Piel de emergencia

N.K. Jemisin

Fragmento

cap

Eres nuestra herramienta.

Eres hermoso. Posees todo lo necesario para mejorar el diseño humano. Músculos más fuertes. Un control motor más equilibrado. Una mente que no se ve obstaculizada por los caprichos de la disfunción orgánica y que está respaldada por generaciones de reproducción de especímenes de gran inteligencia. Este es el aspecto que tendrás cuando llegue la hora. Fíjate en la frente noble, en esas facciones clásicas de aristócrata, en la esbelta musculatura, en ese pene y en esos muslos largos. El color del pelo es ese que se denomina «rubio». (Por favor, consultar: variaciones de cabello.) ¿Acaso no eres magnífico? O lo serás, algún día. Primero tienes que ganarte esa belleza.

Deberíamos empezar con una sesión informativa ahora que estás autorizado a recibir la Información de Nivel Secreto. A simple vista, parece una misión sencilla: regresar al planeta Tellus, que ahora está en ruinas pero fue donde nació la humanidad. Cuando nuestros Fundadores descubrieron que el mundo estaba muriendo, crearon en secreto el Motor Muskos-Mercer. Después, nuestros ancestros retorcieron las leyes de la luz y volaron a un nuevo mundo que orbitaba alrededor de otro sol, para que una parte de la humanidad, la mejor parte, sobreviviese. Seguiríamos usando el MMM, mejorado de manera notable por nuestros literatos tecnológicos, a lo largo de los años para regresar a ese mundo. Desde tu punto de vista, el viaje apenas llevará unos días. Cuando regreses, habrán pasado años. ¡Qué valiente eres por seguir los pasos de tus antepasados!

No, no queda nadie vivo en Tellus. Cuando se marcharon los nuestros, todos los biomas del planeta ya sufrían un colapso medioambiental completo. Había demasiados habitantes, y muchos de ellos no eran aptos, estaban enfermos, eran demasiado viejos o demasiado jóvenes. Incluso los mejores a nivel físico eran unos pensadores deplorables y tenían espíritus apocados. Carecían de la suficiente capacidad de innovación colectiva y de la fuerza de voluntad necesarias para resolver los problemas a los que se enfrentaba Tellus. Por eso tomamos la decisión más compasiva: dejarlos atrás.

Y claro que fue una decisión compasiva. ¿Crees que nuestros ancestros quisieron dejar allí a esos miles de millones de personas para que muriesen de hambre, se asfixiaran o se ahogaran? Lo hicieron únicamente porque nuestro nuevo hogar solo podía mantener a unos pocos.

Tellus se encuentra a casi mil años luz de casa, lo que significa que la luz tarda cientos de años en llegar aquí desde ese mundo. No podemos observarlo de manera directa en tiempo real, pero sí que sabemos el destino al que se vio abocado. Tellus se convirtió en un mundo sepulcro. Damos por hecho que los mares se han vuelto ácidos y estériles, que su atmósfera es una mezcla asfixiante de dióxido de carbono y metano. Hace mucho que su ciclo hidrológico es completamente seco. Seguro que ese cementerio también es un lugar horrible por el que caminar. Y peligroso. Encontrarás ciudades sumergidas y tóxicas, yacimientos subterráneos de carbón que no han dejado de arder y centrales nucleares que sufrieron accidentes. Pero acaso lo peor de todo sea contemplar la grandeza de nuestro pasado en aquel mundo antaño ideal. La humanidad podía construir en vertical porque la gravedad no era tan intensa. También fuimos capaces de construir sobre todo el planeta porque no había acoplamiento de marea. (Por favor, consultar: noche.) Fíjate en los nombres cuando los veas en los edificios o en los escombros. Verás los antepasados de los clanes de nuestros Fundadores, grandes hombres que pasaron las últimas décadas de vida de ese planeta reuniendo los recursos y la tecnología necesarios para salvar lo mejor de la humanidad. Esta es una de las razones principales por las que este mundo debería sentirse honrado: por haberle ofrecido una alternativa.

Para asegurar el éxito de la misión y salvaguardar tu salud mental durante este largo período de aislamiento, te hemos equipado con nosotros mismos: una matriz dinámica de inteligencia consensuada que condensa los ideales y la bienaventurada racionalidad de nuestros Fundadores. Nos hemos implantado en tu mente y viajaremos contigo a todas partes. Seremos tus compañeros y tu conciencia. Te proporcionaremos los datos esenciales sobre el planeta y también seremos útiles para tu supervivencia. Podemos administrarte las medidas de primeros auxilios que necesites a través de tu compuesto. Y estamos programados para autorizar acciones adaptativas en caso de que se te rasgue el compuesto o sufras una emergencia similar.

(Solicitud de consulta denegada.) Aún no es necesario que sepas nada sobre eso. Céntrate y pon límites a tu curiosidad, por favor. La misión es lo único que importa.

No puedes fallar. Es demasiado importante. Pero no te preocupes: cuentas con lo mejor de nosotros en tu interior, que te envuelve para mantener tu integridad y tu seguridad. No estás solo. Saldrás adelante.

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¿Ya te has despertado? Hemos llegado a los confines más lejanos del sistema solar. Ya no queda nada.

Qué curioso. El espectroscopio indica que el espacio que rodea Tellus está limpio. Cuando nos marchamos estaba lleno de basura.

Más raro aún: no se detectan ondas de radio. Nuestro hogar está demasiado lejos como para detectar las décadas de señales de sonido o de vídeo que nuestra especie envió al espacio en el pasado… No, no lo hizo a propósito, pero en esa época nadie sabía cómo no hacerlo. Antes nos preocupaba que algunas especies alienígenas hostiles a nuestra presencia detectasen las señales…, pero eso ya no es un problema.

A medida que nos acercábamos al planeta, nos veíamos envueltos en esas ondas: música, programas de entretenimiento, órdenes y advertencias ya expiradas… No, no recomendamos su escucha. Llegados a este punto, no son más que contaminación acústica. Pero era una contaminación que esperábamos, que se expandía por el universo como una burbuja creciente que suponíamos que iba a ser el epitafio de Tellus. Una burbuja tras la que solo quedaría silencio, un silencio sepulcral. Sabíamos que no sería así, pues quedaban demasiadas cosas automatizadas sobre la superficie y alrededor del planeta que seguramente sobrevivieran al menos otro milenio. Como, por ejemplo, los satélites que deberían estar y que ya no orbitan a su alrededor.

Demasiado curioso.

Bueno. Astra inclinant, sed non obligant. Sin duda tenemos ciertas expectativas sobre el resultado de la misión, pero no somos infalibles. A fin de cuentas, eso explica que no hayamos enviado robots. Los seres humanos gestionan los acontecimientos inesperados mejor que las IA. Tienes que prepararte para cualquier eventualid

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