Horóscopo chino 2023

Angeles Lasso

Fragmento

Introducción

INTRODUCCIÓN

A lo lejos aún resuenan los últimos rugidos del Tigre que, lentamente, se va alejando. La espesa jungla se abre a un claro radiante y el miedo es aplacado por las luces del nuevo amanecer, los chillidos de los monos y el ulular de los búhos poco a poco van dando paso al trinar de miles de aves multicolores. Pero no todo es hermoso, ya que tras las huellas del gran felino, queda un mundo herido, confundido y atemorizado.

La Liebre de aguas calmas se aproxima cegadora en su esplendor. Parece que ya no será necesario avanzar a ciegas con el único objetivo de sobrevivir. Esta nueva regencia recibe el mandato, dispuesta a renovarlo todo. La fluida energía que la caracteriza devuelve la esperanza a quienes sufrieron los zarpazos del Tigre, pero ¡atención!, no debemos confiarnos demasiado. El guante de seda de la serena Liebre, suele ocultar a una mano de hierro acostumbrada a mandar.

No tendremos que enfrentar las situaciones con el valor que exigía el feroz Tigre, ahora serán tiempos de diplomacia. Preferiremos decir «tal vez», y no un rotundo «no me interesa». Habremos de practicar las buenas maneras, puesto que la sutil y delicada Liebre preferirá que la adulemos a que la enfrentemos. Quizá nos engañemos creyendo que somos más listos que ella, pero es mejor aceptar que con sus grandes orejas, la Liebre podrá escuchar hasta nuestros pensamientos.

Se avecinan aguas calmas, bellamente serenas y atrás quedarán las olas huracanadas del año que se va. Por lo tanto, aunque podremos navegar en paz debemos estar siempre despiertos, pues los peligros tal vez cambien de rostro, pero no desaparecerán. Es por eso que no debemos avanzar muy confiados: en el reinado de la Liebre nada debería sorprendernos. Del sombrero del mago, este año no solo saldrán palomas o conejos, también habrá temor, traición e incluso desastres.

La polución desatada provocará graves daños ambientales a causa del calentamiento global, pero también seremos víctimas de la contaminación emocional, la que tiene del todo convulsionado al inconsciente colectivo que conecta a todos los seres vivientes.

Todavía no terminamos de recuperarnos de la pandemia y debemos cargar con las consecuencias de una guerra descarnada que dispersa por el mundo a miles de refugiados. Estas víctimas inocentes se unen a una migración desbocada que parece no tener fin, con la consiguiente crisis humanitaria que pareciera no importarles a aquellos que llevan las riendas del poder mundial.

Estas percepciones extremas se reflejan en la manera en que nos estamos relacionando a todo nivel. Los pueblos desarrollados frente a aquellos en desarrollo; las personas acomodadas frente a las que viven en la miseria; o entre inocentes y culpables, como si las energías más altas frente a las más bajas estuvieran vibrando en tonos superlativos, arrastrándonos diariamente a situaciones límite. Será mejor estar preparados, pues los últimos saltos del Tigre y su tormentosa energía estarán activos hasta el último día de su regencia.

Quizá sea la desbocada aceleración de la frecuencia electromagnética de la Tierra y su efecto en el equilibrio psíquico de los seres humanos lo que explique, en parte, algunos de los sucesos actuales. También influyen los constantes desastres naturales que nos provocan una sensación de profunda inseguridad, la que se replica desde todos los flancos de la vida cotidiana: la salud, el trabajo, las relaciones; todo parece estar igualmente convulsionado.

Es en medio de todo este caos que aparece la dulce Liebre con su aire renovador. Su llegada trae esperanzas, tranquilidad y relajo, hay suspiros de alivio en el ambiente. Con su amable aire receptivo, su clásica figura impecable está acompañada de un trato agradable y diplomático. Suele ser un gran aporte para el equilibrio general. El suyo es tiempo para celebrar acuerdos, realizar treguas y negociaciones, que son su especialidad. Por eso la recibimos con los brazos abiertos.

Bienvenidos a un año sorprendente, en que nada será como creíamos. Los adelantos tecnológicos aumentarán de forma vertiginosa, sorprendiéndonos a un nivel tal, que sentiremos estar en medio de una película de ciencia ficción. Todo lo que podamos imaginar será poco, pues los inventos que vienen cambiarán nuestra manera de ver el mundo.

Las luchas que se dibujan en el horizonte no serán pocas, pero de todas maneras sabremos que se aproxima un aire nuevo. La Liebre, con su humor ácido, modales encantadores y pícara sonrisa, nos invitará a acompañarla en el gran desafío de aprender a navegar con maestría en sus aguas. Serán tiempos de esperanza, porque será necesario tenerla para seguir sin desfallecer. Deberemos aprender a ver el vaso siempre medio lleno, jamás medio vacío, porque de la manera en cómo enfrentemos las dificultades que llegan con estos nuevos aires, dependerá nuestra sobrevivencia.

Estamos viviendo los años de una gran transformación. Toda la humanidad se encuentra involucrada, no importa si estás del lado oriental u occidental, el color de tu piel, si tienes una fortuna o apenas juntas lo necesario para el día; esta vez, todas esas fronteras irán cayendo. Cada uno de nosotros deberá involucrarse y solo podremos subir o descender, según sea la vibración que emanemos. Este año nos ofrece la oportunidad de ser mejores personas, resilientes, generosas, conscientes, amorosas.

La Liebre tendrá mucho que enseñarnos. Deberemos estar despiertos, atentos, escuchando nuestros propios pasos, sin que nada nos aturda ni nos engañe. No olvidemos que cuando la Liebre reina, no todo es lo que dice ser...

¡Buen viaje, querida humanidad!

Maktub

La leyenda de la liebre

LA LEYENDA DE LA LIEBRE Y LA LUNA

Dedicado a mis queridos amigos terapeutas

Dellaney Urrutia y Rodolfo Schilling

Esa tarde de otoño, el atardecer vestía al cielo de bellos colores.

El bosque se agitaba, preparando la bienvenida a la Liebre viajera, vecina favorita de aquellos parajes. No había nadie que conociera los poderes mágicos de las plantas como ella, que los usaba para preparar pócimas y elixires maravillosos que luego guardaba cuidadosamente rotulados en las repisas de la bien provista cocina de su morada.

Tiempo atrás, su vida tranquila se había revolucionado ante una visita sorprendente. La gran señora de los cielos, Heng-O, descendió a la Tierra en busca de una medicina que lograra concederle la inmortalidad.

La diosa dejaba una estela p

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