La energía liberada

Rosa M Artal

Fragmento

Contents
Índice
2Agradecimientos

A mi hijo, David Alonso, por su extraordinaria ayuda y su lucidez, los ricos debates, las discrepancias, los acuerdos, los objetivos comunes de avanzar y construir.

Gracias al resto del «equipo consultivo». A Àngels Martínez i Castells, que ha vigilado los conceptos económicos. A Juan José Aguirre, que, una vez más, ha cogido la lupa para revisar formalmente todo el texto. A Javier Valenzuela, por su repaso al capítulo de las revueltas árabes. A Carlos Martínez Alonso, a quien pregunté sobre la energía y los volcanes. A Víctor Martí, por su apoyo y la supervisión específica del 15M. A Lourdes Lucía, que también ha sacado tiempo para leerlo y aportar su conocimiento directo de los movimientos sociales.

A Rosa Pérez Alcalde, Marta Donada y todo el equipo de la editorial por hacer más de lo que su trabajo les exige.

A todos los compañeros de Reacciona por el estímulo que representó hacer ese trabajo conjunto.

A los de Twitter y mi blog por las alertas y las sugerencias que permiten no perderse las noticias fundamentales.

A todos cuantos luchan por un mundo mejor, más justo y equilibrado, porque es posible si nos decidimos a construirlo muchos, con constancia y juntos.

A cuantos vendrán con nosotros...

3Introduccion

Introducción. Bajo los volcanes

LA SUPERFICIE

Vivimos en una cultura social que sólo mira la superficie. Textualmente. Antes de los recortes presupuestarios a la investigación, se estudió con pasión y profusión el espacio, pero lo que hay bajo la corteza terrestre sigue siendo un terreno apenas explorado. Como razón prosaica, la falta de tecnología suficiente y, con más altas miras, priorizar ambiciosos anhelos como el saber de dónde venimos para terminar por entenderlo todo. La realidad transcurre, sin embargo, para la generalidad de los humanos a ras de suelo.

Sabemos que allá abajo la tensión, la compresión generan fricciones que producen energía. La mayor parte de las veces es una fuerza liberada que nutre la vida. Sólo de vez en cuando estalla en un fuego que funde rocas y asoma en ríos de lava como monstruo destructor, pero no podríamos vivir en la Tierra si ésa fuera su única manifestación. La energía posee en sí misma la capacidad de ser aprovechada. Y en usos tan positivos como para constituirse en savia y vigor.

Seguimos, sin embargo, atentos a la superficie y poco más. Lo que nada más tiene longitud y anchura, en definición de Euclides. Lo plano, aunque se erijan torres y se perforen pequeñas simas, inapreciables desde una mirada amplia. Superficies (grandes) llaman a los grandes centros del consumo. Planas son todas las pantallas, desde la televisión a los dispositivos de Internet. Plano es el modelo estético de esta generación: plano, escueto y con protuberancias artificiales.

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