Cocina para disfrutones

Martín Berasategui

Fragmento

cap

Cocinero disfrutón

Siempre hablo de la especialización de las cocinas y de la necesidad de que cada profesional o aficionado juegue en su liga con sus cartas y procurando ser el mejor, porque no hay negocio que ayude más a que todo fluya que la mesa diaria bien resuelta. Es fundamental que cada uno busque su hueco con tesón, disciplina y esfuerzo para lograr buenos resultados y disfrutar del día a día con felicidad, en el mercado o frente al fuego, ante el puchero.

Es nuestra responsabilidad ofrecer un buen recetario con el mejor producto, respetando la naturalidad y la estacionalidad, pues debe preocuparnos mucho la contaminación y la desaparición o el deterioro de muchos alimentos, que tendrán una gran repercusión en la cocina del mañana. Tenemos que estar con los productores y con las gentes del medio rural, y creo que nada les ayuda más que vayamos al mercado con frecuencia. Deseo que los cocineros del futuro tengan mayor conciencia ecológica que nosotros, que somos hijos y nietos de gente que peleó mucho, pero no tuvo tiempo para preocuparse de otras cosas más que de trabajar de sol a sol.

La clave para seguir construyendo una cocina auténtica y genuina pasa por la calidad del entorno. Aunque los paladares sean más exigentes y exijamos una imaginación explosiva, si el producto no es de calidad, no conseguiremos grandes platos ni tampoco felicidad. Trabajemos con ilusión y sin desmayo, pagando lo justo y merecido al que nos llene la cesta de la compra y enriqueciendo esa ley espiral fundamental: que nuestro entorno brille y todos disfruten con su trabajo para que nos luzca la melena. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que nuestro mundo lo dominarán aquellos que se esfuercen y cuiden la materia prima y el medio ambiente, sin discusión. La familia que abrace estos valores, si come y cocina unida, permanecerá unida.

El futuro seguirá estando junto a la naturaleza, en sintonía con la tecnología, el sentido común y la camaradería. A este mundo hemos venido a ayudarnos y solo deseo que las recetas de este libro, hechas con todo el buen rollo por haber sido abuelo recientemente, contribuyan a ello y os hagan muy felices, como yo lo soy con mi nieta, Jara. En ella pienso cuando redacto este prólogo y para ella deseo un mundo mucho mejor y con más garrote. No dejemos para mañana lo que podamos hacer hoy y cocinemos desde ya con responsabilidad.

 

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