Índice
Créditos
TÚ ERES LA MEJOR MADRE DEL MUNDO
Prólogo
Introducción
Cómo llegar a todo o casi sin sacrificarlo todo o casi
1. El embarazo: tiempo de gestación, tiempo de prepararse
Tiempo para empezar a querer
Tiempo de conocerlos
Tiempo de embarazo
Tiempo de compras, de regalos, herencias y trueques
Tiempo de preparar el nacimiento. Pública, privada o domicilio
Tiempo de hablarles
Saber más. Referencias
2. El nacimiento: respetado
La realidad de un pasado no tan anterior
La competencia sorprendente del recién nacido
Rutinas erróneas en la atención al recién nacido.
Antecedente históricos
De la reanimación obligada a la asistencia respetuosa y eficaz
Asistencia respetuosa al recién nacido y a la madre en el parto normal
Actuaciones justificadas tras el nacimiento normal: contacto y lactancia
Contacto precoz piel con piel entre madre e hijo
Lactancia materna precoz
Asistencia respetuosa a la madre y al bebé en situaciones problemáticas
Asistencia respetuosa a la madre y al bebé en una cesárea
Asistencia respetuosa a la madre y al bebé en una separación por hospitalización
Asistencia respetuosa a la madre y al bebé en el caso de fallecimiento del bebé
Reflexiones propias
Saber más. Referencias
3. La lactancia: materna
Breve recordatorio técnico
Formación de la mama
Anatomía de la mama
Funcionamiento de la mama para producir leche
Cultura femenina de amamantar
Propiedades de la leche materna y de la lactancia materna
Riesgos de no amamantar
Técnica de la lactancia materna
Los primeros días
Técnica, posturas, enganche
Problemas
No se coge, rechazo del pecho
No aumenta
Dolor del pecho
Enfermedades y situaciones especiales
Medicación y lactancia
Régimen de vida de la madre
Cuando todo ha fallado o no se desea. Lactancia mixta, lactancia artificial
Saber más. Referencias
4. Los primeros días. Que no cunda el pánico
El padre, la pareja
Cuando no hay pareja. La familia monoparental
La vuelta a casa
Tus fuerzas físicas
Tus fuerzas psíquicas. Tristeza puerperal. Depresión posparto
Saber más. Referencias
5. Dormir o no dormir. El sueño
¿Qué es el sueño?
Evolución del patrón del sueño
Lo que no hacer: técnicas de adiestramiento del sueño
Lo que hacer: cariño, mimos, conocimiento, rutinas, sentido común, paciencia y cuidarse
Cuidar al cuidador: Aprender a dormir los padres
¿Cómo y dónde ponerlos a dormir y hasta cuándo?
Trastornos del sueño en los primeros 3 años
El colecho: ¿técnica o estilo de vida?
Definición de colecho
Argumentos a favor del colecho
Prácticas comprobadas de colecho arriesgado («colecho mal hecho»)
Conclusiones
Saber más. Referencias
6. La siguiente comida
El problema
Cuándo y por qué introducir la alimentación complementaria/p>
Hasta cuándo seguir amamantando
Cómo, qué y en qué orden introducir la alimentación complementaria
Qué no hacer
Qué hacer cuando las comidas son complicadas
Cuándo preocuparse
Epílogo
Saber más. Referencias
7. La reincorporación al trabajo
Introducción
Cómo retrasar y aminorar la separación
Modificación de las condiciones laborales
Quién sustituye a la madre. Elección del sistema alternativo de cuidados
Cómo mantener la secreción de leche
Extracción de la leche
Almacenamiento de la leche
Descongelación de la leche
Administración de la leche u otros alimentos
Tretas, cosas útiles
Situaciones en las que es útil dominar la técnica de extracción de leche
Afrontando la separación
Epílogo
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8. Desarrollo motor, cognitivo y de comunicación
Los tres primeros años
Cronología del desarrollo durante los primeros tres años
Variaciones normales
Tiempos límites de alarma
El juego
Juegos interesantes para vuestro bebé en estos primeros años
Televisión, ordenadores, videojuegos y tabletas
Las horas de pantalla
Bilingüismo precoz o tardío. ¿A quién creer?
