Las 202 mejores recetas de El Comidista

Mikel López Iturriaga

Fragmento

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Taralli de Puglia

Ingredientes

Para ½ kilo

• 400 g de harina

• 150 ml de vino blanco

• 120 ml de aceite de oliva virgen

• 1 cucharadita de pepperoncino (o guindilla roja seca picada)

• 1 cucharadita de ajo deshidratado

• 1 cucharadita de sal

Los taralli son una especie de minirrosquillas de pan que provienen de Italia, concretamente del tacón de la bota a la que se parece el mapa de este país. Este snack típico, en el que fui introducido por mi cuñada May, es de esos viciosos que no puedes parar de comer, perfecto para acompañar un vinito o una cerveza sin grandes montajes.

La gracia de los taralli, aparte de muy sencillos de preparar, es que admiten múltiples variantes: aquí llevan ajo y guindilla —dos productos nacidos para la coyunda—, pero se les puede echar romero, semillas de hinojo, comino, un poco de queso o lo que se te ocurra. En Puglia también se preparan en versión dulce con azúcar o chocolate, aunque a mí me atrae más la idea de comerlos salados. En cualquier caso, son deliciosos, y muy recomendables para perder el miedo al oscuro y tenebroso mundo de las masas.

 

Dificultad

Parvulitos del pan.

 

Preparación

1. Poner la harina en un bol con la sal, el pepperoncino y el ajo. Añadir el aceite y el vino y mezclar con las manos. Dejar reposar 10 minutos, mientras se precalienta el horno a 200 grados.

2. Poner agua abundante en una cazuela grande a hervir, ir haciendo bastoncitos con la masa de 8 o 10 cm de largo y de un dedo meñique de grosor. Hacer un lacito, aplastar ligeramente para que no se abran y hervir de 10 en 10 hasta que suban a la superficie. Sacar con espumadera a un escurridor.

3. Al terminar, hornear con ventilador en bandeja unos 30-35 minutos hasta que estén ligeramente dorados. Dejar enfriar y servir con queso, embutidos, encurtidos, paté o casi cualquier cosa. Y algo para beber, claro.

 

Plan B

Cambia el ajo por cebolla deshidratada y el pepperoncino por romero.

Pebre chileno

Ingredientes

Para 4 personas

• 2 tomates grandes tipo ensalada (que estén un poco duritos)

• ½ cebolleta o cebolla roja

• 1 chile fresco (o 1 cucharadita rasa de ají en pasta)

• 4 cucharadas de cilantro picado

• 2 cucharadas de zumo de limón

• Aceite de oliva

• Sal

• Mantequilla (opcional)

El pebre es un aperitivo-salsa a base de verduras que sirven en muchos restaurantes chilenos acompañado de pan y mantequilla, para que te entretengas antes de que llegue la comida. Doy fe de que durante mis vacaciones en Chile me entretuve a fondo con él, incapaz de resistir los encantos de semejante delicia y consumiéndolo en cantidades industriales que me dejaban sin hambre para el resto de la comida.

Esta receta —que bien podría ser prima lejana del trempó mallorquín y de la salsa pico de gallo mexicana— es casi el plato nacional chileno, y se puede usar para acompañar prácticamente cualquier cosa: empanadas, bocadillos, carne a la brasa o pollo asado. Y aunque no es su cometido principal, creo que con pasta o unas patatas hervidas y anchoas, bonito o taquitos de queso fresco puede hacer una ensalada muy apañada. Va muy bien para los que no soportan la cebolla cruda, porque pasado un rato y gracias a la acción del limón, esta pierde agresividad. Además es fresca y perfecta para el verano.

 

Dificultad

Hay que picar verduras.

 

Preparación

1. Escaldar los tomates unos segundos y pasarlos inmediatamente a un bol con agua helada para quitarles la piel fácilmente. Pelar y cortar a daditos. Pelar la cebolla y cortarla también en cubos pequeños.

2. Si se usa chile fresco, quitarle las semillas y cortarlo en rodajas muy finas. Mezclar este o la pasta de ají con el tomate y la cebolla, y aliñar con el zumo de limón, el cilantro y un poco de sal. Añadir aceite al gusto (2-3 cucharadas). Dejar reposar un rato antes de comer, y servirlo acompañado de pan tostado y, si se quiere, mantequilla.

 

Plan B

Puedes cambiar el limón por lima y el chile fresco por guindilla seca, sin que la receta sufra ni un poquito.

Paté de tomates secos y aceitunas

Ingredientes

 

Paté

• 200 g de queso crema (tipo Philadelphia) a temperatura ambiente

• 50 g de tomates secos

• 30 g de aceitunas negras sin hueso

• 3 cucharadas de miel

• 75 ml de vino blanco

• 75 ml de caldo de verduras

• Pan tostado

 

Pesto

• 1 cucharada de cacahuetes salados

• 1 manojo de perejil

• Aceite de oliva virgen extra

Este paté de tomates secos viene del fin del mundo, más concretamente del restaurante Aldea en Puerto Natales, una bonita ciudad de la Patagonia. En las pocas mesas con las que cuenta este establecimiento se sirven platos que mezclan productos y técnicas locales con sabores mediterráneos. Pero lo importante es que Pato, el señor que lleva los mandos en la cocina, sabe lo que hace: descendiente de vascos, aprendió en el restaurante de Berasategui en San Sebastián, algo que se nota en el rigor técnico de su comida y en la ausencia de chorradas superfluas.

El paté fue una de las sorpresas de los aperitivos. Elaborado con aceitunas, queso crema y tomates secos, despojaba a estos últimos de esa agresividad que a veces resulta un poco molesta, sin quitarles su inconfundible carácter. El chef tuvo a bien pasarme la receta, ideal para tener en la nevera y darle un buen tiento cada vez que llegas famélico a casa. El pesto de cacahuetes es opcional, pero acompaña muy bien a este gran descubrimiento.

 

Dificultad

Para los que no han tocado un tomate seco en su vida.

 

Preparación

1. Juntar los tomates secos, la miel, el vino y el caldo de verduras en una cazuela pequeña. Poner al fuego y cuando hierva, retirarlos, taparlos y dejar enfriar.

2. Triturar los tomates con el líquido que haya podido quedar, el queso crema y las aceitunas. Dejar reposar un par de horas como mínimo en el refrigerador.

3. Para el pesto, triturar los cacahuetes con perejil al gusto, e ir añadiendo aceit

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