¡Oh, sí! Menos cuentos, más orgasmos

Romina Castro

Fragmento

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Introducción: ¡Cállate, Romina!

¡Cállate, Romina!

Introducción

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Seguro que más de una vez has tenido alguna duda sobre sexo y te lo has pensado dos veces antes de compartirla. Yo he tenido miles a lo largo de mi vida y siempre he insistido en exponerlas a pesar de recibir cada vez la misma respuesta: “¡Cállate, Romina!”. Como cuando de chiquita me metía en me-dio de una pareja que chapaba en el parque solo para estudiar de cerca la situación y poder entender cómo funcionaba aque-llo de los besos. Parecía que nadie estaba dispuesto a ayudar-me así que decidí ponerle solución por mi cuenta y empecé a estudiar. Fue así como conocí el mundo de la sexología.

Mi papá pensaba que ser sexóloga consistía en ser práctica-mente una prostituta con título, que yo aprendía en la cancha (tan malo no hubiera sido, ¿no?), y mi mamá estaba preocu-pada por la opinión de nuestros conocidos (acháquenlo a las temibles cuatro letras con las que empieza mi profesión). No los culpo. Lamentablemente, no hay mucha información sobre sexología. Pero eso es justamente lo que me motiva a seguir por este camino: poder convertir el sexo en un tema natural para romper con la incomodidad y el prejuicio. No importan los juicios o las ma

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