Saber más. Referencias
9. Crianza y socialización
El trato dado a la infancia: una historia infamante
A favor de la infancia
Lo difícil de superar: la teoría del apego
Una vuelta de tuerca: la crianza con apego
La maternidad. Las madres
Hasta aquí la historia
La socialización
La base de la educación: el niño como persona. El respeto al niño
Niño bueno, niño malo. ¿Se porta bien?
Cómo afrontar el llanto
El cólico del lactante
Independencia y negativismo. Rabietas, berrinches, caprichos
Los celos
Control de esfínteres. El pipí y la caca
Actividad sexual
Cogerlos o no cogerlos
Los otros cuidadores. Abuelos. Cuidadoras. Guardería. Las separaciones
Los límites
Saber más. Referencias
10. Enfermedades y accidentes
Enfermedades comunes
Las infecciones: virus y bacterias. Los antibióticos
La fiebre
Las convulsiones febriles
Los catarros respiratorios
Qué hacer
Qué no hacer
Cómo prevenir
Mitos no ciertos
La bronquiolitis
La diarrea o gastroenteritis
Cómo tratarla
El espasmo del llanto
Traumatismos, heridas y quemaduras
Prevención de infecciones: las vacunas
Prevención de accidentes
El botiquín doméstico
Saber más. Referencias
11. Epílogo. Madres y maternidades
El mito de la buena madre. El origen de la culpa
Los sentimientos «negativos»
La culpa
Cómo sobreponerse
Agradecimientos
TÚ ERES LA MEJOR MADRE DEL MUNDO
Prólogo
Conocí a José María Paricio hace ya unos cuantos años en el foro lacmat, la primera lista de correo sobre lactancia en los años en que Internet se introdujo en nuestras vidas, a finales de los noventa. Poco después Paricio tuvo una idea genial: creó el buscador www.e-lactancia.org. Una simple página donde consultar la compatibilidad de cualquier fármaco con la lactancia materna. Paricio y su equipo lanzaron la web que pronto se convirtió en una herramienta imprescindible que ha contribuido a salvar miles de lactancias que habrían sido suprimidas si se hubiera hecho caso a prospectos obsoletos o consejos médicos erróneos. Gracias a Internet e-lactancia llega a cualquier lugar donde una madre sienta la discrepancia entre el consejo de un médico que le recomienda destetar para tomar un fármaco y su intuición de que amamantar es lo más saludable para ella y su criatura. El trabajo de este formidable equipo de pediatras por él liderado ha permitido que en la mayoría de los casos las madres puedan continuar amamantando, avaladas por la autoridad de quien entiende que la pediatría está para servir y ayudar a las madres y no para juzgarlas ni amenazarlas.
No sabría decir cuántas veces he recurrido a su página web para responder a las dudas de madres lactantes, muchísimas. Tantas veces he sentido un agradecimiento enorme hacia este colega pediatra que ahora, cuando él me ha pedido a mí que prologue su primer libro, solo he podido aceptar, deseando poder estar a la altura de alguien que para mí es un maestro.
Dice Paricio que no pretendía escribir un libro de autoayuda para madres ni mucho menos un libro de consejos, solo quería escribir sobre lo que más le gusta: la transmisión del conocimiento, y compartir lo vivido, aprendido y sentido como médico. Atreverse a compartir lo sentido como pediatra es de agradecer en un mundo donde a los médicos se nos enseña casi lo contrario: a esconder lo que sentimos, o como mínimo a no hablar de esos sentimientos públicamente. Como si para ser una autoridad en la materia fuera preciso renunciar a compartir los propios sentimientos o las propias incertidumbres. No es frecuente encontrar un médico que cuente que lo que sabe es fruto de una larga trayectoria, en ocasiones dolorosa, en la que tuvo que ir dejando atrás algunas falsedades que le habían enseñado en la facultad o en la residencia sobre el cuidado a los más pequeños. Igual que no es frecuente encontrar un pediatra que sepa tantísimo de lactancia materna.
