Abraham Mateo. I AM

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Capítulo 1

TODO SOBRE MÍ

imagenSoy un chico luchador, me gusta arriesgar y vivir al límite para conseguir que mis sueños se cumplan.imagen

Esta es mi historia y, para explicárosla, voy a empezar por el principio. El primer paso creo que es definirme a mí mismo. Soy un chico luchador, me gusta arriesgar y vivir al límite para conseguir que mis sueños se cumplan. Con una actitud positiva, una larga lista de ambiciones que no para de crecer y, sobre todo, con mucha esperanza, ganas de aprender y esfuerzo, he ido construyendo mi camino paso a paso.

Hoy en día, no podría ser más feliz. Jamás me imaginé que tendría cientos de miles de fans en todo el mundo y en las redes sociales, ni que mis vídeos en YouTube alcanzarían millones de visitas.

Todos los que escucháis mis baladas habréis adivinado que soy muy sensible y romántico. ¡No puedo evitarlo! Y, de hecho, esta faceta va muy ligada a mis inicios en la música. ¿Sabéis cómo empecé a escribir las primeras letras de mis canciones? De pequeño, cada noche, antes de ir a dormir, les escribía un poema a mis padres. Ese sería el primer escalón que, más tarde, me conduciría a componer temas musicales.

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Desde siempre la música ha corrido por mis venas y sabía que tenía que dar un paso adelante en esa dirección. Desde los 5 años, ya sentía esas ansias de cantar y bailar. Es una sensación que te acompaña siempre; una emoción que se acentúa en los conciertos y te hace flotar cuando tienes un micro en las manos.

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Cuando decidí que iba a decantarme por la música, mi vida cambió radicalmente. Con la gira y los rodajes de los videoclips, me di cuenta de que era imposible asistir diariamente a clase, así que actualmente estudio a distancia. Eso sí, mi madre me puso una condición: si quería dedicarme a la música, tenía que aprobar todas las asignaturas y terminar los estudios.

Lo hago todo online, envío los trabajos a través de Internet y sólo tengo que presentarme a los exámenes de cada trimestre. De hecho, ahora que puedo comparar ambos sistemas de estudio, os puedo decir que éste es incluso más complicado que las clases presenciales. Uno de los aspectos negativos es que no puedo contar con la ayuda de un tutor que, diariamente, me asesore si tengo dudas o me explique el temario. Luego, a lo largo del año, me presento a exámenes del mismo nivel que cualquier otro alumno de mi curso. Pero reto superado, ¡me he sacado la ESO superbién! Todo notable y sobresaliente! ;)

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Como podéis ver, he vivido una infancia repleta de cambios, muy diferente a la de mis compañeros del colegio. De repente, un día vi que ya no podía salir con ellos por las tardes, ni quedar para jugar a fútbol. Todo mi mundo estaba cambiando, y yo tenía que madurar y asimilar el nuevo camino que acababa de tomar.

De cuando estudiaba de forma presencial, también recuerdo que las profesoras decían que era un seductor. Cuando pienso en mis años en la escuela, uno de los primeros recuerdos que me vienen a la cabeza es el de algo que ocurrió en clase de educación física. Una tarde, llegó una profesora nueva. Se llamaba Esther y era guapísima. No podía apartar los ojos de ella. En aquel momento, creía que me había enamorado. Así que, para destacar entre mis compañeros de clase, me dirigí a ella y le planté cara. Le dije: «Yo soy Abraham, pero tú puedes llamarme Brian». Ella me miró y me sonrió de oreja a oreja. Aún recuerdo cómo se reían mis colegas… pero ya podían reír ya, que luego me la camelé. Por las tardes, solía dejarle un poema encima de la mesa.

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Mi primer beso no tardó en llegar. En el instituto, me gustaba mucho una chica, pero nunca encontrábamos el momento para estar a solas. Cuando intentábamos quedar, siempre nos interrumpía alguien. Pasaban las semanas, hasta que decidí que había llegado el día: tenía que tomar cartas en el asunto. Un día le dije que tenía algunos regalos para ella, y quedamos en las taquillas después de clase.

Cuando la vi allí de pie, esperándome, la miré ilusionado. Le entregué el primer regalo, una cajita llena de pulseras; el segundo, una carta y luego… llegó el beso. La besé delante de la taquilla número 22. En aquella época, fue una experiencia épica, como sucede en las películas. Más tarde, le pregunté qué regalo le había gustado más. Ella me sonrió y me dijo que, sin duda, había sido el beso.

Otro de los aspectos que marcó mi infancia fue mi pasión por el boxeo. Cuando vi, por primera vez, la saga de Rocky, me fascinó. Desde aquel momento, supe que debía aprender a boxear. Con los años, el boxeo se ha convertido en uno de mis deportes preferidos. Además, va muy unido a mi carácter. Implica un reto difícil de conseguir y una lucha constante con uno mismo. ¡Así soy yo!

En esa época, también descubrí mi pasión por el cine. Casi cada noche, en casa veíamos alguna película. Ahora, eso se ha convertido en una especie de tradición familiar. Suelo sentarme con mi hermano en el sofá, y devoramos una peli tras otra. Especialmente, me atraen las que están cargadas de adrenalina, como Venganza o Un ciudadano ejemplar. Aunque, en ocasiones, me gusta ver películas románticas, como El diario de Noah o Love Actually, dependiendo de mi estado de ánimo.

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Además de las aficiones anteriores, la composición también se ha convertido en uno de mis hobbies favoritos. Mezclar trabajo y placer es una suerte. En casa tengo un estudio montado donde suelo encerrarme y componer mis canciones.

Por otro lado, soy muy fan de la edición de vídeos. En mi estudio, produzco y edito vídeos que luego comparto con mis seguidores, o enseño a Sony, mi discográfica. ¡Me encanta producir! También me gusta arriesgar con estilos distintos, aunque a veces no casen conmigo. Cuando me coge esa vena, compongo para otros artistas o para el grupo de mi hermano, como la canción Eres ese milagro.

Mi vida actual no tiene nada que ver con la que llevaba antes. Ahora, ya no puedo pasearme por la calle como un chico normal, o pasar las tardes tomando algo con los amigos. Los ensayos, las grabaciones y la preparación de las giras me ocupan muchas horas, y apenas me queda tiempo libre. Sé que no se puede tener todo, pero estoy más contento que nunca. Aunque el éxito tenga un precio, esta etapa de mi vida no podía ser más emocionante.

A lo largo del camino, he sacrificado muchas cosas por mi carrera. Pero no cambiaría nada de lo que estoy viviendo ahora, porque esto es lo que siempre había soñado. Os diré una cosa: mantenerse en el punto de mir

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