La primera guerra de Hitler

Thomas Weber

Fragmento

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AGRADECIMIENTOS

Este libro nació un día del año 2004 en la sala de profesores del Pembroke College, Oxford, cuando Adrian Gregory me sugirió que escribiera sobre el regimiento de Hitler en la I Guerra Mundial. La idea me entusiasmó de inmediato. Mientras Adrian paseaba arriba y abajo por la sala, tomándose un café solo aparentemente interminable, fue cobrando forma este proyecto, a medida que esbozábamos su investigación y planteamiento. Por tanto, tengo la mayor deuda de gratitud con Adrian Gregory.

En el largo camino entre su concepción y su terminación conté con la ayuda y la inspiración de un gran número de personas extraordinariamente generosas, divertidas e inteligentes, sin las cuales no habría podido alcanzar el final del camino.

He de destacar especialmente la colaboración de varios ayudantes de investigación extraordinarios: sin el buen humor, la constancia y el trabajo detectivesco de Kolja Kröger, nunca habría hallado la mitad de las fuentes en que se basa este libro; Kacey Bayles y Alec Ofsevit prestaron su ayuda en la laboriosa y casi imposible tarea de comprobar cientos de nombres en los registros de afiliados del Partido Nazi; Kristen Pagán me ayudó a interpretar los archivos de justicia militar del Regimiento List y mucho más. Daniel Rittenauer contribuyó a la monumental tarea de compilar una base de datos de los soldados de la 1.ª Compañía del regimiento de Hitler y Dominik Witkowski se abrió camino con inagotable energía entre incontables documentos de la desnazificación y muchos otros. También me gustaría dar las gracias a Kristen Pagán, Yael Sternhell, Helen Kincey, Sarah Davidson, Hannah Starritt y a mi esposa, Sarah, por ayudarme a traducir al inglés las citas de documentos alemanes y franceses.

Jackson Armstrong, Alexander Watson y mi esposa, que leyeron el manuscrito del libro, me hicieron observaciones muy útiles. Otras personas que leyeron y comentaron partes del libro o de mi investigación preliminar y la presentación del proyecto son Anne Allmeling, Hendrik Kafsack, Kolja Kröger, mi padre, Conan Fischer, sir Ian Kershaw, William Mulligan y James Wilson. También agradezco los informes de los lectores expertos anónimos de Oxford University Press. Asimismo, debo dar las gracias especialmente a Niall Ferguson —con quien tengo la mayor deuda como historiador—, por su constancia y aliento como mentor durante más de una década.

Las siguientes personas hallarán representadas en estas páginas muchas de las ideas, o al menos sus ecos, de las que me han hecho partícipe en los últimos años: Richard Abels, Alan Allport, Simon Ball, Annette Becker, Chris Boot, Michael Brenner, Frank Bialystok, Sandra Bialystok, Joseph Blasi, Philip Bullock, Caroline Bynum, David Cannadine, Justine Childers, Tom Childers, Nicola di Cosmo, Martin Eisner, Annette y Carsten Fischer, Moritz Föllmer, Detlef Garz, Philipp Gassert, Robert Gerwarth, Martin Geyer, Michael Geyer, Geoffrey Giles, Udi Greenberg, Thomas Gruber, Dagmar Herzog, Gerhard Hirschfeld, Peter Holquist, Harold James, Heather Jones, Yosef Kaplan, Peter Klein, Barbara Kowalzig, Thomas Kühne, Alan Kramer, Ferdinand Kramer, Daniel Krebs, Christiane Kuller, Irving Lavin, Jörg Lau, Elizabeth Macknight, Charles Maier, Avishai Margalit, Peter Meyers, Amos Morris-Reich, Philip Nord, Phil O’Brien, Muireann Ó Cinnéide, Cormac Ó Gráda, Peter Paret, Robert Jan Van Pelt, Steven Pfaff, Hartmut Pogge von Strandmann, Sönke Neitzel, Helke Rausch, Chris Reed, Sven Reichardt, Andreas Rose, Ben Shepherd, Hilary Silver, Mishka Sinha, Thomas Sonders, Heinrich von Staden, Nick Stargardt, Jonathan Steinberg, David Stevenson, Fritz Stern, Yael Sternhell, Christof Strauss, Kristen Stromberg Childers, Frank Trommler, Bernard Wasserstein, William Whyte y Daniel Ziblatt. Sin estas personas, el libro sería mucho más limitado. No hace falta decir que yo soy el único responsable de sus deficiencias.

