Vivas nos queremos

Sonia Vivas

Fragmento

cap

Prólogo

La voz de Sonia es la de quien ha plantado cara al machismo y le ha sostenido la mirada, aunque eso supusiera vivir para siempre con imágenes que una preferiría olvidar.

Todas las mujeres, seamos conscientes de ello o no, hemos vivido y sufrido las consecuencias del machismo, en forma de discriminación, acoso o, en algunos casos, demasiados, violencia.

Sonia lleva años lidiando con esa injusticia, combatiéndola y enfrentándose a menudo a la frustración de no poder contenerla.

Tengo la sensación de que sus palabras nacen de ahí, de una rabia contenida que al ser trasladada al papel se transforma en esperanza.

Mientras leía estas páginas prácticamente podía sentir la voz de su autora resonar en mi cabeza, masticando las palabras, como si cada frase llevara mucho tiempo latiendo en su pecho y rumiando en su estómago, esperando el momento y la forma de ser compartida.

Vivas nos queremos pone el foco en una de las raíces del patriarcado, la sexualidad, y en como a través de la cultura de la violación y la política del miedo se crean relaciones de poder y opresión sobre una mitad de la población. Me ha parecido especialmente necesaria y reveladora la parte en la que Sonia nos da consejos sobre cómo enfrentarnos a una agresión sexual o algunos de los pasos a seguir cuando se presenta una denuncia por violencia de género; qué hay que hacer, dónde hay que ir, qué podemos y no podemos exigir cuando estamos en comisaría. Así como los apuntes de autodefensa feminista, que he leído con especial atención, deseando no tener que ponerlos en práctica nunca.

Estas páginas son un altavoz personal y honesto para la cuarta ola feminista que estamos viviendo. Una ola que no debemos permitir que amaine hasta que cristalice en políticas transformadoras que nos permitan avanzar hacia la igualdad real.

Estamos en un momento importante y delicado, durante los últimos dos años el feminismo ha ocupado un lugar destacado en la agenda social, mediática y política; hay cada vez más gente abriendo la mirada, descubriendo desigualdades que antes le pasaban desapercibidas y comprendiendo que es justo y necesario un cambio de paradigma en las relaciones hombre-mujer; pero también estamos recibiendo respuestas de desconcierto y lo que es peor, de odio. Hay quien nos quiere hacer creer que hasta aquí hemos llegado, que el feminismo ya no es necesario, que las feministas de verdad eran las de antes y nos tachan de pesadas, locas y feminazis. Por eso es el momento de resistir, de cargarnos las pilas entre nosotras, y las de los hombres que deseen acompañarnos, para no desfallecer y seguir avanzando.

Gracias Sonia por formar parte activa de esta ola, por tu trabajo, por este libro, por los consejos que nos das y las experiencias que compartes, por ser un ejemplo de sororidad y compromiso que nos alienta a seguir.

Sigamos pues.

Leticia Dolera

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