Cosas que incomodan

Dariel Ventura
Dariel Ventura

Fragmento

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Prólogo

En la agitada mar de la psicología contemporánea, Dariel Ventura emerge como un faro, iluminando las aguas turbulentas de nuestras mentes con su mirada penetrante y voz sincera. Cosas que incomodan es una brújula para aquellos que se aventuran en los territorios desconocidos de la salud mental, guiados por un navegante experto que conoce los recovecos más oscuros del alma humana y no duda en explorarlos con valentía y compasión.

Desde sus inicios como divulgador en las redes sociales hasta su consagración como referente en la visibilización de la salud mental, Dariel Ventura ha sido un guía para millones de personas que buscan comprenderse a sí mismas y encontrar respuestas a sus inquietudes más profundas. El lenguaje claro, directo y cercano del autor resuena en cada página del libro, como un eco reconfortante que nos recuerda que no estamos solos en las propias luchas internas.

Es admirable observar cómo Dariel fusiona la formación profesional como psicólogo colegiado con la larga experiencia en el mundo del espectáculo. Su habilidad para comunicar ideas complejas de manera accesible y amena no solo refleja la destreza que tiene como comunicador, sino también el profundo compromiso que establece con el bienestar emocional de quienes lo siguen.

En Cosas que incomodan, Dariel Ventura nos invita a adentrarnos en temas que, por su naturaleza, pueden resultar incómodos o tabúes en nuestra sociedad. Desde la comúnmente denominada «conducta», la ansiedad o la depresión hasta las relaciones tóxicas y la autoestima, pasando por los trastornos alimenticios (TCA) y las personas altamente sensibles (PAS), el autor aborda con franqueza y empatía aquellas cuestiones que nos mantienen despiertos en las noches de insomnio mientras nos preguntamos si somos los únicos que experimentamos tales sentimientos.

Pero lo que distingue este libro es su capacidad para incomodar. Sí, así como lo lees. Dariel Ventura no busca complacernos con respuestas fáciles o soluciones mágicas, sino que nos desafía a confrontar nuestras verdades más profundas y a mirar de frente las propias vulnerabilidades. En un mundo donde la superficialidad y el escapismo son moneda corriente, su enfoque directo y sin adornos se convierte en un bálsamo refrescante para el alma.

Al leer estas páginas, es inevitable sentirse identificado con las historias y reflexiones que Dariel comparte con nosotros. La capacidad que tiene para encontrar belleza en la imperfección y fortaleza en la vulnerabilidad nos recuerda que las luchas internas no nos hacen menos dignos de amor y comprensión, sino más humanos y auténticos.

Este libro no pretende ser una panacea para todos los males, tampoco un manual de instrucciones para la felicidad. Más bien es un compañero de viaje que nos acompaña en el camino hacia el autodescubrimiento y la aceptación. En un mundo donde la presión por ser perfectos acecha en cada esquina, Cosas que incomodan nos invita a abrazar las propias imperfecciones y a encontrar belleza en la vulnerabilidad.

Al cerrar el libro siento, inevitablemente, una profunda gratitud hacia Dariel Ventura por su valentía al enfrentar los temas difíciles y por la generosidad que muestra al compartir sus conocimientos y experiencias con nosotros. Que esta obra sea un faro de esperanza y comprensión para todos aquellos que se aventuran en las profundidades del propio ser, buscando respuestas a las preguntas que incomodan y encontrando consuelo en la certeza de que no están solos en el viaje.

Para finalizar, debo añadir que me resulta un auténtico honor prologar su nueva obra —tras haberlo hecho con el primer libro que publicó, La verdad pacífica, en 2021—, no solo como admirador del enorme talento que posee y sabiendo que este no será el último capítulo en su trayectoria como escritor. Más allá del éxito que ha logrado como psicólogo, comunicador social o influencer, mi vínculo familiar con Dariel me permite admirarlo por encima de lo profesional, también como persona. Que este libro sea un testimonio de la pasión que siente por compartir su sabiduría y corazón con el mundo, y que continúe inspirando y transformando vidas con cada palabra que escribe.

Alfred López,

escritor y divulgador de curiosidades y

autor de Ya está el listo que todo lo sabe

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¿QUÉ ES LA CONDUCTA?

Si ahora mismo te pregunto: «¿Qué es la conducta?», es más que probable que tu respuesta sea «Lo que hacemos», y, por simplista que parezca tal contestación, desde un prisma científico es acertada tu respuesta: «“Conducta” es aquello que hacemos». Ahora bien, lo que hacemos… ¿con respecto a qué lo hacemos?

Automáticamente, el foco de interés deriva de centrarnos con exclusividad en lo que hacemos a volcarnos también en aquello que despierta, provoca, motiva o elicita ese hacer; en otras palabras, observar el entorno circundante del organismo emisor de una conducta. Pongamos el ejemplo de Paco, un hombre de mediana edad que ha nacido y crecido en una isla desierta y a quien invitamos a Madrid para hacerle una entrevista:

—Bueno, Paco… somos conscientes de que hasta la fecha has sobrevivido a base de cocos y de una pesca rudimentaria, pero nos preguntábamos cómo tienes la autoestima.

Paco no responde.

—Entendemos que es una pregunta difícil de responder, dadas las condiciones ambientales a las que te has tenido que enfrentar tú solo. Cambiemos de pregunta: ¿Tienes problemas de imagen corporal?

Paco no responde.

—Hum… vale, no pasa nada, Paco, ¿quizá eres un poco introvertido?

Paco no responde.

—Pero, a ver, Paco, ¡puedes responder algo! —alerta el entrevistador, elevando los brazos y tirando con enfado y frustración su chuleta al suelo.

Paco se levanta automáticamente del asiento y salta a la yugular del entrevistador, provocando que terceras personas intervengan para separarlos.

¿Plantea Paco un problema de conducta? ¿Puede que tenga algún trastorno de personalidad que excuse su violencia? ¿Sufre en ese instante alguna clase de alucinación que le hace interpretar que el entrevistador es un dragón de tres cabezas? Sencillamente, Paco no sabe hablar. Su respuesta violenta lo es en función de una presunta amenaza que Paco detecta en su entorno: la reacción del entrevistador.

Puede que este parezca un ejemplo muy fuera de lugar, y no podría estar más de acuerdo con tal consideración; sin embargo, no es el ejemplo lo que está fuera de lugar, sino el hecho de considerar en Paco constructos psico-sociales —autoestima, imagen corporal, introversión…—, a pesar de que él no disponga de lenguaje ni de interacciones socioverbales previas en su historia de aprendizaje; ni siquiera es capaz de pronunciar: «No me llamo Paco; Paco es el nombre que tú has decidido ponerme».

Es probable, no obstante, que el lector piense: «Bueno, vale, pero los seres humanos no solo emitimos conductas… también pensamos, sentimos, soñamos… H

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