Little Black Book para mujeres trabajadoras

Otegha Uwagba

Fragmento

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PRÓLOGO

Si eres mujer, trabajas y has comprado este libro, seguramente lo has hecho porque tienes unas cuantas preguntas. Quizá apenas estés empezando o tal vez cuentes ya con bastante experiencia. En cualquier caso, tienes preguntas. Has llegado al lugar adecuado: ¡sigue leyendo!

El libro que tienes ahora mismo entre las manos es una selección de consejos y conocimientos profesionales basados en mi propia experiencia como mujer joven que intenta abrirse camino en el mundo. A pesar de haber tenido la suerte de comenzar mi andadura laboral en algunas de las mejores agencias publicitarias del mundo, y de trabajar después para Vice, marca de culto entre la juventud, al cabo de unos años me encontré en una especie de encrucijada profesional: totalmente indecisa sobre qué dirección tomar, pero segura, en el fondo, de que necesitaba un cambio. ¿Te suena?

Consciente de que mis experiencias no eran algo solo mío e impaciente por llegar a otras mujeres que pensaran como yo, decidí combinar todo lo que me inspira (la creatividad, las mujeres y el trabajo) en una plataforma que pudiera ayudar y animar a mujeres trabajadoras de todo el mundo: Women Who, una comunidad moderna de mujeres que piensan lo mismo al despertar por la mañana. Mujeres que aspiran a más. Mujeres que, como yo, quieren (o necesitan) un cambio.

Y es que las cosas están cambiando, ¿verdad? Las oficinas, los estudios y las cafeterías en los que pasamos la mayor parte del día están en constante evolución, y con ellos las convenciones sobre cómo labrarse una trayectoria profesional creativa que salga bien y que resulte gratificante. Para la generación de mujeres tremendamente ambiciosas y emprendedoras a la que pertenezco, moverse por ese panorama siempre cambiante suscita unos cuantos interrogantes difíciles de resolver: desde cuestiones menores (por ejemplo, cómo redactar un mensaje de correo electrónico importante o cómo sacar partido a Instagram), hasta los grandes dilemas existenciales que definen la carrera laboral (cómo crear una imagen de marca personal que abra puertas, si animarse o no a trabajar por cuenta propia) y, por supuesto, la eterna disyuntiva a la que se enfrenta cualquier persona creativa: cómo alcanzar ese delicado equilibrio entre el artista que se muere de hambre y el cómplice o el influencer.

Todo esto nos devuelve directamente a este libro, que he escrito para ayudar a responder esas preguntas (y, de paso, unas cuantas más) y para demostrar que resulta posible alcanzar el éxito partiendo de tus premisas, sean cuales sean.

Porque si algo he aprendido a lo largo del camino es que todas tenemos ideas; a veces solo necesitamos un poquito de ayuda para averiguar cómo materializarlas.

Así que ¡manos a la obra!

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Para saber más sobre Women Who, visita <www.womenwho.co> o sigue a @womenwho en Instagram, Twitter y Facebook.

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A menudo, para sacar adelante un trabajo creativo hay que hacer malabarismos con un sinfín de plazos y proyectos. Esto puede ser a la vez una bendición y una maldición, pues aunque es cierto que un poco de variedad sirve para amenizar el día a día, gestionar bien el tiempo es muchísimo más difícil cuando un montón de exigencias se lo disputan. Sigue leyendo para conocer varias formas eficaces de aprovechar al máximo tus horas de trabajo.

LA MADRUGADORA

Intenta comenzar tu jornada laboral una hora antes. Si no estás acostumbrada a empezar temprano, quizá al principio te cueste un poco, pero enseguida notarás los beneficios de ponerte a trabajar pronto, sin nadie que te interrumpa, sobre todo si tienes clientes a los que rendir cuentas. La constancia es fundamental para afianzar el hábito, lo que significa que hay que despertarse todos los días a la misma hora. Además, varios estudios han demostrado que quienes se levantan antes suelen tener mayores niveles de energía y sentir que ejercen un mayor control sobre su jornada, razón de más para madrugar. Y a propósito de eso...

LA HORA TRASCENDENTAL

Resiste la tentación de empezar el día consultando el correo electrónico y las redes sociales, porque corres el riesgo de caer en el pozo sin fondo de internet. Es mejor dedicar la primera hora de la jornada laboral —cuando tienes la mente más despejada— a decidir cuáles son las prioridades y comenzar a trabajar en ellas. Esa primera hora es muy valiosa, así que conviene aprovecharla al máximo.

EL ATUENDO

Muchas líderes mundiales y directivas aseguran tener un «uniforme de trabajo»; es decir, recurren al mismo atuendo (o a variantes de este) un día sí y otro también. Quitarte de encima cuestiones menores, como qué ponerte por la mañana, supone una decisión menos que tomar en el transcurso de la jornada, lo que permite ahorrar energía mental para los asuntos importantes. Así, además, ahorrarás unos minutos muy valiosos por la mañana, algo que solo puede ser positivo. Tener casi siempre el mismo aspecto también es una forma estupenda de afianzar tu imagen de marca personal (encontrarás más información sobre el tema en el capítulo 3).

HAZ UNA LISTA

A pesar de las numerosas maravillas de la tecnología actual, las humildes listas siguen siendo una de las herramientas de productividad más eficaces que tienes a tu disposición. Todos los lunes haz una lista con los principales objetivos de la semana y ordénalos según su prioridad. Si dedicas unos minutos a planificar el trabajo pendiente, estarás despejando tu cerebro para que este se encargue durante el resto del tiempo del trabajo realmente importante: el del pensamiento creativo. Quizá también te resulte útil recurrir a la versión analógica: plasmar tus ideas sobre papel ayuda a poner todo muy en claro, y tener una lista escrita a mano garantizará que tus objetivos no se pierdan en la maraña de borradores de tuits y pestañas del navegador que suele dominar nuestras vidas.

CALIDAD ANTES QUE CANTIDAD

Trabajar sin descanso no significa necesariamente hacer más cosas, ya que el cerebro es incapaz de funcionar a toda máquina durante mucho rato. En lugar de intentar hacer sesiones maratonianas, busca fases de concentración más cortas, intercaladas con pausas regulares que te permitan recargar el cerebro. Prueba a planificar el día en varios «bloques de trabajo» de dos horas, compuestos por noventa minutos de tarea seguidos de una pausa de treinta. Resiste la tentación de seguir trabajando más allá del tiempo asignado a cada bloque solo por el hecho de estar concentrada en algo: te sentirás más motivada para volver al trabajo si hay algo que quieres terminar, en lugar de trabajar hasta el límite del agotamiento.

UNA COSA DETRÁS DE OTRA

¡La multitarea está sobrevalorada! Si tienes varios proyectos en marcha, es fácil que te distraigas revoloteando de uno a otro, pero esa es una forma de trabajar agotadora que, además, reduce la eficacia. No dividas tu tiempo saltando de tarea en tarea: elige una que quieras acabar en un lapso de tiempo determinado

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