O / Exorcismos de esti(l)o

Guillermo Cabrera Infante

Fragmento

Eppur si muove? (De Londres considerado como una torre de Babel de Pisa hecha de Jell’o)

EPPUR SI MUOVE?

DE LONDRES CONSIDERADO COMO UNA TORRE DE BABEL DE PISA HECHA DE JELL’O

Cuando me preguntan, como ocurre a menudo, ¿por qué se mueve Londres?, contesto con una caldeada teoría de balbuceos que nunca es muy esclarecedora que digamos.

BARRY FANTONI

No podemos prometerle que conocerá a Mick Jagger o bailará el frog con Jean Shrimpton o que Mary Quant o John Michael le tomarán las medidas para sus pantalones campana. Pero podemos señalar en su dirección y decirle qué es lo que ellos representan.

KARL DALLAS

Dallas y Fantoni (ah cómo me gusta el sonido de ese dúo, de ese duetto, que parecen personajes de Gilbert y Sullivan) son el editor y el ilustrador de un librito, de un fascículo que se llama, por supuesto, Swinging Londona guide to where the action is. Esta guía (no para sino) de donde ocurre la acción se publicó por primera vez en 1967, fue revisada en 1968 y está dedicada, entre todas las personas, a Marshall McLuhan! Wow que al revés quiere decir wow y también wow en el espejo.

David (Bailey) que engendró a Jean (Shrimpton) que engendró a Celia (Hammond) que no engendró a Twiggy (delicado monstruo fabricado por ese Victor Frankenstein de la moda, Justin de Villeneuve) que finalmente fue suplantada por Penelope (Tree), de Ithaca, N.Y.

Courreges que engendró a Mary Quant que prácticamente engendró las miles de shops, boutiques y tiendecitas que infestan Londres. Pero si Mary y David (como en la Biblia, como en el partido comunista, como en Hollywood, nadie se llama por su apellido en Lwinging Sondon) inventaron a la Shrimp (o La Gamba como apropiadamente (gamba=camarón=pierna) traducen los madrileños) y la mini-falda como micro-filosofía de la vida cotidiana, Penelope Tree barrió con su falda ese presente hacia el pasado y ahora ella pasea su figura bárbara, su porte extraño y su nombre extranjero por dondequiera en Sw ng ng L nd n. La Tree ripió, hizo retazos la imagen de la muchacha moderna y saludable pero a la vez rechazó la caquéctica elegancia hermafrodita de Twiggy, y parece el negativo de Vampira—la piel casi negra de sol o de afeites, las ojeras blancas y el pelo cenizas. Un reverso más: quien logre verle los tobillos por debajo de sus interminables enaguas de gitana pop conseguirá mucho más que el asombro de un turista escopofílico que mire a cualquier starlet en microdress (o aun en no-dress) bailando no el frog sino el rock en la última discoteca abierta en Chelsea, la del Club dell’Aretusa. (¿Dije el rock, el rock’n’roll? Sí, la sensación del mes—¿del mes?, ¡del mes!—en Swxngxng Lxndxn, en Swyngyng Lyndyn, en Swinging London no fue el último de los Beatles ni la prisión de otro Rolling Stone por drogas ni la resurrección, muerte y crucificción del Maharishi Mahesh Yogi, sino la aparición, ésa es la palabra, de Bill Haley con sus Cometas con su sempiterna quijada de comic-book, su buscanovio frontal, su sexofón y una nueva tonada:

One, two, three!

Rock

Around

The clock

(Cachancachín chichancachán I’m gonna rock—around—the clock—tonite! cha-chán cha-chán cha-chán—cachacháncachacháncachacháncachachánchán.)

Wow! La exclamación perfecta.

Mientras tanto, en el cuartel general de Mary Quant cuánto temblaban. «Oyeron, los Beatles abrieron una tienda.» Siéntate a la puerta de tu boutique y verás desfilar los modelos de tu competidor convertidos en huevos hueros, periódicos de ayer, cadáveres sartoriales. Como en Penelope Tree los bárbaros fueron como una solución.

Ahora que The Fool se ha ido—como diría ese Séneca del bolero, Lucho Gatica—«a navegar por otros mares de locura», puedo decir que lo conocí. (I knew him well, my dear Horace. A lo que puede responder Horatio: —Impavidum feriaent ruinae.) Conocí a Simon, el animador de The Fool, el grupo, cuando aún no era un grupo. Entonces Simon se pronunciaba Sáimon y no Símon, a la holandesa—Simon Posthuma, casi Simon Post-human. Entonces no eran más que una reducida tribu de gitanos de domingo, venidos de Holanda, de Amsterdam, salidos de entre las filas de los Provos. Entonces ni siquiera tenían una bicicleta blanca y vivían en un apartamento en ruinas (Impavidum et caetera) en Westbourne Terrace que por fuera sería una típica casa inglesa de barrio que alguna vez fue de alguna consecuencia pero por dentro (en el dentro de su apartamento, su phlat, la penetralia de Simon y Marijke, pronunciado no por casualidad casi como maraca, Maraika, Simon and Marijke que era como se conocía el grupo antes de ser The Fool) era una tienda mora, un apartamento (no una casa) de campaña, un zoco que parecía un zoo lleno de las más variadas especies decorativas traídas vivas de todas partes del orbe artesano: alfombras persas, signos mantra, tablas y sitars acompañadas por tambourines, tarogatos junto a zumbadores gobi-yantras, mientras los anfitriones vestían chilabas y caftanes, se tocaban con pañuelos de lunares y usaban botas de Cuban heels adornadas con motivos tantra! Wow!!!

(Cuando mi mujer le preguntó a Marijke cómo conciliaba el presunto atuendo árabe con la evidente estrella de David en su cuello, Marijke respondió con lo que Baker Street habría calificado de elemental mi querido Watson: «Nosotros (gesto que podría abarcar una secta) creemos que la ropa no debe tener fronteras ni razas, que debe ser un mismo idioma para todos». De cómo este esperanto sartorial, este volapuk de la vestimenta se convirtió en la última lingua franca de Londres, se habla más adelante cuando se cuenta cómo The Fool llegó a Baker Street.)

La casa, con almohadones y tumbonas por todo asiento, olía, como toda habitación hippie que se respete, a ese doblemente pastoso aroma oriental que es casi el olor del misterio: agarbatti y ghanga.

AGARBATTI DE LINDE

Ces bâtons d’encens se fabriquent à partir de differentes herbes, résines et essences de l’ambre, de la rose, du musc, etc., et par consequent ils ont une valeur inestimable en ce qui concerne la purification et imprégnation de 1’atmosphère dans les chambres de malades, les mosquées, les temples, les hôpitaux, les grandes salles et dans les autres lieux superpeuples. MODE D’EMPLOY: Allumez le gros bout, éteindrez la flamme en la laissant brûler sans flamme.

PANDIT BANASSE, IMPORTATEUR

DE L’INDE

¿Y la ghanga

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