Si llevas más de cinco minutos inventándote un relato, y tu hijo o hija ha perdido el interés, asúmelo, contar cuentos no es lo tuyo.  No todo el mundo tiene la imaginación necesaria para inventarse buenas historias. De hecho, algunos de nuestros hijos, se quedan dormidos cuando les contamos alguna, y no es precisamente porque les atrape el mundo fantástico en el que les estamos introduciendo.