Un robo en París (Serie Rebecca & Friends 1)

Roberto Pavanello

Fragmento

cap-1

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ola a todos!

Por si aún no me conocéis, soy Rebecca, la pequeña de la familia Silver (hermana de Martin y Leo) y la mejor amiga de Bat Pat, el murciélago más cobardica y simpático del mundo. Os suena el nombre, ¿verdad?

Estáis acostumbrados a que sea él quien os salude y os invite a leer la última aventura que ha compartido con nosotros tres (y de la que ha escapado de milagro). ¿Quién es el autor? Pues él, ¡quién si no! Bat es un murciélago sapiens, y además, escritor, por si se os ha olvidado. Pero ahora, sin embargo, la que os habla, o mejor dicho escribe, soy yo. Quizá os parezca raro, pero no creáis que pretendo imitarlo ni hacerle la competencia, que aún sería peor. Os equivocaríais de cabo a rabo, él es inimitable; nadie puede quitarle el sitio, y menos todavía su mejor amiga (o sea, yo). La verdad es que en esta ocasión me ha tocado vivir una aventura emocionante, y si no os la cuento yo, ¿quién va a hacerlo? Así que preparaos para leer una historia increíble y conocer a mis nuevos amigos. Bueno, en este caso, empezaré por mis parientes.

Dice un antiguo refrán que «la familia es como los zapatos, cuanto más estrecha más duele», pero no os lo creáis, es una tontería como una casa.

Claro que depende de en quien esté pensando: si es en mi hermano Leo, por ejemplo, reconozco que a veces me pone de los nervios. En cambio, si me acuerdo del estrafalario del tío Charlie no sé si partirme de risa o aventurarme en sus arriesgadas y fascinantes expediciones arqueológicas por todo el mundo. Y si en quienes pienso es en mis adoradas primas Jennifer y Sara, la cosa varía.

De hecho, al enterarme de que las habían matriculado en el colegio Newton de Tombridge, a solo diez kilómetros de Fogville, salté de alegría, en serio. El caso es que hasta entonces vivían en Londres con la tía Petunia y el tío Oscar, el hermano mayor de mamá, y las veía como máximo tres veces al año. Ahora que no nos separa casi nada (solo un cuarto de hora en autobús), podemos quedar siempre que nos apetezca. La verdad es que es genial.

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Jennifer tiene catorce años y es como la hermana que nunca he tenido. En cuanto a Sara, de once, he descubierto que detrás de sus modales algo bruscos y su timidez se esconde una persona sensible y cariñosa (¡aunque cuando quiere tiene la lengua más afilada que un cuchillo!). Los tíos creyeron que cambiarla de colegio sería bueno para su carácter introvertido, a lo que Jennifer contestó sin dudarlo un segundo:

—¡Pues yo también iré! Estoy harta del aire contaminado de la ciudad, del tráfico y del caos. Además, Sara me necesita.

Sus padres intentaron convencerla de que su hermana tenía que aprender a arreglárselas sola, pero Jenny replicó que de todas formas sola, lo que se dice sola, tampoco habría estado porque nos tendría cerca a nosotros, los Silver, y en Tombridge vivía la abuela Doris, con quien habría podido contar en todo momento. Ah, la abuela Doris... parece salida de otra época. Pero bueno, ya hablaremos de ese tema más adelante. ¿Por dónde iba? Ah, sí, por el pulso entre Jenny y sus padres. Fue todo un desafío, os lo aseguro, pero mi prima no es de las que se rinde con facilidad, y al final se salió con la suya. Total, desde finales de agosto estudian las dos en Tombridge y nos vemos casi cada semana. Estoy tan contenta...

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Y a todo esto, ¿qué creéis que opina nuestro Bat Pat? Al principio no se lo tomó nada bien (ya sabéis lo celoso que es, ¿verdad?), pero después pasó algo inesperado que posiblemente ya sepáis si habéis leído ¡Perro ladrador, lío asegurado!: conoció a una murciélaga muy mona y simpática, una tal Bella, y... ¿adivináis por dónde voy? Ha descubierto que a Bella le encantan los libros y el vuelo acrobático, y además que vive en el desván del colegio Newton, justo encima de la habitación de Jenny y Sara. Qué coincidencia más curiosa, ¿no os parece?

O sea, que de vez en cuando desaparece dos o tres días y nos dice que necesita inspiración, que se marcha una temporada a visitar a algún amigo... Pero yo no me preocupo demasiado. Sé a donde va y también que volverá. Todavía no está listo para abandonar nuestro desván.

cap-2

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a semana en que empezó nuestra historia, Bat Pat no fue solo a encontrarse con Bella, yo lo acompañé.

Le había dicho varias veces a Jenny que me gustaría ver el colegio Newton, o mejor dicho la mansión donde se encuentra y su magnífico parque, pero ya había llegado la primavera y aún no habíamos logrado ponernos de acuerdo. Una cálida mañana, al salir de clase, recibí este mensaje de Jennifer en el móvil: «Pintores, flores... ¡y profesores! Quedamos mañana a las tres en el colegio».

Siempre me ha encantado su porte de agente secreto... A la hora acordada, con el permiso de mamá, allí estaba yo como un clavo con mi amigo Bat. Mientras esperaba, me fijé en dos grandes letreros, colgados en la entrada, que anunciaban que el colegio había organizado un día de puertas abiertas para dar a conocer sus actividades. Justo en el momento en que llegué al vestíbulo, bajó por una de las dos escaleras de mármol un ciclón con cola de caballo negra y uniforme escolar, que se me echó encima y me aplastó con uno de sus característicos abrazos rompecostillas.

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—¡Hola, prima! ¿Lista para el tour?

—¿El tour? —pregunté intentando mantener el equilibrio mientras Bat asomaba un hocico enfurruñado por la abertura de mi mochila.

—La visita del colegio: los cuadros de las salas, el parque y... nuestros profesores. ¡Pintores, flores y profesores! —contestó ella haciendo piruetas por el vestíbulo.

—Hola, Bat. ¿También has venido? Te aconsejo que te escondas bien, a la Jefa no le gustan los murciélagos, y si no pregúntaselo a Bella...

—¿La Jefa? —pregunté, desconcertada.

—Sí, la directora. Nos hará de guía. He pedido que me pongan en el primer grupo y me han dicho que sí. Lógico: ¿quién diría que no a Jennifer Wellington?

—Tú siempre tan exagerada —murmuró alguien justo detrás de mí—. No le hagas caso; lo hace con todo el mundo, pero luego se le pasa...

—¡Sara! —exclamé al ver bajar por la misma escalera a la hermana de Jenny, vestida con

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