Qué harías si no tuvieras miedo

Borja Vilaseca

Fragmento

Este libro es un experimento

Procura que el niño que fuiste no se avergüence

nunca del adulto que eres.

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

Hace muchos años, en un país lejano, se empezó a construir el embalse de agua más grande del mundo. Los políticos y empresarios más poderosos se reunieron para definir un plan de acción que favoreciera sus intereses. Y su propia corrupción terminó corrompiendo los cimientos de aquel embalse.

A pesar de las protestas de los ingenieros, se invirtió casi todo el presupuesto en la imagen externa de la presa, y muy poco en sus cimientos ocultos. En un derroche de opulencia, algunas partes se decoraron con oro y diamantes. Además, se decidió acelerar el proceso de construcción. Esta gigantesca obra arquitectónica estuvo lista un año antes de lo previsto. Lo importante era quedar bien para la foto, pues era una magnífica oportunidad para impresionar al mundo entero. El día de la inauguración se convirtió en portada de cientos de periódicos e informativos.

Años más tarde, durante una intensa tormenta, apareció una minúscula grieta en el centro del embalse. Semanas después, una gota se asomó por aquella fisura. Y tras solo unos días, se produjo una pequeña fuga. Segundo a segundo, la piedra comenzó a erosionarse, destruyendo lentamente la estructura de la presa. Así fue como el agua empezó a salir a chorros. Porciones de presa de casi 20 metros comenzaron a saltar por los aires, estallando en mil pedazos. Finalmente el embalse se desmoronó. El agua arrasó todo lo que encontró a su paso.

La presa desapareció en cuestión de minutos. Sin embargo, la pequeña grieta se había ido formando desde el día en que comenzaron las obras del embalse. Y ésta fue la causante de su propia autodestrucción. El sistema era inherentemente defectuoso. Los cimientos estaban mal asentados. Curiosamente, políticos y empresarios consiguieron su objetivo, aunque no de la manera esperada: el colapso de la presa sería recordado para siempre.

¿Hasta cuándo vas a posponer lo inevitable?

Este libro es un experimento. Tiene una finalidad muy concreta. Pretende remover los cimientos sobre los que has construido —ladrillo a ladrillo— tu forma de relacionarte contigo mismo y con el mundo. No importa lo asentado y endurecido que esté el cemento. Las palabras que componen este ensayo aspiran a convertirse en el mazo que te ayude a expandir la grieta que hay en tu conciencia.

Lo que has venido pensando y creyendo acerca del dinero, el trabajo, el consumo, el Estado, las empresas y el sistema ha determinado, en gran medida, el lugar que ahora mismo ocupas en el actual escenario laboral. Es cierto que no elegiste tu lugar de nacimiento. Ni las oportunidades que te ofreció tu entorno social y familiar. Tampoco pudiste hacer mucho para evitar que tu mente fuera condicionada cuando todavía eras un niño indefenso e inocente. Al igual que al resto de nosotros, te educaron para ser un empleado obediente, un contribuyente pasivo y un consumidor voraz. Es decir, para ganar y gastar dinero de una determinada manera, perpetuando así el funcionamiento económico del sistema.

Sin embargo, por más que hayas seguido al pie de la letra el estilo de vida marcado por la sociedad, llevas años tomando tus propias decisiones. Acertadas o equivocadas, han sido las que en cada momento consideraste más oportunas. Y son precisamente tus elecciones las responsables de los resultados que has estado obteniendo a lo largo de tu vida. La mala noticia es que victimizarte, indignarte y culpar a algo o a alguien externo a ti no va a servirte para nada, salvo para aliviar —temporalmente— la impotencia y la frustración que sientes en tu interior. La buena noticia es que si asumes que eres el principal co-creador de tus circunstancias socioeconómicas, estás preparado para comenzar a reinventarlas, aprendiendo a reinventarte a ti mismo primero.

No se trata de que dejes tu trabajo. Ni de que curses otro máster. Al menos, no todavía. De lo que se trata es de que tomes las riendas de tu vida. O dicho de otra manera: que asumas tu responsabilidad personal, haciéndote cargo de ti mismo, emocional y económicamente. Al fin y al cabo, es tu propio proyecto arquitectónico el que está en juego. Tú eres el político y el empresario. Y también el ingeniero. Tú decides cuánto quieres invertir en la apariencia y cuánto en el fondo. Lo único que te separa de convertirte en el arquitecto de tu propia vida es el miedo a la libertad.

¿A qué estás esperando? Encuentra tu propia voz.
Cuanto más tardes en empezar a buscarla,
más difícil te será encontrarla.

WALT WHITMAN

No seas el último en enterarte

Este libro no está basado en creencias ni en opiniones. No tiene ninguna ideología ni ningún dogma que proponerte. Más bien es un trabajo periodístico. Algunos capítulos están basados en artículos y reportajes publicados en el suplemento económico Negocios y en El País Semanal, ambos del diario El País. Durante los últimos siete años, mi labor profesional ha consistido en escribir acerca de por qué nuestra existencia es como es en estos momentos de la historia, promoviendo reflexiones que nos permitan afrontar nuestras actuales circunstancias desde la responsabilidad personal.

Esta investigación me llevó a indagar acerca de la estrecha relación que existe entre los seres humanos, las empresas y el sistema. Tuve la oportunidad de entrevistar a expertos mundiales en management como Steven Covey, Fredy Kofman, Eduard de Bono o Ken Blanchard. De entrar en muchas escuelas de negocios, institutos de formación y consultoras de recursos humanos. De hablar con decenas de economistas, sociólogos y psicólogos. Y también de conocer el despacho de más de 1.500 directivos de más de 400 empresas, entre ellas casi todas las que figuran en el Ibex-35. Por el camino descubrí el lado oscuro del sistema educativo, político, empresarial y financiero sobre el que se asienta nuestra vida, así como su reflejo: el lado oscuro de la condición humana.

Sin embargo, en este libro no encontrarás juicios morales. No tiene la intención de señalar lo que está bien o lo que está mal. No te va a decir lo que debería o no suceder. ¡Ni mucho menos lo que tienes que hacer! Tampoco va a desvelarte ninguna teoría de la conspiración. Ni a mostrarte una serie de nombres a quienes poder culpar de todo lo que no te gusta en tu vida. Más allá de darte estímulos para que te indignes, las palabras que siguen pretenden inspirarte para que crezcas en comprensión.

Seguramente ya lo has comprobado. El mundo para el que fuiste educado ya no existe. Tal vez te creíste aquello de que estudiar una carrera universitaria bastaba para conseguir un empleo seguro. O que un empleo seguro te garantizaba una pensión para no tener que preocuparte de tu jubilación. Y tiene sentido: estas afirmaciones fueron ciertas en su día. Pero ya no lo son. Las reglas del juego laboral y económico han cambiado y seguirán cambiando, cada vez más rápido. Y a menos que las comprendas y las interiorices, puede que seas el siguiente en perder la partida.

Cuando creíamos que tenía

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