El aventurero Simplicissimus

H.J. Grimmelshausen

Fragmento

Introduccion-1

INTRODUCCIÓN

DATOS BIOGRÁFICOS

Entre los autores alemanes de principios de la Edad Moderna, sin duda el escritor de El aventurero Simplicissimus y La pícara Coraje es el más conocido. En aquella época muchos prometían que la lectura de su obra era divertidísima y útil para todo el mundo, como hacía el propio Grimmelshausen en las primeras páginas de su libro, pero desde hace más de trescientos años los lectores solo han dado la razón al creador del Simplicissimus. Si juzgamos por el número de ediciones y traducciones, tanto a lenguas europeas como extraeuropeas, hace mucho que esta obra ha alcanzado un prestigio literario a nivel mundial, y el encanto de su prosa, vigente en cada lectura, confirma una y otra vez la altura de este clásico del Barroco. La imagen que tenemos de la vida en tiempos de la guerra de los Treinta Años se debe a las historias satíricas de Simplicissimus, de Coraje y de Springinsfeld (protagonista de Der seltzame Springinsfeld). El sentido de la realidad de estos personajes que viven al margen de la sociedad, su voluntad de supervivencia, sus incansables y siempre vanos intentos de ascender en una sociedad alemana de guerra y luego de posguerra marcada por la violencia, el afán de lucro y el miedo al fin del mundo, sus intentos casi siempre fallidos de dar un sentido religioso a un mundo para ellos incomprensible y caótico, su experiencia, por último, del poder liberador de la fantasía, que conjura la melancolía, de la gozosa capacidad de dar nombre a las cosas, de su narrativa superior, irónica y satírica, todo eso ha llamado la atención del público, y especialmente de los lectores del siglo XX, hasta el punto que Günter Grass afirmó que todas las historias que tratan de Alemania empezaron hace más de trescientos años.

Aquello que el autor del Simplicissimus cuenta de «estos tiempos (que muchos creen los últimos)», en una primera persona enmarcada en el género picaresco, junto a la casi inextricable unión entre poesía y vida, tradición literaria y carácter autobiográfico, condicionaron al lector de la época. Hasta 1837 no fue posible esclarecer quién era en realidad el escritor. Este se divertía ocultando su propia identidad detrás de una multitud de seudónimos: German Schleifheim von Sulsfort, Samuel Greiffnsohn vom Hirschfeld, Melchior Sternfels von Fuchshaim, Philarchus Grossus von Trommenheim auf Griffsberg, Michael Rechulin von Sehmsdorff, Erich Stainfels von Grufensholm, Simon Leugfrisch von Hertenfels, Israel Fromschmidt von Hugenfelss, Signeur Messmahl. Solo tres de sus escritos se publicaron con su auténtico nombre, Hans Jacob Christoffel von Grimmelshausen Gelnhusanus. Pero ¿cómo saber del cierto que ese era el verdadero, y que las demás obras habían de atribuirse a esa firma?

La resolución del acertijo de los seudónimos (la mayoría de ellos ingeniosos anagramas) no reveló demasiado sobre la biografía del autor. Dado que no existen documentos de la primera mitad de su vida, cabe pensar que la historia del personaje novelesco puede leerse como un relato de la juventud del autor. No obstante, a medida que salen a la luz profundas reflexiones, indicios de una amplia formación literaria y la integración de modelos y motivos literarios en la obra, más discutible se vuelve su naturaleza autobiográfica. Por ejemplo, ¿pudo haber sido Grimmelshausen testigo presencial de la batalla de Wittstock, cuando resulta evidente que ha tomado prestada su descripción de la famosa novela Arcadia de sir Philip Sidney, en la traducción de la época de Martin Opitz? Solo cuando los hechos están secundados por otras fuentes (este es el consecuente punto de partida de Gustav Könneckes) es lícito y sensato preguntarse por el contenido autobiográfico del Simplicissimus. Sin embargo, aún hoy no se ha conseguido penetrar por completo en el tejido de ficciones y mixtificaciones tan finamente elaborado por el autor, y seguimos sin poder asegurar si este está riéndose, como un sátiro perverso, del lector, hechizado por una maravillosa imbricación entre poesía y vida que pretende llegar al fondo del asunto. Por doquier nos topamos con la veracidad del lema simpliciano: las apariencias engañan.

Las dificultades de los biógrafos empiezan ya con la fecha de nacimiento. El único indicio es una observación que figura en el tercer capítulo del Ewig-währende Calender:

Cuando, a mis diecisiete años, aún era mosquetero o dragón, y una vez el verano y la campaña habían terminado, me encontraba en los cuarteles de invierno en el país de aquel pueblo que, a la manera de los germanos primitivos, visten un peto para indicar su innata resistencia, mi suboficial superior me ordenó conducir un convoy de tal nación [...] a una distinguida ciudad de esas tierras, cuyo nombre no tiene más de tres letras, a causa de la inseguridad que producían nuestras facciones a las partidas.

El país de los que visten peto es Suabia, y la distinguida ciudad es Ulm. En Suabia instaló sus cuarteles de invierno el ejército bávaro durante el invierno de 1638 y 1639. Los propios soldados asaltaban a los comerciantes de Ulm, de modo que el príncipe elector de Baviera ordenó que las mercancías se transportaran en convoyes bajo protección militar. Con la ayuda de los archivos castrenses y de las actas civiles de Ulm, Könnecke demostró que los asaltos ocurrían desde enero de 1639. Además, señala que el yo de este relato no es el mismo que el del Simplicissimus, ya que este último sitúa a su protagonista durante ese invierno en un escenario del todo distinto. Por tanto, el nacimiento de aquel muchacho de diecisiete años puede fecharse en 1621, o, con mayor seguridad, en 1622. Los acontecimientos descritos se refieren a una determinada unidad del ejército bávaro (el regimiento de dragones de la guardia de Götz), y Könnecke reconoció en esa circunstancia otro recurso para reconstruir la vida del joven mosquetero Grimmelshausen, siguiendo las campañas de esa unidad, con ayuda de expedientes militares, y que comparó con las localizaciones, la cronología y la descripción de los acontecimientos de la novela. De ese modo pudo documentar una larga estancia de Grimmelshausen en el escenario bélico de Westfalia, lo que explica tanto el conocimiento del lugar que posee Simplicissimus como de sus especialidades.

Könnecke también ha podido emplazar de manera creíble el origen de la familia del escritor en una estirpe de funcionarios turingios asentada en el siglo XVI en Gelnhausen, una pequeña ciudad imperial estrictamente luterana y situada cerca de Hanau. Sin embargo, el que aparece ante nosotros con los contornos más definidos es el abuelo del Grimmelshausen, Melchior Christoffel, que desempeñó los oficios burgueses de panadero y posadero, renunció en 1597 a su título nobiliario (Von Grimmelshausen) y, en las revueltas de 1613, durante el enfrentamiento entre la burguesía y un concejo que descuidaba sus deberes, consta como uno de los cabecillas de la nueva clase pujante. El padre, Johannes Christoph, quizá también panadero, falleció en 1626 o 1627, y la madre se casó en segundas nupcias ese último año con el hijo de un librero de Frankfurt. Sin embargo, parece que Johann Jakob Christoffel permaneció en Gelnhausen con su abuelo Melchior. El hecho de que él y su hermano Caspar recuperasen después su antiguo título nobiliario formaba

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