Cantos tintados: Una práctica medieval que vuelve a ser tendencia

Si tienes afición por navegar en las redes sociales buscando recomendaciones de lecturas, probablemente te encontrarás con ediciones que cuentan con sus cantos de colores, diseños de flores o brillos, transformando los libros en verdaderas obras de arte. Y es que actualmente tener de estas ediciones en las estanterías se ha vuelto tendencia entre lectores y coleccionistas, a pesar de tener orígenes mucho más antiguos de lo que pensamos. 

Para quienes recién ingresan a este mundo se pueden encontrar comúnmente dos tipos: los cantos tintados que suelen ser de un color sólido, metalizado o brillante y los cantos pintados o ilustrados, que tienen diseños digitalizados con relación a la historia. 

Un ejemplo de los cantos tintados son las ediciones de clásicos como El obsceno pájaro de la noche de José Donoso, o el hermoso trabajo visual de Mistral ilustrado de Alejandra Acosta. Los bordes con diseños se pueden apreciar en la novedad, Cuatro balas para el tira Gutiérrez de Hernán Rivera Letelier, así como en el emotivo clásico que vuelve a librerías, Elegí vivir de Daniela García. 

Pero... ¿de dónde surge esto? 

Desde la necesidad al arte

Durante el siglo X, los libros medievales eran tan grandes y pesados que se guardaban horizontalmente y con el lomo hacia dentro, lo que implicaba un problema al no poder distinguir uno de otro. Esto llevó a que, para distinguirlos, se comenzara a escribir sus títulos o pintar escudos familiares en los bordes de las páginas para organizarlos mejor, lo que con el tiempo se transformó en una forma de arte. 

Más adelante, en la Edad Media pintar los cantos tenía como objetivo la protección de los libros para evitar el desgaste por humedad, polvo e insectos, llevando a cubrir los bordes con tintes y capas de oro para sellar y preservar las páginas. Sin embargo, el acabado dorado estaba reservado para textos religiosos o de élite, por lo que eran piezas exclusivas y de difícil acceso. 

Obras ocultas y la llegada de las máquinas 

En el siglo XVII, esta técnica logró su auge con las pinturas de borde oculto (fore-edge painting), que presentaban escenas pintadas a mano que se lograban distinguir al abrir el libro en forma de abanico y cuando se cerraba, estos dibujos se escondían bajo el borde dorado. Actualmente se puede apreciar esta técnica en la edición especial de Crepúsculo, por el 20° aniversario, donde se aprecia a los protagonistas Bella y Edward, dependiendo del movimiento de las páginas.

Con el tiempo y la llegada de la industrialización más la fabricación en masa de los libros, el trabajo manual se comenzó a volver caro y menos accesible, dejando el arte de los cantos tintados un poco más rezagado en el tiempo, reservado para ciertos libros y personas. 

Eso, hasta ahora, que las editoriales han rescatado este arte para traerlo de vuelta a las estanterías. 

 Coleccionar o leer: el dilema de los lectores modernos

Un debate recurrente que tiene lugar entre los lectores en las comunidades de redes sociales es sobre si las ediciones con tapa dura con cantos pintados ¿son para coleccionar o para leer? 

Por un lado, están quienes defienden la postura de que los libros se deben leer, destacar y marcar sin pensar en el desgaste porque esto es parte de la experiencia; por el contrario, están los que deciden cuidar el libro como una pieza de colección de museo, muchas veces recurriendo a ediciones tradicionales o a la lectura digital para no dañarlos.  

Independiente de cuál sea tu bando, te invitamos a descubrir y explorar en nuestro catálogo las increíbles ediciones para disfrutar y lucir en tu estantería.

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