Laboratorio Uruguay

Silvia Naishtat
María Eugenia Estenssoro

Fragmento

Laboratorio Uruguay

UNA HISTORIA ENTREVERADA
Introducción

No puedo precisar si mis primeros recuerdos se remontan a la orilla oriental y occidental del turbio y lento Río de la Plata: si me vienen de Montevideo, donde pasábamos largas y ociosas vacaciones en la quinta de mi tío Francisco Haedo, o de Buenos Aires.

“Autobiografía”, Jorge Luis Borges

El mayor escritor argentino del siglo XX comienza así el relato de su vida. Un texto breve escrito en 1970 para la revista The New Yorker. Borges se reivindicaba oriental. Se decía concebido en la estancia de su tío Francisco Haedo, a orillas del río Negro en Paysandú. Su abuela materna (Leonor Suárez Haedo), su madre (Leonor Acevedo Suárez), su tío y primos eran uruguayos, como también su abuelo paterno (el coronel Francisco Borges Lafinur).

Una genealogía de próceres, batallas y parientes entrelazados, como la historia de nuestros países. “Y en el origen de este cruce de orillas encontramos siempre la misma historia: el exilio —el del abuelo materno de Borges, el de su bisabuelo criollo por línea paterna— para escapar al régimen de Rosas”, señala la crítica literaria Graciela Villanueva. Otra autora, Ana Inés Larre Borges, escribió en 1999 que “la obra de este escritor suele presentar al Uruguay como un lugar de refugio de los argentinos frente a la barbarie”.

Borges habla de una historia “entreverada” como “los tientos de un lazo”, y le dedicó una milonga: “Milonga que este porteño / dedica a los orientales, / agradeciendo memorias / de tardes y de ceibales. / El sabor de lo oriental / con estas palabras pinto; / es el sabor de lo que es / igual y un poco distinto”. La “Milonga para los orientales” termina con un deseo: “Milonga para que el tiempo / vaya borrando fronteras; / por algo tienen los mismos / colores las dos banderas”.

EL PAÍS COMO TAREA

José Artigas, padre de la patria oriental, soñaba con una Provincia Oriental integrada a una “Confederación” de Provincias Unidas del Río de la Plata, en la que el puerto de Buenos Aires, rival del de Montevideo, no fuera la capital. Derrotado militarmente en 1820 por los portugueses, quienes anexaron este pequeño territorio al gran Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarbes (con la complicidad de los Colorados de Montevideo y los Unitarios de Buenos Aires, que recelaban del caudillo), se exilió de por vida en Paraguay y jamás regresó. Cinco años después, sus lugartenientes Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe partieron una noche oscura desde la ribera de lo que hoy es el partido de San Isidro en la provincia de Buenos Aires para liberar a sus compatriotas. Dicen que los Treinta y Tres Orientales eran más de cincuenta, y que entre ellos había algunos argentinos, paraguayos y hasta un africano. También dicen que esa expedición fue financiada por Juan Manuel de Rosas, Julián Panelo de Melo, Miguel Riglos, Félix de Álzaga y otros ricos estancieros de la provincia de Buenos Aires.

Los orientales no pudieron expulsar a los invasores de la Provincia Cisplatina (como estos la rebautizaron) ni siquiera con la ayuda del ejército de las Provincias Unidas, que le declaró la guerra al Imperio de Brasil. Pero en un congreso celebrado en Villa de Florida, el 25 de agosto de 1825, proclamaron unilateralmente la independencia de la Provincia Oriental del Uruguay respecto de Portugal y ratificaron su voluntad de pertenecer a las Provincias Unidas del Río de la Plata. La paridad de fuerzas entre ambos bandos, sin embargo, obligó al Imperio de Brasil y a las Provincias Unidas a firmar un armisticio en 1828. El acuerdo se hizo con la intervención del Reino Unido, preocupado por las trabas al comercio que generaba la confrontación armada, pero sin la participación oriental. Dos años más tarde, fruto de esta negociación, se creó el Estado Oriental del Uruguay, como un país independiente y soberano.

“Se crea un Estado geopolíticamente estabilizador de la región, el famoso Estado tapón”, explica la historiadora Ana Ribeiro, una de las máximas expertas en la vida de Artigas, reivindicado por todos los partidos como el fundador de la patria por sus ideales republicanos. Ribeiro señala que los Estados tapón son construcciones políticas que surgen para evitar el enfrentamiento entre potencias con intereses conflictivos.

Al ministro de Educación del Uruguay, Pablo da Silveira, doctor en Filosofía Política, le gusta hablar del “país como tarea”. En ese origen encuentra una de las principales claves para entender el modo de ser de los orientales: “La fragilidad, la vulnerabilidad con que nació el país nos obligó a ser cuidadosos de las normas y las reglas del juego, a no llevar los conflictos demasiado lejos para no fracasar”.

UNA REPÚBLICA DE IGUALES

El 18 de julio de 1830, en el balcón del histórico edificio del Cabildo de Montevideo, ubicado en la Plaza Mayor (hoy Plaza Matriz), los miembros de la Asamblea Constituyente y Legislativa, junto al gobernador provisional Juan Antonio Lavalleja y sus ministros, juraron la primera Constitución Nacional de la República Oriental del Uruguay. Con el tiempo, esta fecha se convirtió en el principal día patrio de los uruguayos, por encima del Día de la Independencia. A nuestro juicio, esta marca de origen constitucionalista dejó un legado cívico que llega hasta nuestros días. Uruguay es una sociedad profundamente democrática e igualitaria. La jerarquía máxima para ellos es ser un ciudadano o ciudadana de una república de iguales, en la que todos tienen los mismos derechos. Una república laica, donde la “religión” compartida por creyentes y no creyentes, derechas e izquierdas, ricos y pobres, es la igualdad ante la ley, el respeto a la división de poderes y la pluralidad de ideas y orígenes.

“‘Naides es más que naides’, tenía inscripto el facón del Chacho Peñaloza. Un lema que usaban los caudillos en todo el Virreinato del Río de la Plata, pero que terminó siendo un dicho que los uruguayos creen solo suyo. En Uruguay, con sentidos distintos, Mujica lo vive diciendo, Sanguinetti lo vive diciendo, Lacalle Herrera lo vive diciendo. Si bien hay diferencias sociales (aquí), hay una cosa más llana, y quien la violenta pierde. ‘Naides es más que naides’ refiere a esa lógica más aplebeyada que ha tenido Uruguay”, explica Gerardo Caetano, uno de los cientistas políticos e historiadores uruguayos más prestigiosos.

Esta horizontalidad social se respira a diario, de distintas maneras. El 21 de marzo de 2021, cuando los contagios y muertes por COVID-19 arreciaban por todos lados (y en la Argentina las vacunas se anunciaban, pero no llegaban), el empresario argentino Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre —la mayor compañía de América Latina—, radicado en Montevideo desde principios de 2020, publicó en su cuenta de la red social Twitter: “…reserva para vacunación confirmada para fin de mes; a través de internet y esperando mi turno… La segund

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