El camino del artista

Julia Cameron

Fragmento

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Agradecimientos de mi camino de artista

En este momento más de un millón de personas han contribuido a El camino del artista. Es un verdadero movimiento. Sin embargo, hay personas sin las cuales no habría gozado de tanta seguridad ni habría crecido tanto. Deseo dar las gracias aquí a algunas de ellas.

Jeremy Tarcher, por publicar mi trabajo, por editarlo y por cuidar de él con tanto mimo, con su característica visión y su brillantez.

Joel Fontinos, por nutrir y proteger el corpus de mi obra, cultivando no sólo mi trabajo, sino también lo más profundo de mi corazón y de mis sueños con claridad y fortaleza.

A Mark Bryan, mi gratitud por haber peleado para proteger y defender mi obra, por su pensamiento innovador y visionario y por su capacidad para comprender y perdonar el hecho de que nuestros caminos hayan sido, por fuerza, tan a menudo divergentes.

A mi hija Domenica Cameron-Scorsese, por compartir a su madre y por soportar la doble presión de sufrir una fama de segunda generación gozando de un talento de primer orden. Mi gratitud por ser siempre el tipo de artista y de persona para quien quiero escribir libros buenos y útiles. Con admiración por su astucia, ternura y puras «agallas» creativas.

A Emma Lively, con gratitud por su fuerza visionaria y por trabajar con una convicción tan audaz y osada, tanto con mi música como con mis libros. Es una amiga verdadera, no sólo de mi creatividad sino también de mis sueños y deseos. Nos conocimos a través de El camino del artista y de mi musical Avalon, y hemos disfrutado de la combinación de nuestros caminos de artista como colaboradoras musicales en los últimos cuatro años.

A Susan Schulman, con gratitud por sus largos años de devoción y compromiso con El camino del artista, con admiración por su visión y con humildad ante su coraje frente a difíciles tribulaciones paralelas a las mías.

Con gratitud a Pat Black y compañía, por mantener un rumbo fijo mientras El camino del artista, y yo misma, crecíamos a trompicones.

Con gratitud a David Groff, por su buena escritura y su pensamiento. a Johanna Tani, por la elegancia y agudeza de su edición. Y a Sara Carder, por su diestra y cuidadosa ayuda, muy por encima de lo que exige el deber. Gracias a estas tres almas creativas.

James Navé, por su lealtad y generosidad como compañero en estas clases durante tanto tiempo.

Y a Tim Wheater, un «gracias» especial por su brillantez musical y como compañero en estas clases y creador a lo largo de múltiples años y proyectos.

Gratitud también a Mauna Eichner y Claire Vaccaro, por su inspirado y meticuloso trabajo de diseño, en el que recuerdan siempre que la forma está en función del fondo, de tal modo que los libros den cuerpo a la fórmula del artista: «La belleza es la verdad y la verdad es la belleza».

Gratitud también, siempre, para mi hermana y frecuente colaboradora, Libby Cameron, cuyo ingenio y fantasía me permitieron crear herramientas adicionales en apoyo de El camino del artista. Ella conoce bien la verdad de que la risa es la mejor medicina y me ayudó a la hora de administrar primeros auxilios creativos con una cucharada de azúcar para que el remedio entrara bien. Mi más profundo agradecimiento por su inspirado trabajo en The Artist’s Date Book, God is Dog Spelled Backwards y el próximo libro, How Not To Make Art, así como en cualquier otra cosa que merezca la pena.

Mi gratitud a Sonia Choquette y Larry Lonergan, por su amor y por la claridad de su visión mientras yo luchaba por sacar fruto de pequeñas semillas en forma de grandes sueños.

A Edmund Towle y Robert McDonald, por su creatividad y caballerosidad cuando ambos me protegieron y me inspiraro

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