Los asistentes a seminarios de investigación y conferencias en la Universidad de Pensilvania, el Institute for Advance Study de Princeton, el Center for European Studies de Harvard, el Departamento de Historia de la Universidad de Princeton, la Universidad Hebrea, la Universidad de Aberdeen, la Universidad de Strathclyde, la Universidad de Tubinga y la Universidad de Waterloo también fueron extremadamente generosos, incisivos y mucho más pacientes de lo que yo merecía en sus respuestas a las ideas que les expuse sobre el regimiento de Hitler.

En el transcurso de la investigación y la escritura de este libro, tuve la fortuna de que, en diversos momentos, me ofrecieran un hogar intelectual la Universidad de Chicago, la Universidad de Pensilvania, el Institute for Advanced Study de Princeton, la Universidad de Harvard y la Universidad de Aberdeen. Me gustaría dar las gracias a mis colegas de Chicago y Pensilvania por facilitarme un entorno perfecto para contrastar mi investigación sobre el regimiento de Hitler a medida que avanzaba. Además de intelectualmente estimulante, fue una lección de modestia estar rodeado durante un año de algunas de las mentes más brillantes del mundo, disfrutando también de la tranquila belleza y la excelente cocina del Institute for Advanced Study. El Center for European Studies y los tesoros de las bibliotecas de Harvard me proporcionaron el lugar idóneo para escribir la mayor parte del manuscrito. Asimismo, me gustaría dar las gracias a Diana Eck y a Dorothy Austin por invitarme como profesor visitante a la Lowell House en Harvard. Han creado una modélica comunidad académica intergeneracional que sabe trabajar y celebrar a partes iguales. Desde que llegué a Aberdeen, su Departamento de Historia ha sido un lugar maravillosamente grato y dinámico.

Por su hospitalidad en mis viajes de investigación a Múnich tengo una inmensa deuda de gratitud con Anke y Rainer Fischer, Dorotea y Johannes Friedrich, Constanze y Steffen Metzger, Eva y Florian Weig, Andreas y Anne-Katrin Rose, y Magdalena y Boris Schmid-Noerr. Además, he contado con la ayuda del personal de los siguientes archivos y bibliotecas: el Bayerisches Hauptstaatsarchiv (y, en particular, el Kriegsarchiv), el Staatsarchiv, el Stadtarchiv München, el Institut für Zeitgeschichte, el Archiv des Erzbistums München und Freising, el Provinzarchiv der Bayerischen Kapuziner y el Archiv der Ludwig-Maximiliams-Universität en Múnich; el Landeskirchliches Archiv der Evangelischen Landeskirche von Bayern en Núremberg; el Evangelisches Pfarramt Feldkirchen; el Stadtarchiv Augsburg; el Bundesarchiv Militärarchiv en Friburgo; el Stadtarchiv Braunschweig; los Archives Départementales du Nord en Lille; los National Archives of the United States of America en College Park (MD); el Leo Baeck Institute en la ciudad de Nueva York; Yad Vashem en Jerusalén; el Royal Norfolk Regimental Museum en Norwich; la Bayerische Staatsbibliothek, la Stadtbücherei München; la biblioteca del Historicum de la Universidad de Múnich; las bibliotecas de las universidades de Bochum y Essen; la Locke Library, la Robarts Library y la Toronto Reference Library en Toronto; la Regenstein Library de la Universidad de Chicago; la Van Pelt Lib

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