Minorías

Desirée Bela-Lobedde

Fragmento

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Prólogo

Las historias que se narran en este libro son un bálsamo curativo dirigido a sus protagonistas, estas mujeres que en cada una de las páginas muestran las grietas que el proceso de construcción de la otredad abre en sus identidades y hablan del poder que tienen en su vida la socialización, la educación, los silencios, la invisibilización, las huellas psicológicas y los espacios de intercambio, dominación y subordinación, todo ello basándose en la creación de relaciones diaspóricas que las conectan con referencias propias y ajenas. Así, lo que existe en estos relatos se cuenta, y lo que no existe se puede imaginar. Porque, sobre todo, sus protagonistas hablan en primera persona para que nadie responda por ellas, y se trata, por tanto, de rescatarse a sí mismas de las fronteras del conflicto, del miedo y del relato eurocentrado, huyendo en todo momento de los señalamientos históricos y la estigmatización que muchas de ellas han tenido que transitar en su vida, en unos tiempos propios y en unos tiempos ajenos, recreando, asistiendo y reimaginando sus vidas.

Las historias están fundadas en las experiencias de sus protagonistas en lugares habitados, con reglas que generalizan y difuminan sus vivencias personales, sociales y culturales. Como libro coral, estas experiencias atraviesan muchos conflictos y realidades en conexión, como la migración, el proceso de identidad, las desigualdades sociales de las minorías, pero también los procesos y los lugares de resistencia comunitaria y diaspórica.

Los procesos migratorios que cruzan las vidas de algunas de las mujeres que nos cuentan su historia son un punto de reflexión para el análisis corporal y vivencial del ser sujeto colonizado, pues es a partir de los sistemas coloniales como se dibujaron las estrategias geopolíticas entre el Norte y el Sur global, unas relaciones de dominación y subordinación que hoy en día continúan operando. En estos relatos se reconocen las relaciones históricas a través del itinerario de las narradoras, que expresan su opinión sobre la colonialidad, el machismo y el racismo.

Así, cada una de estas historias tiene vida propia y nos acerca de una u otra forma a las desigualdades comunes que viven las minorías en nuestro país: invisibilización, discriminación o el coste que supone exponer nuestro cuerpo racializado a una lectura incierta y eurocéntrica. Pero cierto es, igualmente, que ante los hechos que tratan de subalternar ciertas vivencias, es la búsqueda del empoderamiento comunitario lo que salva a las mujeres que se expresan en este libro. Nos hablan, entonces, desde las prácticas de resistencia de las minorías en nuestro país. En su activismo, que nace hacia lo colectivo, es donde reside la capacidad de empoderamiento comunitario, y donde reside también la capacidad de agencia política que sitúa las experiencias de estas mujeres en el lugar por el que luchan, ser ellas las mujeres de sus vidas, las referencias, en un mundo en conflicto.

Esta obra es un maravilloso relato multibiográfico construido desde diversas formas y lugares de relaciones sociales, como la escuela, que supone un centro de experiencia para algunas de las mujeres que cuentan su vivencia, o la familia y los modelos de referencia y socialización actual, como las redes sociales y el activismo en estas. Desirée Bela va indagando en la vida de nueve mujeres, haciendo un recorrido que en muchas ocasiones le recordará anécdotas de su propia vida, tejiendo una autobiografía a partir de otras biografías.

Así, hilando historias, se pone en el centro a las mujeres que rescatan y cuentan sus propias vivencias. En la pluralidad de sus voces queda patente, desde luego, un rol activo que trata de romper con ciertas estructuras de dominación cultural con un fin claro, el de transformar la sociedad para que los que vengan detrás lo tengan un poco más fácil.

RITA BOSAHO

Madrid, 09/11/2020

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Introducción

Dice el Diccionario de la Real Academia Española que una «minoría» es, en su segunda acepción: «En materia internacional, parte de la población de un Estado que difiere de la mayoría de la misma población por la raza, la lengua o la religión». La Wikipedia va un poco más allá y proporciona la siguiente definición:

En sociología, un grupo minoritario o minoría se refiere a una categoría de personas que experimentan una desventaja relativa en comparación con los miembros de un grupo social dominante. La membresía de un grupo minoritario generalmente se basa en diferencias en las características o prácticas observables, tales como: sexo, etnia, raza, religión, discapacidad, identidad de género u orientación sexual. Utilizando el marco de interseccionalidad, es importante reconocer que un individuo puede ser miembro de múltiples grupos minoritarios (por ejemplo, una minoría racial y religiosa). Del mismo modo, los individuos también pueden ser parte de un grupo minoritario con respecto a algunas características, pero parte de un grupo dominante con respecto a otros.

Audre Lorde, escritora afroamericana, feminista, lesbiana y activista por los derechos civiles, en su ensayo «Edad, raza, clase y sexo: las mujeres redefinen la diferencia»,[1] decía:

En una sociedad donde lo bueno se define en función de los beneficios y no de las necesidades humanas, siempre debe existir algún grupo de personas a quienes, mediante la opresión sistemática, se lleve a sentir como si estuvieran de más y a ocupar el lugar de los seres inferiores deshumanizados. En nuestra sociedad dicho grupo está compuesto por las personas Negras y del Tercer Mundo,[2] por la gente de clase trabajadora, por las ancianas y por las mujeres.

El libro que tienes entre las manos y que te dispones a leer habla de personas que ocupan el lugar de los seres inferiores y deshumanizados que menciona Lorde. Este libro trata, si lo quieres llamar de otra forma, de minorías.

¿Y qué son las minorías para mí?

Concibo las minorías como los colectivos a los que tenemos muy demonizados o estereotipados porque no los conocemos, y a los que con frecuencia condenamos porque hemos decidido no dar el paso de acercarnos a conocerlos. Y por eso, porque los ignoramos, los relegamos a los márgenes y determinamos que no tienen legitimidad para difundir sus discursos. Es más, socialmente hemos aceptado la creencia de que recae en ellos la obligación de hacerse visibles, de darse a conocer. Asimismo, parece que las personas que no formamos parte de esos colectivos en muchas ocasiones nos limitamos a asumir un papel pasivo, de espera, hasta que alguna de las personas de estas minorías nos explique, nos eduque y nos aporte bibliografía, estudios y datos que validen su vivencia. Esperamos su instrucción servida en bandeja.

En este libro no hay estudios, ni informes ni datos. En este libro hay vivencias. Vidas de mujeres y feminidades que son minoría. De entrada, por el simple hecho de ser mujeres, nosotras pertenecemos a una mino

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