El caso de la isla de los caimanes (Serie Los BuscaPistas 5)

José Ángel Labari
Teresa Blanch

Fragmento

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Pepa Pistas y Luci Crespas esperaban a Maxi Casos y a Cristina Lio en el patio de la escuela.

—¿Siguen dentro? —Dani Dado se les acercó mordisqueando una manzana.

—Sí —asintió Pepa encogiéndose de hombros.

—¡Eztán allí! —Luci señaló hacia una de las ventanas de la planta baja del edificio.

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Los tres niños contemplaban la escena que tenía lugar en el despacho de la señora Rodeo. La directora hablaba muy enojada acompañando sus palabras con gestos exagerados.

—¡Menuda charla lez echa! —advirtió Luci con los ojos abiertos de par en par.

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Los niños se volvieron. Era la señorita Ling, su profesora, de pie frente a ellos.

—Vuestros amigos saben de sobra que no está permitido traer mascotas a la escuela
—continuó la señorita Ling.

—Mouse es… —comenzó a decir Pepa— el mejor amigo de Maxi.

—Es un ratón —apostilló la señorita Ling.

—Y Afrodita ez… —continuó Luci.

—¡Un caracol! —La señorita Ling parecía sorprendida—. ¿Queréis tomarme el pelo?

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Pepa miró de nuevo hacia la ventana. El despacho ahora estaba vacío. Maxi y Cristina salieron cabizbajos por la puerta principal de la escuela, junto a la señora Rodeo.

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—¡Que sea la última vez! ¿Queda claro?
—Y dicho esto, y sin esperar respuesta, la directora se dirigió a la señorita Ling—. Estos dos chicos no irán a la función de circo de la isla de los Caimanes con el resto de la escuela.

—¡Oh, no! —exclamaron Pepa y Luci a la vez.

—¿No cree que está siendo algo estricta? —intervino la señorita Ling conciliadora.

Pero la señora Rodeo no quiso escucharla y fue en busca de su bicicleta para marcharse a su casa.

—¡Mañana será otro día! —exclamó al montar, y comenzó a pedalear a toda velocidad calle abajo.

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La señorita Ling miró compungida a los niños.

—Lo he intentado, chicos. Será mejor que os vayáis a casa.

Los cinco amigos se pusieron en marcha. Anduvieron un rato en silencio hasta detenerse frente a un cartel recién pegado que anunciaba la función de circo.

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Maxi dejó escapar un suspiro y pensó que la vida a veces podía ser algo dura.

—No te preocupes. —Pepa intentó consolar a su amigo—. Volverán a hacerla el año que viene…

—¡Erez muy buena dando animoz, ¿eh?! —exclamó Luci.

Dani se detuvo en seco frente a ellos.

—Se me ocurre una idea —dijo al tiempo que lanzaba el esqueleto de la manzana a una papelera.

Todos sabían que Dani solía tener ideas geniales que no siempre llegaban a buen puerto… Pero se dispusieron a escucharle con atención.

—Si os disfrazáis,

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