Repúblicas del Nuevo Mundo

Hilda Sabato

Fragmento

AGRADECIMIENTOS

Hace unos cuantos años, cuando comencé a trabajar sobre la política argentina del siglo XIX, pronto caí en la cuenta de que era muy difícil pensar los problemas que tenía entre manos sin insertarlos en la historia más amplia de la caída del imperio español y la formación de las repúblicas latinoamericanas en su conjunto. Desde entonces, ese proceso formó parte del horizonte obligado de mis indagaciones sobre la Argentina, y la vasta bibliografía referida a diferentes aspectos de esa historia resultó un insumo indispensable. En paralelo, me asomé a los debates recientes sobre el republicanismo y la modernidad política, que me permitieron situar los interrogantes locales en una perspectiva más abarcadora. Así fue como, de manera algo lateral a mis investigaciones específicas, comencé a bucear más sistemáticamente en aquella historia, que atrapó toda mi atención e inspiró este libro. Fue una exploración larga que terminó en un ensayo relativamente corto, pero el trayecto que me trajo hasta aquí fue laborioso y en el camino adquirí innumerables deudas, tantas que cualquier esfuerzo de mi parte por hacerles justicia ha de resultar insuficiente. Quisiera, de todas maneras, reconocer aquellas más directamente relacionadas con la escritura de este libro.

En los intentos por ir más allá de mi limitado campo de especialización, recurrí a la ayuda y los consejos de colegas que generosamente me brindaron ideas, sugerencias y comentarios críticos, así como referencias específicas a trabajos publicados y sin publicar. Agradezco, en especial, a Víctor Hugo Acuña, José Antonio Aguilar Rivera, Cristóbal Aljovín, Alfredo Ávila, Catalina Banko, Rossana Barragán, Ana Frega, Pilar González Bernaldo, Nils Jacobsen, Annick Lempérière, Carmen McEvoy, Cecilia Méndez, Luis Ortega, Juan Luis Ossa, Marco Pamplona, Erika Pani, Eduardo Posada Carbó, Natalia Sobrevilla y Ana María Stuven.

Los principales argumentos de este libro son el producto de largos años de diálogo intelectual con amigos y colegas en la Argentina, entre los cuales quisiera destacar a Natalio Botana, Paula Alonso, Beatriz Bragoni, Gabriel Entín, Noemí Goldman, Juan Carlos Korol, Eduardo Míguez, Elías Palti, Juan Carlos Torre y Eduardo Zimmermann, así como a los integrantes del seminario de investigación que llevamos adelante desde hace varios años en el Programa PEHESA del Instituto Ravignani en la UBA: Laura Cucchi, Leonardo Hirsch, Flavia Macías, María José Navajas, Inés Rojkind, Ana Romero, Jimena Tcherbbis Testa, Nahuel Victorero e Ignacio Zubizarreta. Con Marcela Ternavasio hemos pasado largas horas compartiendo preguntas y preocupaciones sobre el presente y el pasado, entre las que se cuentan las cuestiones que abordo en este ensayo. Agradezco su apoyo y estímulo, al igual que sus agudos comentarios a la primera versión del libro. Sobre todo, estaré por siempre en deuda con Tulio Halperin Donghi, quien me enseñó a pensar sobre América Latina e inspiró tantas de mis preguntas sobre su historia.

La discusión en reuniones y seminarios donde presenté avances de mi trabajo fue fundamental para revisar y nutrir mis reflexiones. Mi gratitud hacia las instituciones donde se realizaron esos encuentros: la Université de Paris I, Emory University, the University of Georgia, Universidade de São Paulo, Foro Iberoideas, Pontificia Universidade Católica do Rio de Janeiro, 3° Congresso Internacional do PRONEX (Río de Janeiro), Davis Seminar-Princeton University, Annenberg Seminar-University of Pennsylvania, University of South Carolina, Freie Universität Berlin y Universität Leipzig. Agradezco también a todos los participantes de esas sesiones por sus observaciones y comentarios; en especial a Jeremy Adelman, Tom Bender, Roberto Breña, Vera Candiani, Miguel Centeno, Oscar Chamosa, Roger Chartier, Linda Colley, José Murilo de Carvalho, Arcadio Díaz Quiñones, Miriam Dohlnikoff, Don Doyle, Antonio Feros, Paul Friedland, Barbara Göbel, Jürgen Kocka, Carlos Marichal, Stephanie McCurry, Hans-Jürgen Puhle, Bernardo Ricupero, Michael Riekenberg, Stefan Rinke, Daniel Rodgers y Stanley Stein. Jeremy Adelman y Linda Colley me estimularon para que transformara mi escueto borrador en un ensayo completo, y Brigitta van Rheinberg, de Princeton University Press, me alentó y guió con perspicacia en esa tarea. Los lectores anónimos de PUP brindaron sugerencias y comentarios que resultaron muy útiles para mejorar la primera versión del manuscrito.

Trabajé en este libro a lo largo de varios años, en Buenos Aires y Cortaderas, así como en Berlín y Princeton. Mi agradecimiento a las instituciones que me acogieron: el Programa de Estudios de Historia Económica y Social Americana (PEHESA) del Instituto Ravignani, UBA/CONICET; el Davis Center del Departamento de Historia de la Universidad de Princeton, y el Instituto de América Latina de la Universidad Libre de Berlín. También, a los bibliotecarios y archivistas que me ayudaron en mis búsquedas en las tres bibliotecas que resultaron invalorables para mi investigación: Firestone en Princeton, el Instituto Iberoamericano de Berlín y la biblioteca del Instituto Ravignani en Buenos Aires. Federico García Blaya, por su parte, me asistió con eficiencia en la recolección y el procesamiento de información. Para este trabajo, recibí apoyo financiero decisivo a través de subsidios de la Universidad de Buenos Aires, CONICET y la Agencia Nacional para la Promoción Científica y Tecnológica de la Argentina, así como de una fellowship del Davis Center de la Universidad de Princeton y del Premio Alexander von Humboldt a la Investigación, otorgado en 2012 por la fundación homónima de Alemania.

Dedico este libro a mis hijos, Julián y Andrés Reboratti, por el amor y el apoyo que me brindan cada día, junto con sus compañeras, Loli y Nadia, y mis adorables nietas, Renata, Antonia y Juana. Por sobre todo, agradezco a mi esposo Charly su buen humor, su paciencia y sus cariñosos cuidados.

PRELUDIO A LA EDICIÓN EN CASTELLANO

Escribo estas líneas en plena cuarentena mundial y no sé qué destino tendrán. Quiero suponer que en algún momento esta crisis devastadora e inesperada pasará, aunque ya no seremos los mismos que antes de su irrupción en nuestras vidas. Para convencerme de que así será, y desprenderme un rato de redes y medios, trato de concentrarme y enfrentar esta tarea pendiente: redactar el prólogo para la edición de un libro que escribí en inglés y fue publicado en 2018 en los Esta

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