El 1 de agosto de 1941, un joven inmigrante judío formado en Química con afición a escribir relatos tiene una epifanía en el metro de Nueva York. Lo ve todo claro y preciso: corre hasta las oficinas de la revista «Astounding» y le cuenta su idea al legendario editor Joseph Campbell Jr., quien lo alienta a poner todo eso por escrito. Durante las décadas siguientes, esa revelación se convertiría en una saga monumental, un best seller mundial y —según la World Science Fiction Convention— «la más grande de todas las series en la historia de la ciencia ficción». En estos días, «Fundación» llega como serie a las pantallas y Rodrigo Fresán recupera con fervor y melancolía la obra, la vida y la figura de Isaac Asimov, el hombre que se convirtió en escritor, divulgador y editor de más de quinientos libros, y quizá en el emblema más reconocido de la ciencia ficción en el siglo XX.