Apocalipsis. 3ª Entrega

Mario Giordano

Fragmento

Creditos

Título original: Apocalypsis

Traducción: Lidia Álvarez Grifoll

1.ª edición: enero 2013

© 2011, Bastei Lübbe GmbH & Co. KG, Köln

© Ediciones B, S. A., 2012

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

Depósito Legal: B.31153.2012

ISBN DIGITAL: 978-84-9019-301-3

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5

La isla de la luz

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XL

13 de mayo de 2011, Aviñón

Estimado hermano en la fe, compañero de armas en la sagrada causa de Cristo, libertador de los lugares santos,

Dios es luz, una fuente inagotable de plenitud y eternidad. Purifica tu ojo para poder ver la luz más pura. Muéstrate como estanque, no como río que recibe y transmite casi al mismo tiempo, mientras que el estanque espera a estar repleto. Hoy en día tenemos muchos ríos en la Iglesia, pero muy pocos estanques. Aprende a verter solo a partir de la plenitud y no anheles ser más desprendido que Dios.

Con mucho dolor y pesar por nuestra parte, el buen hermano Malaquías, el irlandés, ha resultado por desgracia ser río. Bendecido con el mayor don que el bondadoso Señor pueda conceder, ha visto cosas que lo han asustado terriblemente. Pero en vez de guardarlas con humilde devoción para gloria de Dios, como un estanque, las ha anotado para ponerlas prontamente en conocimiento de nuestro querido discípulo Eugenio III, que ahora es nuestro amado Santo Padre.

Hermano mío, tú sabes bien el amor que nuestros corazones albergan por el irlandés. Por eso es aún más doloroso si cabe lo que debemos hacer, por el bien de la Iglesia y por nuestra sagrada causa. Hace dos semanas, el irlandés se hospedó en nuestra abadía. Iba de camino a Roma, donde quería revelar con todo detalle sus visiones y profecías al Papa. El hermano Malaquías nos contó con toda naturalidad lo que el Señor le había permitido ver en sus peores sueños, que él ha trasladado al pergamino para que el mundo sepa de ellos.

Es una gran suerte percibir la presencia del gusano cuando aún puede ser aniquilado. Así pensamos, horrorizados, cuando en las palabras del irlandés escuchamos todo lo que tú, querido hermano, nos contaste sobre aquel secreto q

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