La igualdad de oportunidades también depende del cuándo y del dónde. Consciente de ello, Auður Ava Ólafsdóttir ha elegido la Islandia de los sesenta como escenario de su séptima novela, «La escritora», una obra de prosa clínica y horizontal en la que una veinteañera se lía la manta a la cabeza para dedicarse a la literatura en una sociedad profundamente machista donde las opciones laborales para las mujeres quedaban reducidas a los fogones y el mostrador. Fiel a su costumbre, la autora cabalga de nuevo a lomos de la heterodoxia, arremetiendo contra el mito del artista masculino, el conservadurismo y el aislamiento sociocultural, durante tanto tiempo insalvable, de su país de origen.