Llorar, patalear o gritar son señales inequívocas de que a nuestro hijo o hija le pasa algo, pero casi siempre lo asociamos a una rabieta y reaccionamos de forma errónea a la emoción que están experimentando.  En este post, Alba Carreres, experta en neurocomportamiento, nos enseña a identificar qué es una rabieta y qué es una crisis sensorial, para que adoptemos las medidas y soluciones necesarias en cada caso.