Fahrenheit 451 (novela gráfica)

Ray Bradbury

Fragmento

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Para David Passalacqua, cuya voz sigue dentro de mi cabeza todos los días.Me gustaría dar las gracias a las siguientes personas: Ray Bradbury, omas LeBien, DEEP6 Studios, Chris Sinderson, Tory Sica, Howard Zimmerman, Dean Motter,mi madre y Jean Lee.Tim HamiltonTítulo original: Fahrenheit 451: The Authorized AdaptationEdición en formato digital: febrero de 2019© 1953, 1981, Ray Bradbury© 2009, Ray Bradbury, por la introducción© 2009, Z File, Inc., por las ilustracionesPublicado mediante acuerdo con Hill and Wang, una división de Farrar, Straus and Giraux, LLC, Nueva York. Todos los derechos reservados© 2019, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona© 2019, Carlos Mayor Ortega, por la traducciónPenguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright.El copyrightestimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideasy el conocimiento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva.Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y por respetar las leyes del copyright al no reproducir ni distribuir ninguna parte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autores y permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos,http://www.cedro.org) si necesita reproducir algún fragmento de esta obra.ISBN: 978-84-663-4881-2Composición digital: Newcomlab S.L.L.www.megustaleer.com
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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN DE Ray Bradbury 7PRIMERA PARTE: LA CHIMENEA Y LA SALAMANDRA 11SEGUNDA PARTE: EL TAMIZ Y LA ARENA 66TERCERA PARTE: FUEGO VIVO 113
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Corría el año 1950 cuando una noche salí a cenar con un amigo. Después, íbamos paseando por Wilshire Boulevard cuando paró un coche de policía del que bajó un agente que nos preguntó qué hacíamos.«Ponemos un pie delante del otro», repliqué, lo cual no ayudó mucho.El policía siguió interrogándonos para saber por qué íbamos a pie, como si al dar un paseo nocturno rozáramos peligrosamente la ilegalidad. Molesto, me fui a casa y me puse a escribir un relato titulado «El peatón».Al cabo de varias semanas, saqué a mi peatón de paseo literario y conoció a una jovencita que se llamaba Clarisse McClellan. Siete días después había terminado el primer borrador de El bombero. Con los años, me hice a la idea de que «El peatón» era el verdadero origen de Fahrenheit 451, pero la memoria me había jugado una mala pasada. Ahora me doy cuenta de que en mi subconsciente tenían peso otros factores. Hasta ahora, unos cincuenta años después de que aquel policía de Los Ángeles cuestionara mi derecho a andar por la calle, no había prestado atención a una serie de ideas singulares que fueron a desempeñar un papel en varios relatos, sin que en aquel momento me percatara de nada.Escribí uno sobre el exilio en Marte de los grandes escritores de fantasía, mientras en la Tierra se q

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