Kitty descubre su poder (Kitty)

Paula Harrison

Fragmento

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Kitty corría al dormitorio de sus padres ligera como una gata. Llevaba un pijama de rayas y su melena oscura se movía por su cara. Se tiró de cabeza a la cama e hizo un aterrizaje perfecto.

Su madre sonrió.

—¡Kitty, cálmate! Es casi la hora de dormir. ¿Todavía no tienes sueño?

—No, no estoy ni un poquito cansada.

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Kitty observó a su madre sacar un elegante traje negro de superheroína del armario y ponérselo.

La familia de Kitty tenía un secreto muy especial. Su madre tenía superpoderes de gato y todas las noches salía a correr aventuras para ayudar a la gente. Podía ver en la oscuridad, trepar por las paredes y caminar por los tejados sin perder el equilibrio. Sus agudos sentidos permitían que detectara cuándo había un lío cerca. ¡Pero lo mejor era que podía hablar con los gatos y compartir secretos con ellos!

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De mayor, Kitty quería ser una superheroína como su madre. Le gustaba jugar a rescatar a gente con el disfraz de gata que le había hecho su padre. Podía saltar desde el sofá de la ventana hasta la cama sin tocar el suelo.

Pero, al acostarse, cuando miraba por la ventana con su superpoder de visión nocturna, veía muchas sombras misteriosas y escuchaba un montón de ruiditos raros. Su habitación era cómoda, segura, y solo de pensar en salir a la oscuridad sentía escalofríos.

No sabía si algún día estaría preparada para ser una superheroína como su madre.

—¿Por qué no te lavas los dientes y la cara, Kitty? —le sugirió su madre.

Su padre llegó con su hermanito en brazos.

—Hora de lavarse los dientes para ti también, Max. Vamos a por tu cepillo.

Kitty los acompañó al baño, pero Max se echó a reír y se escapó a la velocidad de la luz.

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Su madre lo cazó y lo llevó de vuelta al lavabo:

—Sé bueno y haz caso a tu padre, Max. —Se miró al espejo y se colocó bien el antifaz de superheroína—. ¡Se está haciendo tarde! ¡Tengo que irme!

—¿Me puedes leer un cuento antes? —le pidió Kitty.

—Lo siento, cielo. —Su madre le dio un beso en la frente—. Mañana.

—Yo te leo un cuento —se ofreció su padre.

Kitty encogió los hombros.

Sabía que ser una superheroína era algo muy serio, pero le habría gustado que su madre no tuviera que marcharse siempre corriendo cuando ella se iba a la cama.

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—Quiero que me acueste mamá. Me gusta cuando hablamos en la cama.

—¿Y por qué no hablamos ahora?

Su madre la llevó a su cuarto y se sentaron juntas en el asiento de la ventana.

Fuera estaba anocheciendo y una reluciente luna llena se alzaba sobre los tejados. A lo lejos, un búho ululó.

—Tener superpoderes es un don muy especial —le dijo su madre, acariciándole el pelo—. En noches así, cuando sale la luna, se nota la magia en el aire. Y por eso sabes que es el momento perfecto para una aventura.

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Kitty miró al cielo, que empezaba a oscurecerse, y tuvo un escalofrío. Las farolas se iban encendiendo de una en una con un parpadeo naranja, y en los rincones había sombras sospechosas.

—Pero da miedo. No sé si algún día podré salir a la oscuridad y ser una superheroína como tú.

Su madre le dio un abrazo fuerte.

—Puedes ser lo que quieras, pero que el miedo no te pare. ¡Eres más valiente de lo que crees!

Kitty le devolvió el abrazo.

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—¡Intentaré ser valiente! Es que… Ojalá no tuvieras que irte.

—Ya lo sé, pero ahí afuera hay gente que necesita mi ayuda. Mañana desayunaremos tortitas y te contaré todo lo que he hecho. —Su madre sonrió y le dio un beso—. Que duermas bien, cielo. Y no te olvides de que siempre estoy cerca.

Kitty sonrió también.

—Buenas noches, mamá.

La vio salir por la ventana y perderse en la oscuridad corriendo por los tejados.

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Su padre le leyó un cuento antes de acostarse. Luego, Kitty se acurrucó en la cama y se tapó con las mantas hasta la barbilla. Su cama era cómoda y calentita, pero seguía sin ganas de dormir. Se giró para ponerse de lado y miró por la ventana.

La luna estaba en lo alto del cielo oscuro y las sombras se movían sobre los tejados. Al otro lado, el viento murmuraba y se le aceleró el pulso.

Encendió la lámpara de su mesita de noche y se asomó por encima d

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