversas expresiones de la sociedad civil organizada, de México y otros países de América Latina (democracia, derechos humanos, derechos civiles, seguridad, instituciones, feminismos, jóvenes, diversidades, etcétera) ampliaron la dimensión del mosaico de resistencias propositivas y les fueron dando perfil a los aspectos de la dominación que padecemos, que hacen a su naturaleza, su estructura y su complejidad.

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La Revolución mexicana abrió la posibilidad, original en ese momento para Latinoamérica, de diseñar una institucionalidad que fuera expresión de las necesidades populares y nacionales, con una representación política incluyente y un proyecto de país soberano. El cardenismo fue su mejor expresión. Paulatinamente, instituciones y representación se fueron despegando de la mayoría de la sociedad. Por último, el rediseño neoliberal impulsado desde afuera y desde arriba completó el divorcio con lo que ocurría a ras de suelo. Esto ya no fue original, se repitió en toda América Latina, con las diferencias de cada circunstancia.

Lo económico adquirió predominio y determinó transformaciones brutales, sin concesiones. Lo político, subordinado, fue el espacio para conceder al reclamo civil, sin renuncia del control: paulatinos avances democráticos, creación de organismos intermedios, derecho a la manifestación… Pero la ortodoxia económica no admitió discrepancias ni políticas alternativas y sucedió la entrega.

Existe desde entonces un divorcio entre la superestructura político-institucional (la burbuja de poder concentrado) y la sociedad resistente pero fragmentada, y una diferencia funcional entre el andarivel económico y el político, en el que el primero es determinante. Los reclamos democráticos marcaron toda una etapa, pero, a pesar de los avances, no ha sido suficiente para cambiar la realidad a fondo, unificar los andariveles, democratizar el poder real, subordinar lo económico a lo político y construir una nueva institucionalidad, abierta, plural, participativa, que responda a los intereses del pueblo.

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A lo largo de los encuentros y conversaciones se fue delineando el enfoque de este trabajo, que tuvo presentaciones parciales en seminarios y diplomados.

Hay una estructura de la dominación que responde a un proyecto de dominación. Su complejidad puede desagregarse de forma analítica en tres componentes, estrechamente interrelacionados: el capital financiero y las grandes empresas, transnacionalizados; el Estado, las instituciones y la normatividad, readecuados; las corporaciones de la comunicación y de los medios digitales, omnipresentes. Es decir, poder económico-financiero, poder político y poder mediático, con alto grado de concentración y un solo fin verdadero: el control sobre la naturaleza, las riquezas, los gobiernos y los pueblos. El desmontaje integral de esta estructura es condición para que las propuestas emancipatorias se concreten y perduren. Todo planteamiento político de izquierda que no aborde esto es una simulación.

No hay un proyecto integral de liberación asumido colectivamente. Hay múltiples resistencias sin estructurar, fragmentadas, poco visibles, sin propuesta unitaria, pero con un hilo conductor que se despliega en la historia y la cultura comunitaria; la experiencia organizativa y productiva de los pueblos en el territorio y la lucha de la sociedad civil organizada por sus derechos y por la democratización, plena y participativa, del Estado, las instituciones y los medios. Su entretejido y articulación, su expresión en un proyecto común y su representación política son asignaturas pendientes que requieren de un esfuerzo colectivo generoso, abierto y plural. Todo planteamiento de transformación progresista debe tenerlo presente.

El confinamiento al que nos obligó la pandemia de covid-19 dio el tiempo suficiente para abordar estas cuestiones en el contexto de una crisis global que afecta la vida en el planeta y la pone al borde de un colapso. La pandemia redimensionó todo y, en medio del horror, también nos hizo detenernos a respirar otro aire y ver otro cielo y pensar-actuar lo que sigue.

¿Qué América Latina imaginamos, qué país queremos ser y cómo podemos lograrlo? Región con impronta prehispánica, territorio exuberante y voluptuoso, espacio de tempestades y remansos, con venas que no cierran y corazones que laten; todo eso que nos define y nos nombra. Abya Yala, tierra viva, encierra la mayoría de las respuestas en su gente, a ras de suelo, con sus formas organizativas y sus luchas. También en su historia, llena de momentos inspiradores y ejemplares. Sólo debemos escucharnos, visibilizar nuestros desvelos y ponernos en sintonía para formar una mayoría social, construir un proyecto y una agenda común con nuestras diversas palabras e irrumpir en el espacio político bajo todas las modalidades posibles, desde todos los frentes.

Se trata de construir otra participación, otras instituciones, otra constitucionalidad. Se trata de rescatar la vida de las personas, los pueblos, la patria grande, la naturaleza. Colectivamente, comunitariamente.

Ciudad de México
24 de junio de 2020

Entre la extinción y el rescate

Prólogo

En diciembre de 2020 el secretario general de la Org

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