Contar ovejas

Axel Lindén

Fragmento

Tripa-44

20 de diciembre

Nueva paca. Esta vez ha ido rápido. Buena técnica con el tractor. He vuelto a empujar la reja del box. Se ha oído un crujido, pero sigue aguantando. Brolle suele ser el primero en llegar. No creo que sea el líder. Solo es el más tonto, el que las demás mandan de avanzadilla cuando no están seguras de cuál es la situación. La psique de los moruecos es interesante, o quizá sería más acertado decir que el encuentro entre la psique del morueco y la humana es interesante. Cuando están solos en un rebaño de ovejas, como Brolle ahora, el morueco siempre va en cabeza, se acerca y olfatea, se pone el último y se coloca cerca del pastor cuando arreas al rebaño, y no le hace ascos a que le rasques el lomo y debajo del cuello. Es fácil establecer una relación con él, hacerle carantoñas, hacer que camine a tu lado e incluso que venga a tu encuentro si lo llamas. Con un poco de paciencia, un morueco puede ser igual que un perro. Por un rato, vaya. Son innumerables las historias sobre personas con pequeños rebaños que generan un vínculo con sus moruecos, hablan con ellos de sus familias, para más tarde constatar preocupados que les toca venderlos o sacrificarlos. Siempre hay un punto de inflexión en el que el morueco ya no puede gestionar la intimidad y empieza a soltar cornadas. No sé quién decía que eso se debe a que los moruecos no saben distinguir del todo entre amistad y rivalidad, como si fueran un poco la misma cosa. Yo mismo pude experimentar todo esto con nuestro primer morueco, El Hombre Enmascarado. Nos hacíamos mimitos como dos enamorados, hasta que de repente un día me arreó un cabezazo en el muslo, con fuerza y decisión. Me dieron el buen consejo, aunque fallido, de que lo tirara al suelo y lo tumbara de espaldas, para enseñarle cuál era su sitio. Visto en retrospectiva, está más que claro que, a la larga, un morueco solo sabe de dos posiciones en la vida: rey de la colina o comida para los cuervos. No obstante, El Hombre Enmascarado pareció aceptar durante varios meses ser mi amigo sumiso. Luego volvió a embestirme. Volví a tirarlo al suelo. A los tres días me llevé otro porrazo. Repetí el mismo procedimiento y funcionó... durante treinta segundos. Lo nuestro se había terminado. Ya no éramos amigos. Me mantuve alejado. El cuidado del rebaño se volvió engorroso. Suena fatal, pero fue un alivio cuando lo llevamos al matadero. Es como si hubiera algo —la evolución, el dios de las ovejas, el azar o alguna otra cosa sobrenatural— que lo ha organizado de esa manera. Si los carneros no se hicieran imposibles tarde o temprano, jamás los sacrificaríamos, y entonces nunca habríamos cuidado de ellos desde un primer momento.

Tripa-45

22 de diciembre

Parece que la oveja enferma se está recuperando. Sale a pastar con las demás. Es la 195. Las cifras pueden parecer un tanto impersonales, pero aun así se me antojan adecuadas. Las ovejas son, en primera instancia, el rebaño, no seres individuales. Los nombres de verdad solo se los ponemos a los carneros destinados a cría. No porque se los respete más, sino porque eventualmente tienen una labor individual.

Tripa-46

28 de diciembre

Ya empiezan de nuevo las rutinas de inverno para el pastor. Es lo mismo cada año. El agua se hiela. Salgo con el hervidor. Lamentablemente, hoy no he conseguido hacer correr el agua. Estamos a 20 bajo cero y la que hay en la manguera se ha congelado. Esta noche tendré que ponerles una palangana. Puede que en breve toque ponerles también una nueva paca de heno.

Tripa-47

6 de enero

Nueva paca de heno en el box. Sirve tanto para tumbarse como para comer. Creo que el heno les da sensación de saciedad. He arrancado un cercado viejo y al mismo tiempo he recibido una pequeña clase del auténtico pastor de las vacas sobre todos los parámetros que es preciso tener en cuenta a la hora de cosechar la hierba. El hombre tiene vacas lecheras y necesita que el forraje les dé toda la energía posible. Nuestra «producción» se concentra en los seis meses de buen tiempo, cuando los corderos van creciendo y se alimentan solo con pasto natural. En invierno las ovejas están preñadas y puede que debiéramos controlar mejor el tema del forraje de invierno. Por ahora nos contentamos con que se sacien. Es complicado saber cómo hacerlo, pues las decisiones dependen de si lo que persigues es aumentar la producción al máximo o reducir costes todo lo posible. No hay un libro de respuestas, cada uno tiene que mojarse. También he puesto una paca nueva de hierba ensilada. La última solo ha durado diez días, pero ha acompañado a las ovejas en la peor ola de frío, y no tenían más verde que comer aparte de eso.

Tripa-48

8 de enero

Ayer estuve tendiendo cercado. En verdad no es la época del año correcta, estamos en el capítulo erróneo de la práctica granjera, por así decirlo. Pero no somos tan tradicionales. Las ovejas se asustaron con el rollo de malla ganadera. Lo miraban preocupadas y trataban de alejarse de él cuanto podían. La nueva paca de ensilado no tiene nada que ver, está húmeda y supongo que es más calórica. Comen con mucho apetito. También arreglé la sierra, la que usamos para sacarle punta a los postes. Quedan varias cosas por hacer. También conecté la electricidad al cortísimo tramo de valla donde estamos probando solo pastor eléctrico en lugar de malla ganadera. Funciona perfectamente. Bastante lío a la hora de conectar el alimentador en el cobertizo blanco, pero creo que será una buena solución a largo plazo.

Tripa-49

12 de enero

Comen del forraje más nutritivo, por lo que parece. El heno lo dejan de lado. Ahora se está acumulando la nieve, lo cual dificulta la labor de vallado. Dejé el resto del rollo de malla en la fachada del cobertizo rojo. El próximo proyecto será levantar la cerca en el tramo que va hasta el invernadero. Arriba, en la parcela que da al bosque, el viento quebró varias partes de un gran roble. Saldrá una buena cantidad de hermosos postes.

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