Sobre esa búsqueda, repleta de dudas y conflictos, algunos públicos y otros íntimos, y sobre los hallazgos y el conocimiento, trata, en parte, este libro. Lo hace integrando ambas partes, la sabiduría enciclopédica de un pediatra experto con el trayecto recorrido en el aprendizaje, no solo como médico sino también como padre y reciente abuelo. Fluyendo de lo personal a lo científico y viceversa tal y como nos sucede en la vida real, dejando atrás aquella falacia de la distancia terapéutica.
Señala Paricio como fuente, entre otras, de su aprendizaje y sabiduría los grupos de madres, a los que recomienda acudan como oyentes pediatras, ginecólogos y médicos de familia durante su formación. Ojalá fuera así y los médicos se acercaran a escuchar y aprender de los grupos de madres y mujeres. Seguro que entonces los profesionales nos evitaríamos muchas de las dificultades que luego encontramos en nuestra relación con los pacientes. Situaciones absurdas, cómicas o incluso vergonzosas para las que, solemos sentir, nadie nos preparó en nuestra formación. Son maravillosas las anécdotas que comparte Paricio en este libro como cuando cuenta que optó por disfrazarse en algunos partos: «La sensación era tan esperpéntica y yo tan joven y sin autoridad que mi único recurso era ponerme gorro y mascarilla, aunque no fuese preciso, con la esperanza de que la madre no me reconociese posteriormente y me asociase con aquella barahúnda sufrida.»
¡Cuántas reflexiones encierra esa pequeña anécdota! El esperpento en el paritorio, la perplejidad del joven pediatra que percibe con lucidez que algo en esa manera deshumanizada de atender los partos es un disparate y que al mismo tiempo no puede hacer nada más que callar y disimular, o disfrazarse. En esos paritorios donde se escenifica(ba) la apropiación del nacimiento por parte de la tecnología y el robo de los partos a las madres, los profesionales en formación se ven sometidos a una disciplina cuartelaria que olvida el «primum non nocere», el principio de no hacer daño. Por eso me parece tan valioso el testimonio de Paricio cuando más adelante confiesa en este libro el miedo que pasó la primera vez que osó no reanimar a un recién nacido sano en contra de lo que le habían enseñado, pocos años después de acabar la especialidad. Muchos de los que trabajamos en hospitales sabemos bien de lo que habla Paricio, lo heroico que resulta a veces atreverse a no inmiscuirse en el inicio sano del vínculo madre-recién nacido. Lo difícil que es no hacer nada más que contemplar cómo de simple y preciosa es a veces la vida.
Así que, probablemente, sin pretenderlo siquiera, Paricio ha escrito una lección magistral sobre la medicina y la pediatría: humanidad y humildad a partes iguales, sabiduría a raudales, conocimiento compartido de forma sencilla, muy amena y clara. Para mí, psiquiatra infantil y madre empeñada en batallar precisamente para que ambas cosas (profesión y maternidad) puedan estar integradas en mi vida y no disociadas, la riqueza de este libro radica precisamente en esto tan personal que otros tratados no suelen compartir: esa preciosa búsqueda interior. Ese proceso de ir aprendiendo y a la vez desmontando lo que le enseñaron en las facultades de medicina y que con el tiempo ha demostrado ser dañino y perjudicial para los pacientes, en este caso los más pequeños e inocentes. El cómo Paricio fue aprendiendo y escuchando, integrando, no solo de los maestros pediatras sino también de las madres, empezando por la suya y siguiendo por la de sus hijos, con amor, cariño y respeto de forma absolutamente entrañable y valiente.
