Las chicas son guerreras

Fragmento

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Las chicas guerreras están por todas partes, solo hay que fijarse un poco. Piénsalo un momentín… tu madre, tu abuela, tu hermana, aquella profe que tuviste, quizá aquella escritora que tanto te gusta… Las chicas guerreras son todas esas mujeres alucinantes que puede que no sean famosas, pero que le plantan cara a la vida como auténticas estrellas del rock. Y por eso mismo el mundo entero debería rendirse a sus pies. Right now.

Pero eso no ha sido siempre así a lo largo de la historia de la humanidad. En todo lo que llevamos andado, ha habido muchas chicas guerreras que no han quedado registradas en los libros, precisamente por eso, por ser chicas. Para subsanar un poco estas injusticias y olvidos históricos varios, hemos reunido aquí las vidas alucinantes de 26 chicas superguerreras. Algunas son muy famosas y otras no han tenido la misma suerte, pero todas ellas han hecho cosas increíbles por las que se merecen estar en el olimpo de los dioses. Que debería ser también el olimpo de las diosas, así que… ¡vayan haciendo sitio! Que las chicas guerreras han venido para quedarse forever and ever.

Veréis que, para las chicas guerreras, el único límite es el cielo. La pena es que estas páginas sí tienen un límite y no nos caben todas las que son. Pero sí son todas las que están. Mujeres en la historia que han hecho cosas increíbles, sin hacer caso a los que decían «no puedes, eres una chica». Chicas que se ataron la coleta y crearon inventos, obras de arte, misiones secretas, pensamientos políticos… acciones por y para los demás, que hacen que ahora todos nosotros vivamos mejor. Y en muchos casos el mundo todavía no se ha enterado ni de que existieron. ¡Eso hay que solucionarlo!

Pasad la página y empezad a alucinar con la valentía, la creatividad, la inteligencia y, sobre todo, el poder de estas 26 chicas guerreras que merecen que se les dé la capa de superheroínas pero ya. Girl power!

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Fecha y lugar de nacimiento

Año 355 o 370 (Alejandría, Egipto)

Su mayor logro

Convertirse en la primera mujer científica de la historia, en un mundo dominado por hombres.

Su lema

«Defiende tu derecho a pensar, porque pensar de manera errónea es incluso mejor que no pensar.»

Cópiale

No dejes de hacer lo que crees correcto aunque nadie piense como tú.

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Cada 11 de febrero se celebra el día de la Mujer en la Ciencia y se rinde homenaje a las mujeres que estudian ciencia o se dedican a la investigación. Una de las chicas que nunca, nunca, nunca falta en este homenaje es Hipatia de Alejandría, a quien se considera la primera mujer científica de la historia (lo cual tiene muchísimo mérito ya que en su época, hace más de 1.600 años, el mundo era muy, muy de hombres).

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Aparte de su mente privilegiada, Hipatia tuvo mucha suerte al nacer en la familia en la que nació: fue hija de Teón de Alejandría, el último director de la mitiquísima Biblioteca de Alejandría, donde se guardaba la mayor concentración de documentación escrita de la Antigüedad. Este edificio legendario formaba parte del Museo de Alejandría, que no era lo que ahora entendemos como museo con sus obras de arte y tal, sino que era una especie de universidad donde estudiaron los mayores pensadores y la flor y nata del mundo antiguo. Y en medio de este ambiente superacadémico y culto estaba Hipatia, la única mujer que correteaba por los pasillos de la Biblioteca, siempre buscando información para aprender cómo funcionaba el mundo. Como no podía ser de otro modo, heredó la pasión por las ciencias y por la búsqueda de lo desconocido de su padre y, con el tiempo, Hipatia se convirtió en una gran matemática, filósofa y astrónoma, que, además, llegó a ser también profesora en el Museo. Muchos decían que Hipatia logró ser incluso más brillante que su propio padre, sobre todo a la hora de observar las estrellas. Con razón le pusieron el nombre de Hipatia, pues significa «la más grande».

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Hipatia tenía mucho carisma y todos sus alumnos quedaban atrapados por su magnética personalidad. Al parecer, era también conocida por dar los discursos más bonitos que se habían escuchado nunca. Y es que suyas fueron frases tan geniales que merecen ser estampadas en una camiseta, como por ejemplo: «Defiende tu derecho a pensar, porque pensar de manera errónea es incluso mejor que no pensar». Nota mental: no dejar nunca de pensar.

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Además de ser una de las mentes más brillantes de su tiempo, Hipatia era admirada también por su gran belleza. Decían de ella que tenía la mente de Platón y el cuerpo de Afrodita, ¡casi nada! Sin embargo, a pesar de que tuvo pretendientes a mansalva, Hipatia no estaba interesada en las relaciones con hombres que la alejaran de sus estudios, que era su verdadera pasión, así que pasó de todos y se mantuvo soltera toda su vida. Ella siempre pensó, además, que la verdadera belleza no era la del cuerpo o las cosas bonitas, sino que residía en el conocimiento, en la capacidad de saber cómo funcionaban las cosas. Pensad que la mayoría de las mujeres de su época no tenían acceso a la educación y además dedicaban casi todo su tiempo a cuidar de la casa y de la familia. Esta forma de ser tan original para su época convirtió a Hipatia en uno de los primeros símbolos históricos de la liberación de las mujeres.

Pero Hipatia no solo sentía pasión por la ciencia, sino que también era muy hábil construyendo cacharros tecnológicos, como un astrolabio sumamente sofisticado para la época (un instrumento de navegación que usaba la posición de las estrellas para orientarte), un hidrómetro (para determinar el peso de los líquidos) y un aerómetro (para medir la densidad del aire u otros gases). No solo era una chica de ciencias, las letras también la apasionaban y quiso dejar por escrito sus estudios. Sin embargo, no conservamos nada de lo que escribió, puesto que quedó todo destruido cuando los romanos se cargaron la Biblioteca. ¡Tanto trabajo para nada!

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