Algo mejores

Montserrat Roig

Fragmento

Prólogo

Prólogo

Cuesta imaginarse a una asustada Montserrat Roig abriéndose paso entre gente curiosa que mira, impotente, las consecuencias de la explosión de un coche bomba en Dublín. Había habido dos aquel día. Justo en el momento en que Montserrat Roig salía del cuartel del Sinn Féin tras haber estado charlando largo y tendido con su delegado de prensa. Habían estado discutiendo sobre unos métodos que ella consideraba algo turbios para unos fines no del todo claros.

Dos años antes, Montserrat había tomado la decisión de que quería irse por un tiempo indeterminado de España.No es que las cosas le fueran tan mal. Llevaba la sección de crítica literaria de un novísimo periódico superprogre que se llamaba Tele/eXprés, y hacía entrevistas y escribía reportajes para otros tantos. Por lo demás, contaba pocos meses desde que su primera novela saliera al mercado y, ahí es nada, Manolo Vázquez Montalbán le había abierto las puertas de la revista Triunfo.

Montserrat Roig, como crítica literaria, tenía la costumbre y el deber de asistir a las presentaciones de libros por aquello de estar al tanto de lo que se publicaba. En febrero, le había caído en las manos un libro en catalán titulado Cartes des dels camps de concentració, de Pere Vives. En las cartas, Pere Vives narraba el calvario del exilio en los campos franceses para luego pasar al campo de exterminio de Mauthausen, en donde se le pierde la pista y del que ya no regresó. Como tantísimos otros, fue asesinado con una inyección de gasolina en el corazón. Montserrat le dedicó una reseña pocos meses después, en mayo, que se puede leer en la presente edición con el título de «Una historia provisional», porque le había picado la curiosidad y porque ahí detrás se escondía una historia de la que, aparentemente, nadie sabía nada.

Poco antes de escribirla, Montserrat había asistido a la presentación del libro Los SS tienen la palabra, de Vincenzo Pappalettera, en el Ateneu barcelonès. Mientras escuchaba los discursos, oyó en la fila de detrás una conversación entre dos hombres. Uno de ellos se llamaba Joan Pagès, superviviente de los campos de exterminio nacido en Palamós. Quedaron en que les entrevistaría para hablar de Vives. Ferran Planes, Joan Pagès y Joaquim Amat-Piniella posaron para la fotógrafa e inseparable amiga Pilar Aymerich, y Montserrat Roig se estrenó así con su primer reportaje en la revista Triunfo. «Españoles en los campos nazis» iba a ser el pistoletazo de salida de una aventura que no había hecho nada más que comenzar.El único reportaje-entrevista que se reproduce en este volumen.

Apenas un par de meses después de la publicación del polémico reportaje, Montserrat estrenaba el año 1973 con un lectorado en la Universidad de Bristol, con lo que por fin podía dejar atrás todo aquello de tener que cargarse por escrito y para todos los públicos obras literarias de autores que conocía. Sabía perfectamente lo que cuesta escribir y lo que vale el tiempo perdido. En su lugar, colaboraría para Tele/eXprés contando sus impresiones sobre el Reino Unido.

Ya estaba preparando las maletas cuando el intelectual y político catalán Josep Benet le propuso seguir con la idea de las víctimas en los campos nazis. Trabajar en un libro de investigación. Montserrat, que al principio pensó que se había vuelto loco —una investigación de ese calibre costaba y cuesta un dineral—, aceptó.

En mayo de 1974, Montserrat Roig ya trabajaba como profesora de literatura española en Inglaterra. Había aprovechado unos días libres para viajar de Belfast a Dublín con la idea de seguir de cerca el conflicto que desolaba a Irlanda. En Dublín tuvo que abrirse paso entre la gente que miraba, impotente, el horror de la muerte improvisada. Un paréntesis que sacó del tiempo que le daban sus vacaciones y que rascó del que no empleaba en sus viajes a París, el sur de Francia y Barcelona en busca de exdeportados.

Años de idas y venidas por Europa, de entrevistas, novelas y cuentos y de reportajes que, entretanto, darían sus frutos.Els catalans als camps nazis sería tan sólo uno más, aunque, para ella, el más importante de su carrera. Y al fondo de todo, ahí detrás, como un paisaje, una filosofía que le daba la fuerza para eso y para mucho más. El feminismo.

Si ahora hay machismo, tal vez no haga falta que explique cómo estaba el panorama en los años setenta y hasta en los ochenta cuando España se encontraba en proceso de normalización europea, aunque en todas partes cuecen habas. El feminismo fue transversal a toda su obra porque era mujer y porque sufrió las mil y una injusticias relatadas en tropecientos libros sobre el asunto que parecen nunca ser suficientes.

Más de feminismo americano que europeo, más comprometida que teórica, el suyo era un feminismo de izquierdas. De ese que cree que el problema es el hombre-blanco-europeo-de-clase-media-cristiano y no los demás; y que apunta a un sistema basado en estereotipos absurdos —que cambian de aspecto pero no de motivos— y mecánicas de injusticia que aplastan por igual a mujeres y hombres. No estaba por la labor de un feminismo que no lo es. De un feminismo de derechas —si es que eso existe—, de mujeres que simplemente buscan acceder a lugares de poder para seguir manteniendo las cosas tal y como están, y que olvida la realidad de la mujer-obrera, de la mujer-no-blanca, de la mujer-mayoría si se quiere.

En este volumen se concentran artículos de Montserrat Roig nunca antes recogidos en un libro que explican, a través de su voz, su trayectoria intelectual, sus viajes, su curiosidad, su tiempo, su trabajo. Me he basado en sólo unos pocos de los periódicos en los que colaboró a lo largo de su vida, porque hay más: Tele/eXprés, Triunfo, El Periódico y El País; y de estos, he seleccionado los que creo permiten ver la evolución de su trayectoria. Artículos cargados de información autobiográfica que narran una vida de lucha limpia y franca oposición a los abusos de los sistemas. Feminismo, antifascismo, antiimperialismo articulados por un amor de base, sagrado y de trinchera, vértebra del pensamiento: la literatura.

BETSABÉ GARCÍA

Carta publicada en «Escriben los lectores a Triunfo»

Carta publicada en «Escriben los lectores a Triunfo»

Ante todo, felicidades por su excelente revista que va adquiriendo cada vez con mayor perfección una temática de más altura y profundidad, sin olvidar por ello que va dirigida ESENCIALMENTE a un público auténticamente popular.

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