La valentía. En este libro tal vez falta una historia, la del acoso y derribo que ha sufrido su autor precisamente por su sinceridad y compromiso al defender su forma de entender la medicina y la sanidad pública. Su esfuerzo por acercar la pediatría a las familias, por estar a su servicio humildemente no solo no fue reconocido sino, por el contrario, castigado. El apoyo masivo que rápidamente se obtuvo a través de Internet denunciando el atropello del que estaba siendo víctima nuestro querido y admirado pediatra a comienzos del 2012 no fue suficiente. Tal vez porque está demasiado reciente esa historia no figura en este libro, pero yo confío en que merezca un siguiente libro de este pediatra. Somos muchos los que necesitamos y agradecemos a Paricio su lucidez y su entrega en defensa de una sanidad pública de calidad y su coherencia como pediatra.
Leer este libro equivale a sentarse a conversar con un pediatra sabio y entrañable, con una charla amena, rica en anécdotas e impecable en conocimientos. Todo un placer que deseo llegue a manos de muchos padres y madres, pediatras y demás profesionales de la atención a la infancia. Su lectura, tan entretenida, deja en nuestras retinas un poso de la mirada profundamente respetuosa de este maravilloso pediatra. Muchas gracias, maestro Paricio.
IBONE OLZA
La Prada, 31 de marzo de 2013
A Caridad, mi madre.
A Christine, la madre de nuestros hijos,
Yasmín, Samuel y David.
A Silvia, la madre de nuestra nieta, Elsa.
A Yasmín, madre reciente.
A todas las madres con las que hablé todos
estos cortos años.
De todas aprendí y la mayoría me asombró.
Introducción
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan solo lo que he visto.
LEÓN FELIPE (1884-1968),
Sé todos los cuentos
CÓMO LLEGAR A TODO O CASI, SIN
SACRIFICARLO TODO O CASI
Hola, querida madre que me estás leyendo, no solo la mía, que seguro que me leerá pues es una gran lectora, sino tú, madre de tus hijos presentes o futuros; heme aquí escribiendo un libro para ti e incluso para tu pareja, que si es el padre de vuestros hijos, lo más habitual, al igual que muchos del género al que pertenezco, es que no sea aficionado a leer libros que tengan que ver con el tema de la autoayuda, la gestión de las emociones u otros asuntos personales.
Nunca pensé en escribir este libro antes de ahora, pues tiempo no tenía y además el argumento era otro: tenía la quimera de, al jubilarme, escribir algo sobre cultura y lactancia, cuestión en la que me he interesado y tratado de versar en las últimas décadas, pero circunstancias vitales y profesionales me han llevado a la frase del poeta de allende los mares: «uno está donde uno quiere, muchas veces sin pensar». Así que aquí estamos.
Esto no es un libro de autoayuda. Yo nunca leí ninguno y no sé de qué van (quizá «lamentablemente», tal como me dice Christine), así que difícilmente sabría escribirlo. Tampoco es un libro de consejos, pues nunca osaría dar yo consejos a ninguna mujer, sobre todo acerca de las cosas importantes de la vida, como son la familia, la crianza, los hijos...
«Entonces, ¿qué estás escribiendo?», te preguntarás no tú sola, sino yo también, que aún no tengo ni una línea escrita del mismo salvo las que preceden a esta (siempre me han mareado los saltos en el tiempo en cine y literatura). Pues eso ya lo sé, lo he pensado bien y estoy escribiendo sobre lo que más me gusta: la transmisión de conocimientos, del saber. Voy a contar lo que me han contado, lo que he visto y me ha asombrado, lo que he sentido, aunque esto sea más difícil.
Dada mi profesión, pediatra, y dado que durante la mayor parte del ejercicio de la misma han sido las madres casi en exclusiva a las que he visto ocuparse del cuidado directo en salud y enfermedad de sus hijos, siendo ostensible, pero «natural» la ausencia palmaria de los padres en consultas y a la salida del colegio —dos lugares en los que puedes escuchar y aprender mucho—, lo que he visto y me ha asombrado, salvo excepciones, lo ha sido en las madres.
Así que os voy a contar lo que me contaron otras madres, lo que hacían otras madres en tal o cual circunstancia, lo que aprendí de otras madres. No tiene mucho mérito, solo el ser capaz de recopilar
