Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo

Chimamanda Ngozi Adichie

Fragmento

cap-1

Cuando, hace un par de años, una amiga de la infancia que se ha convertido en una mujer brillante, amable y fuerte me preguntó cómo criar a su hija para que fuera feminista, lo primero que pensé fue que no lo sabía.

Me pareció una tarea demasiado grande.

Pero yo había hablado públicamente de feminismo y quizá eso la indujo a suponerme una experta en la materia. A lo largo de los años también había ayudado a cuidar a los bebés de mis seres queridos; había trabajado de canguro y me había ocupado de mis sobrinos. Había observado y escuchado mucho y aún había pensado más.

Para responder a la petición de mi amiga decidí escribirle una carta, que confiaba fuera sincera y práctica al tiempo que sirviera también como una suerte de mapa de mi pensamiento feminista. Este libro es una versión de dicha carta, con algunos detalles modificados.

Ahora que también yo soy madre de una niña encantadora, me doy cuenta de lo fácil que es dar consejos sobre cómo criar a los hijos cuando no tienes que enfrentarte a la enorme complejidad que comporta.

No obstante, considero una urgencia moral mantener conversaciones sinceras acerca de educar de otro modo a los hijos, de crear un mundo más justo para hombre y mujeres.

Mi amiga me respondió que «intentaría» seguir mis sugerencias.

Y, al releerlas ya siendo madre, también yo estoy decidida a intentarlo.

parte-2

QUERIDA IJEAWELE

cap-2

Querida Ijeawele:

Qué alegría. Y qué nombres tan bonitos: Chizalum Adaora. Es preciosa. Solo tiene una semana de vida y el mundo ya le despierta la curiosidad. Qué cosa tan magnífica has hecho, traer al mundo a un ser humano. «Enhorabuena» se queda corto.

Tu nota me hizo llorar. Ya sabes que a veces me emociono como una tonta. Que sepas que me tomo tu encargo –cómo criar a una feminista– muy en serio. Y comprendo a lo que te refieres con no saber siempre cuál debería ser la respuesta feminista a determinadas situaciones. Para mí, el feminismo siempre es contextual. No tengo una norma grabada en piedra; lo más parecido a una fórmula que tengo son mis dos «Herramientas Feministas» y quisiera compartirlas contigo como punto de partida.

La primera es tu premisa, la creencia firme e inflexible de la que partes. ¿Cuál es tu premisa? Tu premisa feminista debería ser: Yo importo. Importo igual. No «en caso de». No «siempre y cuando». Importo equitativamente. Punto.

La segunda herramienta es una pregunta: ¿Pue­des invertir X y obtener los mismos resultados?

Por ejemplo: mucha gente cree que la respuesta feminista de una mujer a la infidelidad del marido debería ser dejarlo. Pero yo creo que quedarse también puede ser una elección feminista, depende del contexto. Si Chudi se acuesta con otra y lo perdonas, ¿ocurriría lo mismo si tú te acostaras con otro? Si la respuesta es sí entonces la decisión de perdonarlo puede ser feminista porque no viene moldeada por una desigualdad de género. Tristemente, la realidad en la mayoría de los matrimonios es que la respuesta a esa pregunta a menudo sería negativa, y por razones basadas en el género: esa idea de que «los hombres siempre serán hombres», que implica un nivel de exigencia mucho menor para ellos.

Se me ocurren algunas sugerencias para educar a Chizalum. Pero recuerda que puedes hacer todo lo que propongo y que, aun así, no salga como esperabas porque a veces la vida tiene esas cosas. Lo importante es que lo intentes. Y que siempre confíes en tus instintos, por encima de todo, porque te guiará el amor a tu hija.

Estas son mis sugerencias:

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tus libros guardados