Así lideras, así compites

Patricia Ramírez

Fragmento

cap-1

1

Prólogo

 

 

 

Liderazgo: el entrenador, un llevador de grupos

 

Seguramente no habrá nadie más expuesto a la crítica social que un entrenador de fútbol; la envergadura que tiene cada decisión que toma va más allá de lo meramente deportivo. Pero hay una crítica que debe importarle mucho más, que verdaderamente es dañina para el trabajo diario, y es la que proviene de su propio vestuario. El entrenador tiene que ganarse el derecho a ser el líder del grupo día a día.

Un entrenador de fútbol es un llevador de grupos, y su grupo es uno de los más difíciles que se pueda encontrar. Deberá manejarse entre gente joven, entre personas con formas de ser diferentes, con unos egos muy definidos y muy egoístas. Si a esto le añades la popularidad y el dinero fácil, todo junto se convierte en un cóctel difícil de manejar para el entrenador.

El líder (entrenador), en cuanto entre por la puerta del vestuario, estará siendo examinado por el grupo, que intentará hallar sus puntos débiles y sus fallos, y es ahí donde el líder debe demostrar su liderazgo.

Un líder convence, la mejor táctica es aquella que todos entienden y dan por buena. Y para llegar a ese punto, el entrenador debe saber transmitir el mensaje y convencer.

La unidad del grupo hará más fuerte a su líder. Un grupo unido, con objetivos claros y definidos, tendrá la posibilidad de luchar por lograr grandes objetivos.

Un líder es aquel que genera confianza. Si un miembro del grupo piensa que el líder no cree en él, todo empezará a fallar. En el mundo del fútbol los jugadores más importantes son aquellos que no participan de forma habitual. Es el líder quien debe estar junto a ellos y convencerles de su importancia dentro del colectivo.

El líder es un comunicador, su mensaje tiene que llegar claro y convencer. Pero igual de importante es saber escuchar, la comunicación debe establecerse en ambas direcciones. Escuchar a cada uno de los miembros del grupo, sus problemas e inquietudes, hará más fuerte el liderazgo del entrenador, y generará un campo de confianza importante.

El mundo del fútbol está muy vivo en los medios de comunicación, y el público en general juzga a cada miembro del grupo. Aquí es donde el grupo más valora la defensa y el liderazgo de un buen entrenador y llevador de grupos. El entrenador que es capaz de sobrellevar la presión del resultado, y descargar en sus espaldas toda la responsabilidad del trabajo, consigue que su grupo de futbolistas crea y confíe en él.

Por último, un buen líder es aquel que mantiene a su grupo siempre muy motivado. Y es aquí donde intervienen otras personas del vestuario.

Un entrenador es líder y llevador de grupos, pero no solo de 25 futbolistas, también de médicos, fisioterapeutas, masajistas, utilleros, delegado, preparador físico, segundo entrenador, entrenador de porteros y chofer de autobús.

Es importante que el mensaje que cada uno de ellos envía a los jugadores sea positivo y genere confianza. A lo largo de una jornada, son muchas las horas que los futbolistas pasan en manos del masajista, con el médico, etc.

Es el entrenador quien debe crear un buen ambiente de trabajo, sabiendo dar a cada uno de ellos su lugar y transmitirles confianza. De esta forma todos se sentirán parte del grupo y valorados por el líder en su trabajo.

Por lo tanto, es el líder quien debe tener claro el norte, cómo llegar y la manera de hacerlo. Para ello tiene que convencer al grupo y marcar unos valores a seguir. Marcar una hoja de ruta a seguir por todos hará que el líder no esté expuesto solamente al resultado de cada partido.

Últimamente, al fútbol moderno se ha unido la figura del psicólogo. En este aspecto mi experiencia es positiva. Tuve la suerte de trabajar durante dos años con Patricia Ramírez y fue una compañera de viaje valiosa.

Los líderes también necesitan el apoyo de buenos profesionales y, muchas veces, aclarar ideas.

PEPE MEL

cap-2

 

Introducción

 

 

¿Diriges personas, futbolistas, alumnos, trabajadores… o quizá una familia? En este libro encontrarás la manera práctica de llegar a las personas que dependen de ti. Esas personas de las que debes sacar lo mejor para que tengan éxito en la vida. Esas personas a las que tú puedes hacer mejores de lo que son si las diriges con criterio, paciencia y benevolencia.

Así lideras, así compites surge después de observar como muchos líderes siguen abusando de la autoridad, menosprecian la diversión y el humor, y piensan que su equipo necesita más palo y menos zanahoria. El sentido común y los resultados dicen todo lo contrario. Los trabajadores motivados, los que fluyen en su trabajo o los que valoran a su líder por ser su motivador, rinden más. Nadie quiere cambiar de puesto de trabajo cuando se encuentra a gusto en el que está. Y la gente tiende a devolver lo que recibe. Si ofreces comprensión, humanidad y compromiso, y un modelo de liderazgo que trabaje a la par que tus jugadores, alumnos y trabajadores, tomando decisiones, apoyándolos y esperando lo mejor de ellos, todos te devolverán lo mismo.

El mundo está lleno de jefes sin empatía, autoritarios, que siguen pensando que sus trabajadores y jugadores no harían nada si no fuera porque ellos son exigentes. Son los mismos que subestiman la motivación e ilusión por el aprendizaje y el trabajo bien hecho de quien lo ejerce. Pero esos jefes no son líderes.

Tú, solo por el hecho de haber comprado o de que te hayan regalado este libro, ya demuestras un interés por conocer otra visión del liderazgo. Tú estás abriendo la mente. Es sencillo, solo tienes que preguntarte cómo te gustaría que te dirigieran a ti. Con paciencia, benevolencia, criterio y argumentos, con saber estar y con motivación. ¿Por qué iba a ser diferente lo que deseamos para nosotros, de lo que necesitan las personas que dependen de nosotros?

En los veinte años que llevo ejerciendo como psicóloga, he visto mucho talento desperdiciado, bajas laborales por estrés y ansiedad, personas que no consiguen dar la talla por la presión que tienen de sus jefes, y muchas situaciones humillantes e injustas que te marcan de por vida. Situaciones que generan rabia e ira en quien las sufre. Estilos de liderazgo que se cargan a personas, por abuso de autoridad, falta de competencias o maldad. No siempre es por desconocimiento. Y también existen muchos tiranos que aprovechan su posición jerárquica superior para proyectar sus frustraciones y malos sentimientos en los más débiles.

Tanto si es por falta de formación, por incredulidad con otros estilos de liderazgo o por motivación por aprender una forma distinta de liderar, aquí encontrarás una visión diferente, optimista, democrática, empática, apasionada y justa, de liderar.

Mis libros son prácticos y fáciles de leer. No tendrás ninguna dificultad para enten

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