Ser yo, Tomi

Tomás Benítez

Fragmento

¡Hey! ¿Qué onda? ¿Todo bien? ¿Posta están ahí? Qué raro estar hablando por acá sin reaccionar con ustedes o responderles un comentario. Es muy loco estar escribiendo y que no me lean al toque. O sea, escribirte a vos, pero no al vos de MI AHORA. A un VOS futuro. A vos que estás leyendo en TU AHORA. Se supone que las redes son virtuales pero, ¿más que esto?

 

Algo muy distinto de las redes, y que está bueno de escribir un libro, es que tenés tiempo para reflexionar. También eso es lo malo porque podés pasar un día entero pensando cosas sin escribir nada. En las redes es todo más espontáneo. Bah, al menos para mí es así. CASI TODO MI CONTENIDO ES BAILE Y PARA ESO NO TENGO QUE PENSAR, SIMPLEMENTE ME DEJO LLEVAR. BAILAR ES LO QUE MÁS DISFRUTO HACER.

 

Ahora que lo pienso, escribir largo, como un libro, es justo al revés que en las redes. Pensás mucho y sos el único que habla. Qué loco, para contarte mi historia con el baile me tengo que quedar quieto y pensar, lo contrario a bailar. Es verdad que cuando bailo lo hago con todo lo que aprendí. Como que, de alguna manera, cuando bailo estoy recordando y reviviendo otros momentos de baile. Igual, posta, CADA VEZ QUE ME PONGO A BAILAR SE SIENTE COMO LA PRIMERA.

No sé cómo me va a salir ahora recordar pensando. Nunca hice memoria de mi vida entera. Weee, MI VIDA suena regrande. Pero sí quiero contarte algunas cosas que me pasaron en estos catorce años, que capaz te sirvan de inspiración o ayuda con algo que te está pasando a vos ahora. No el ahora AHORA. El ahora general. El de los últimos días, o meses. El ahora que también incluye el pasado y el futuro.

 

Y si no te identificás con nada y leer sobre la vida de este pibe solo te hace disfrutar un rato, ya me pone más que feliz. Si el libro está bueno, leer está bueno. UN LIBRO PUEDE TIRARTE ALGUNA PUNTA INTERESANTE, SIRVE PARA DESCONECTAR DEL CELU Y TE HACE BUENA COMPAÑÍA EN CUALQUIER MOMENTO. En un viaje largo, en una sala de espera, durante un día de lluvia en tu casa. Alguna vez te tiene que pasar que te aburrís de todo. Ni hablar en cuarentena. ¡Por favor, Dios, que no nos toque de vuelta!

 

En fin, donde quiera que estés, en el AHORA en que te encuentres, BIENVENID@ A MI LIBRO. Espero que te guste. Además de contarte cómo empecé a hacer todo lo que hago y cómo me cambió la vida de un día para el otro, TE VOY A CONTAR OTRAS COSAS SOBRE MÍ. UNAS MÁS RARAS, OTRAS MÁS FUERTES, OTRAS NORMALES, QUE OJALÁ TE AYUDEN A PENSAR TAMBIÉN EN VOS, en lo que te está pasando, en lo que quieras que te pase o en lo que quieras que no te pase más.

¿Me seguís en una? Me encantaría que cuando leas esto hagas algo. ¿Sabés lo que es una cábala? Es eso que hacés siempre en una situación particular y si no lo hacés, sentís que no estás bien protegido o que no vas a dar lo mejor de vos. La mía, antes de subir a un escenario a bailar o entrar en un set de filmación o en una de esas clases clave, es que mi mamá o mi papá me pellizquen el trasero. Sí, reíte nomás, no es secreto. Nos ven todos. Es un gesto cariñoso que me da ánimo.

 

A lo que voy es: te propongo que ni bien leas esto te inventes tu propia cábala. Como modo de decir: RECIBÍ EL MENSAJE. Como si fueran las rayitas azules del WhatsApp. No importa que no tengas un “antes de qué” usar la cábala. Que sea tu código personal. Una palabra, una frase, una señal que te recuerde que estás protegid@ y todo va a estar bien porque VOS PODÉS [música emotiva]. Ahre que se ponía profundo de una. También vale reírse. Como digo yo, REÍR ES VIDA.

 

Y ya sin más vueltas, en MI AHORA de escribir, te dejo con el libro. Pero a un vos futuro. Lo mismo que en TU AHORA de leer estás leyendo a un Tomi pasado. Lo que en MI AHORA de escribir es un Tomi futuro. O sea, vos sos futuro en MI AHORA y yo soy pasado en TU AHORA. Bueee, me reperdí. ¿Empezamos? ¡Gracias por estar ahí!

 

 

Mis papás siempre me joden con que yo soy un pibe normal. Excepto por esto, por esto, por esto, por esto...

Ya de entrada fue raro en la panza. Yo no recuerdo nada, obvio, pero me contaron. Éramos dos ahí. MAMÁ ESTABA SEGURA DE QUE IBA A TENER UN VARÓN Y UNA NENA. Pero en un momento, es@ hermanit@ dejó de crecer. Mis viejos me joden con que me comí a mi hermana, pero nada que ver. La palabra es “absorber” y es un acto de defensa natural del organismo de la mujer embarazada. Por alguna razón, su cuerpo siente que sería peligroso que haya más de un bebé en la panza, y bueno, encuentra el modo de despedir a uno, digamos. Se llama “síndrome del gemelo evanescente” y es bastante común, dicen.

Fuera de eso, llegué normal al mundo, EL 23 DE NOVIEMBRE DEL 2005. Bueno, OUCH, no tan normal. En realidad me adelanté. Pero después también me atrasé. Y después nací de urgencia. Fue así: a mamá le habían programado cesárea para el primero de diciembre, pero yo empecé a molestar para salir una semana antes, un miércoles a las siete de la mañana. Mamá fue al hospital con un short y una camiseta de fútbol, que era lo que más cómodo le quedaba, imaginate el calor que debía hacer ese noviembre.

Llovía. En el hospital les dijeron a mis papás que iban a intentar hacerme nacer por parto natural. PERO PASABAN LAS HORAS Y YO NO SALÍA. Entonces a mi mamá le pusieron inyecciones para apurarla, o apurarnos, y nada. Hasta que apareció una médica diciendo que lo nuestro no era para parto natural y que despejaran el pasillo que tenían que llevar a mamá al quirófano. Para que nazca yo, hicieron salir del quirófano a otra mujer que estaba por tener a su bebé, justo una vecina nuestra. Y bueno, a las siete y media de la tarde, doce horas después de que empezaran las contracciones, nací. Morado, frío, chiquito, pero un bebé al fin.

AL POCO

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