Coaching nutricional para niños y padres

Yolanda Fleta
Jaime Giménez

Fragmento

cap-1

cap1.jpg

¿COMEN BIEN
NUESTROS HIJOS?

¿QUÉ ES COMER BIEN?

Apreciada/o lector/a, si has escogido este libro es porque o bien eres o bien serás madre o padre en breve; en este caso, enhorabuena. Es posible que solo estés hojeándolo. Si es así, te aconsejamos que sigas leyendo desde este mismo párrafo en adelante, pues el libro te ayudará a tomar conciencia de cómo es vuestra alimentación y asumir la responsabilidad que tenemos como padres, madres o tutores. Si ya lo has comprado o te lo han regalado —te damos las gracias, o se las damos a quien te haya hecho el regalo, por la confianza—, es porque el tema te interesa, y estamos seguros de que no te defraudará.

Sea como sea, sin duda tienes inquietudes al respecto, y esto es muy bueno. Significa que te interesas por la alimentación de los más pequeños de la casa. Te felicitamos, ¡esto es genial! Este libro te proporcionará información, herramientas y, sobre todo, una visión diferente desde el punto de vista del coaching nutricional que os resultará útil tanto a ti como a los tuyos.

La pregunta que titula este primer capítulo, «¿Comen bien nuestros hijos?», es una pregunta recurrente que muchas madres y muchos padres se han hecho alguna vez, y si no es así, deberían hacérsela. En ocasiones resulta difícil de responder con un sí o con un no, ya que el concepto «comer bien» es muy amplio y puede tener un significado distinto para cada persona.

Así que para empezar definiremos qué es comer bien. Lo más adecuado es hablar de alimentación saludable, expresión más concreta y correcta a la vez y que no da pie a tantas interpretaciones diferentes. La mayoría de las sociedades científicas están de acuerdo en la definición de comida saludable. En la guía Acompañar las comidas de los niños, elaborada por la Generalitat de Catalunya, se especifica que la alimentación saludable lo es cuando cumple una serie de características, como que sea suficiente para el niño o la niña, es decir, que cubra sus necesidades tanto de energía como de macronutrientes —hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales— para asegurar el correcto crecimiento y desarrollo. Asimismo, ha de ser equilibrada, variada. Este es otro punto que a veces induce a confusión, ya que variada puede serlo de muchas formas y no todas saludables, con lo cual y para no extendernos demasiado, pues este tema se tratará en el capítulo 5, debe ser variada en productos saludables. Además, ha de ser segura desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, no contaminada. También adaptada al comensal, teniendo en cuenta sus necesidades, estilo de vida, horarios…, y a su entorno, fomentando, si es posible, los productos de la zona y atendiendo a sus características geográficas. Finalmente, es muy importante que sea agradable al paladar. Y este último punto también requiere una pequeña explicación, pues a veces da lugar a confusión porque los productos habitualmente más insanos son muy agradables al paladar, de modo que volvamos al término «saludable» y añadámoslo a «agradable al paladar».

En España, y en particular en toda la zona del Mediterráneo, tenemos la suerte de disponer de una de las dietas más saludables del mundo, reconocida por la UNESCO, como es la dieta mediterránea, que cumple con la mayoría de los requisitos que se han descrito anteriormente. Según la Fundación Dieta Mediterránea, «las bases de esta alimentación son el aceite de oliva, consumir alimentos de origen vegetal en abundancia (frutas, verduras, legumbres, frutos secos), el pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y sus productos integrales), alimentos poco procesados y de temporada, consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogur y quesos, consumir carne roja con moderación y si es posible como parte de guisos, consumir pescado en abundancia, agua y vino solo en las comidas, realizar actividad física todos los días». Todo ello con alguna salvedad en cuanto al consumo de vino solo en las comidas, puesto que, aunque muchos lo nieguen, se ha demostrado que aun en pequeñas cantidades, el alcohol es perjudicial para la salud. A los interesados en este tema, les aconsejamos el visionado de la conferencia pronunciada por nuestro amigo Julio Basulto el pasado día 3 de marzo de 2017 en el evento TEDxAlcoi con el título ¿Es sana esa «copita de vino» diaria?, que se encuentra gratuitamente en YouTube.

Con todo lo detallado en párrafos anteriores, tú, lector, ya estarás empezando a tomar conciencia de lo que es una alimentación saludable y a poder responder en parte a la pregunta planteada en el título de este capítulo. Si tu respuesta a la pregunta que formulábamos es negativa, y tu deseo es mejorar la alimentación de los tuyos, estás de enhorabuena: te presentamos un nuevo enfoque llamado Coaching Nutricional, y sobre el cual te hablaremos largo y tendido en este libro. Supongo que te preguntarás qué es esto del coaching nutricional, pues bien, según recoge una revisión sistemática publicada en el año 2016 en la revista Nutrición Hospitalaria, el coaching nutricional es la rama del coaching que aborda la alimentación y nutrición de las personas. Como explica el libro Coaching nutricional. Haz que tu dieta funcione, se basa, entre otras cosas, en una filosofía de vida que prioriza la toma de conciencia. Y este es el primer paso para poder hacer cambios en la alimentación de las personas. Tomar conciencia de la forma de comer de nuestros hijos, y si vamos más allá, de la manera en que comemos nosotros, los padres, madres y familiares que los rodeamos. Esta es una buena reflexión que deberíamos hacernos a menudo.

DATOS ESTADÍSTICOS, CIFRAS

Este primer capítulo tiene varios objetivos. El primero es ayudarte a tomar conciencia como lector de cómo se alimentan tus hijos. Además, también pretende contextualizar la situación en que nos encontramos como padres y madres en relación con nuestra alimentación y la de nuestros hijos. Este es un aspecto clave, ya que para poder realizar cambios en la alimentación, además de tomar conciencia, uno debe disponer de toda la información posible.

Para ello, es bueno conocer datos objetivos al respecto de si comemos bien o no. Una de las fuentes que nos aportan datos científicos es el estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea), que se realizó con una muestra de 7.447 personas procedentes de ocho comunidades autónomas en España. Se evaluó entre otras cosas el grado de adherencia a la dieta mediterránea tradicional, y para ello se utilizó una escala de 14 puntos. Pues bien, a partir de este estudio se concluyó que el nivel de adherencia a esta pauta alimentaria es de 8,5, lo cual significa que se hacen bien muchas cosas, pues en una escala de 14 este valor es bastante correcto, pero también que es preciso mejorar ciertos aspectos. Es importante destacar que el grupo de población que más adherencia presenta es el de las personas de edad media-avanzada, mientras que el de los que somos padres de niños pequeños y las personas en edad fértil presenta una adherencia mucho más baja, por tanto, en muchas cuestiones hemos de actuar mejor de lo que lo estamos haciendo. A partir de este estudio podemos afirmar que como adultos estamos perdiendo la adherencia a una de las dietas más saludables del mundo, y esto se reflejará en la alimentación de nuestros hijo

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tus libros guardados