Unos ojos azules

Thomas Hardy

Fragmento

cap

INTRODUCCIÓN

Thomas Hardy nació el 2 de junio de 1840 en Higher Bockhampton, Dorset, en una casita aislada en medio del páramo. Fue el mayor de cuatro hermanos, y su padre trabajaba de mampostero y albañil. Resultó un niño enfermizo, y tras asistir un año a la escuela local, a los ocho pasó a estudiar en los colegios de Dorchester, la ciudad más cercana, donde se hizo con una sólida base en latín y matemáticas. En 1856 entró como aprendiz con un arquitecto de la zona, John Hicks, y a los veintidós años se trasladó a Londres, donde trabajó como delineante en el despacho de Arthur Bloomfield, un importante arquitecto eclesiástico. Su mala salud le hizo regresar a Dorset en 1867, donde volvió a trabajar para Hicks.

Aunque la arquitectura le granjeó una buena posición social y económica, Hardy tenía ambiciones de entrar en la universidad y ordenarse sacerdote anglicano. A mediados de los sesenta tuvo que desechar la idea por falta de fondos y pérdida de fe. Habituado al estudio, dirigió sus energías a la lectura de poesía y a desarrollar sus habilidades poéticas, aunque mantendría inédita su producción hasta final de siglo.

Comprendiendo quizá que para hacerse un nombre en la literatura debía dedicarse a la prosa, entre 1867 y 1868 escribió su primera novela, The Poor Man and the Lady, que quedaría inédita. Su debut como novelista llegaría en 1871 con Desperate Remedies, pero hasta su siguiente obra, Under the Greenwood Tree (1872), no encontraría un estilo propio.

En 1870 recibiría un encargo que habría de cambiar su vida. Se le envió a realizar una evaluación arquitectónica de la aislada y ruinosa iglesia de Saint Juliot, en Cornualles. Allí conocería a Emma Lavinia Gifford, la cuñada del rector, que cuatro años después se convertiría en su esposa. Numerosos ecos de este episodio se encuentran en la novela que presentamos, Unos ojos azules. Fue precisamente a raíz de esta novela que abandonó la arquitectura, tras haber aceptado publicarla por entregas en el Tinsley’s Magazine. El paso fue arriesgado, pero poco después se le invitaría a publicar la siguiente novela en el muchísimo más prestigioso Cornhill Magazine (precisamente donde Elizabeth Gaskell había publicado su Hijas y esposas). Y la siguiente sería Lejos del mundanal ruido, la novela que le haría famoso y también una de las más logradas. Aparece ya en ella ese personaje femenino único y de fuerte personalidad, Bathsheba Everdene, alrededor del cual giran tres hombres que representan diversos caracteres y visiones del mundo: Gabriel Oak, el fuerte (como su apellido indica) y leal pastor, un hombre hecho a sí mismo; William Boldwood, el granjero que representa los valores conservadores; y el sargento Troy, un militar tarambana que posteriormente se reencarnará en el Alec d’Urberville de Tess, la de los d’Urberville.

Gracias al éxito de la novela, Hardy y Emma se casaron en 1874, en contra de la voluntad de las familias de ambos. Al principio vivieron entre Londres y Dorset, y la producción de Hardy alterna obras un tanto irregulares, como The Hand of Ethelberta (1876) con logros como El regreso del nativo (The Return of the Native, 1878), donde narra el desastroso matrimonio entre Eustacia Vye, que anhela experiencias apasionadas y románticas, y Clym Yeobright, ciego a los deseos de su mujer y obsesionado por la mejora moral de los habitantes de Egdon Heath, localidad inspirada en la que habitó Hardy en su infancia. Tras tres novelas consideradas menores, The Trumpet Major (1880), A Laodicean (1881), y Two on a Tower (1882), una grave enfermedad le hizo regresar a Dorchester en 1883.

Una vez allí, le resultó difícil establecerse como profesional de clase media en una ciudad donde eran conocidos sus orígenes humildes. Su deseo de instalarse definitivamente allí le lleva a proyectar Max Gate, la casa justo en las afueras de Dorchester donde viviría hasta su muerte. Así, en su siguiente novela, El alcalde de Casterbridge (The Mayor of Casterbridge, 1886), incorpora detalles reconocibles de la historia y la topografía de la ciudad, situando en ese entorno uno de sus personajes más complejos, el brutal y tornadizo Michael Henchard, que al final de su vida deja uno de los testamentos más desoladores de la literatura, rematado con las palabras: «Que no se pongan flores en mi tumba. Que nadie se acuerde de mí». Tras su siguiente novela, The Woodlanders (1887), publica su primer volumen de relatos Misterios de Wessex (Wessex Tales, 1888), ya aparecidos en revistas. A este seguirían tres más: A Group of Noble Dames (1891), Life’s Little Ironies (1894) y A Changed Man (1913). (El lector español cuenta con una antología de sus relatos, aparecida bajo el título de El brazo marchito, en traducción de Javier Marías; Barcelona, Seix-Barral, 1986.)

En 1892 publica en forma de serial La bien amada (The Well-Beloved) —que no aparecería en volumen, y muy revisada, hasta 1897—, donde satiriza esa tendencia tan masculina a tener modelos femeninos prefijados, creando un personaje tan patético como Jocelyn Pierston, que le emparenta con algunos héroes de Henry James, en especial los de «El altar de los muertos» y «La bestia de la jungla».

La carrera novelística de Hardy se cerrará con dos obras que se proyectan ya hacia el siglo XX en su atrevimiento y militancia, Tess of the d’Urbervilles (1891) y Jude el oscuro (Jude the Obscure, 1895), donde se plantea con más fuerza que nunca el conflicto de clases, en especial en Jude, dolorosamente autobiográfica en el personaje de Jude Fawley, que, al igual que Hardy, también deberá renunciar a sus ambiciones académicas a causa de la pobreza. Jude el oscuro fue la última novela de Hardy. Influyeron en ello las fuertes críticas que recibió de los sectores más conservadores, pues Jude es, sobre todo, una crítica despiadada al matrimonio como institución y una proclama a favor de la libertad de los sentimientos.

Hemos dicho que Jude fue la última novela de Hardy, pero aún le quedaban treinta y tres años por vivir. Una vez establecida su reputación y su fortuna, Hardy abandonó para siempre la narrativa y se dedicó a escribir una abundante obra poética, que alterna los volúmenes misceláneos con obras tan magnas como The Dynasts, un drama épico sobre las guerras napoleónicas con algunos episodios en prosa.

Y si la obra novelística de Hardy entra de pleno en el siglo XX por su abierta defensa de la libertad sexual y su ataque a las convenciones burguesas, su obra poética, poco valorada al principio, sería reivindicada por los llamados «poetas de la experiencia», a cuyo frente encontramos a Philip Larkin. Se trata de una poesía desnuda, esencial, que apela a la emoción sin caer en el sentimentalismo.

Thomas Hardy enviudó en 1912, aunque sus relaciones con Emma hacía años que no eran buenas. En 1914 se casa con Florence Emily Dugdale, treinta y ocho años más joven que él, que ya era su amiga y secretaria desde 1905. Tras su fallecimiento, el 11 de enero de 1928 sus cenizas fueron enterradas con gran ceremonia en la abadía de Westminster, mientras que su corazón era sepultado en Stinsford, en la tumba de Emma.

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