Las rosas de piedra

Julio Llamazares

Fragmento

Contents
Índice
dedicatoria

Para Cecilia

prologo1

Muy pocos hombres —las soledades se extienden hacia el oeste, hacia el norte, hacia el este, inmensas, y terminan por invadirlo todo—, tierras yermas, ciénagas, ríos vagabundos y landas, bosquecillos, pastizales, todas las formas degradadas del bosque que subsisten después de los zarzales y de los quemadores de bosques —de tanto en tanto claros, un suelo conquistado esta vez, pero que sin embargo apenas ha sido dominado, surcos irrisorios que instrumentos de madera arrastrados por flacos bueyes han trazado sobre una tierra reacia; en este espacio nutridor del que aún están ausentes las grandes empresas, los campos que se dejan en barbecho uno, dos, tres años, diez a veces, para que se reconstituyan naturalmente los principios de su fertilidad (chozas de piedra, de barro o de ramas, reunidas en pequeñas aldeas, rodeadas por cercas de espinos y por huertos), a veces, en medio de las empalizadas que protegen la residencia de un jefe, una construcción en madera, graneros, los cobertizos de los esclavos y las cocinas, que se mantienen apartados—, de tarde en tarde, una ciudad, penetrada por la naturaleza rural, que no es más que el esqueleto rejuvenecido de una ciudad romana, barrios enteros de ruinas contorneados por los arados, una muralla tal vez reparada, edificios de piedra que datan del Imperio, convertidos en iglesias o en ciudadelas; no lejos de ellas algunas docenas de cabañas en las que viven viticultores, tejedores, herreros, aquellos artesanos domésticos que fabrican para la guarnición o para el señor obispo armas y ornamentos; por último, dos o tres familias de judíos que prestan un poco de dinero a interés; caminos, largas filas de hombres obligados al transporte de mercancías, flotillas de embarcaciones en todos los cursos de agua: así es el Occidente en el año 1000. Un mu

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tus libros guardados