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Hija del camino
Ficción ···

Hija del camino

GRIJALBO , abril 2022
(4)

La novela debut de una de las voces más influyentes de la comunidad negra en España.

Hija del camino narra la historia de una joven española de madre blanca y padre negro que se siente entre dos mundos, siempre al margen. Una novela rompedora sobre la identidad, los lazos familiares y la lucha contra el racismo.

Ficción ···

Sandra Nnom lleva demasiado tiempo sin encontrar su lugar en el mundo, un sitio donde no atraiga las miradas, en el que pueda ser ella misma sin que nadie la etiquete. Recién instalada en Londres, echa la vista atrás. De pequeña, cuando en su barrio madrileño le preguntaban de dónde era, afirmaba orgullosa que era guineana y se inventaba cómo pasaba los veranos en África a partir de los relatos de su padre, aunque nunca hubiera salido de España. Las preguntas sobre su identidad siempre han sido una constante desde entonces. Huyó a Guinea para disipar esos interrogantes, pero el viaje no le aportó las respuestas que ella esperaba.

Ahora, esta viajera insaciable ya ha perdido la cuenta de cuántas veces ha empaquetado su vida para encontrar una tierra a la que llamar hogar. ¿Será en Londres donde por fin encuentre su lugar? ¿O todavía tendrá que recorrer más camino hasta encontrar su destino verdadero?

Reseñas:
«En esta historia, Lucía Mbomío consigue lo imposible: luchar en una guerra que muchos hemos heredado, sin necesidad de elegir un bando. Y gana.»
César Brandon, poeta

«Un ida y vuelta Alcorcón-Malabo y su revelador vivir de cada día cuando no se te permite ser ni de allá, ni de aquí. Un excelente relato del injusto e incomprensible rechazo de lo diferente, así como del valor de la diversidad, que desprende la fuerte convicción de que nadie puede decirte cómo debes vivir tu propia vida.»
Rosa María Calaf, periodista

«Cuando alguien lleva una historia tan increíble por dentro debe sacarla para que el resto podamos, por fin, meternos en su piel. Gracias a Lucía Mbomio por hacerme entender que el feminismo será interracial o no será.»
Moderna de pueblo, ilustradora

«Hija del camino más que un viaje, ha sido un repaso de mis propias experiencias a través de las palabras de otra persona. Valiente, sincero y real. Un diez.»
Chojin, rapero

«La trayectoria de Lucía Mbomío como novelista va en ascenso a la velocidad de la luz. La lectura abraza temas complejos con mucha gracia y elegancia lo cual hace que sea muy amena y divertida, pero al tiempo invita a la reflexión.»
Bisila Bokoko, ex Directora Ejecutiva de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos en Nueva York

«En medio de un panorama de hostilidad hacia "el otro", la voz de Mbomío es imprescindible y el mejor ejemplo de la capacidad transformadora de las historias personales.»
Nerea Pérez de las Heras, periodista, feminista y humorista

«Lucía Mbomio conecta historias que unen la negritud, la migración, las aventuras familiares y la búsqueda de un lugar, y consigue alumbrar un camino pocas veces transitado en la literatura.»
Moha Gerehou, periodista y expresidente de SOS Racismo

«Hija del camino nos enfrenta al sufrimiento que provoca el rechazo a través de la historia de una mujer luchadora y vital, que se enorgullece de sus orígenes, se revuelve contra la injusticia y combate los prejuicios allá donde va.»
Iolanda Tortajada, vicepresidenta de la Mesa por la Diversidad del Consejo del Audiovisual de Cataluña

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Sandra Nnom lleva demasiado tiempo sin encontrar su lugar en el mundo, un sitio donde no atraiga las miradas, en el que pueda ser ella misma sin que nadie la etiquete. Recién instalada en Londres, echa la vista atrás. De pequeña, cuando en su barrio madrileño le preguntaban de dónde era, afirmaba orgullosa que era guineana y se inventaba cómo pasaba los veranos en África a partir de los relatos de su padre, aunque nunca hubiera salido de España. Las preguntas sobre su identidad siempre han sido una constante desde entonces. Huyó a Guinea para disipar esos interrogantes, pero el viaje no le aportó las respuestas que ella esperaba.

Ahora, esta viajera insaciable ya ha perdido la cuenta de cuántas veces ha empaquetado su vida para encontrar una tierra a la que llamar hogar. ¿Será en Londres donde por fin encuentre su lugar? ¿O todavía tendrá que recorrer más camino hasta encontrar su destino verdadero?

Reseñas:
«En esta historia, Lucía Mbomío consigue lo imposible: luchar en una guerra que muchos hemos heredado, sin necesidad de elegir un bando. Y gana.»
César Brandon, poeta

«Un ida y vuelta Alcorcón-Malabo y su revelador vivir de cada día cuando no se te permite ser ni de allá, ni de aquí. Un excelente relato del injusto e incomprensible rechazo de lo diferente, así como del valor de la diversidad, que desprende la fuerte convicción de que nadie puede decirte cómo debes vivir tu propia vida.»
Rosa María Calaf, periodista

«Cuando alguien lleva una historia tan increíble por dentro debe sacarla para que el resto podamos, por fin, meternos en su piel. Gracias a Lucía Mbomio por hacerme entender que el feminismo será interracial o no será.»
Moderna de pueblo, ilustradora

«Hija del camino más que un viaje, ha sido un repaso de mis propias experiencias a través de las palabras de otra persona. Valiente, sincero y real. Un diez.»
Chojin, rapero

«La trayectoria de Lucía Mbomío como novelista va en ascenso a la velocidad de la luz. La lectura abraza temas complejos con mucha gracia y elegancia lo cual hace que sea muy amena y divertida, pero al tiempo invita a la reflexión.»
Bisila Bokoko, ex Directora Ejecutiva de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos en Nueva York

«En medio de un panorama de hostilidad hacia "el otro", la voz de Mbomío es imprescindible y el mejor ejemplo de la capacidad transformadora de las historias personales.»
Nerea Pérez de las Heras, periodista, feminista y humorista

«Lucía Mbomio conecta historias que unen la negritud, la migración, las aventuras familiares y la búsqueda de un lugar, y consigue alumbrar un camino pocas veces transitado en la literatura.»
Moha Gerehou, periodista y expresidente de SOS Racismo

«Hija del camino nos enfrenta al sufrimiento que provoca el rechazo a través de la historia de una mujer luchadora y vital, que se enorgullece de sus orígenes, se revuelve contra la injusticia y combate los prejuicios allá donde va.»
Iolanda Tortajada, vicepresidenta de la Mesa por la Diversidad del Consejo del Audiovisual de Cataluña

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Colección
Grijalbo Narrativa
Páginas
368
Target de edad
Adultos
Tipo de encuadernación
Tapa blanda con solapas
Idioma
ES
Fecha de publicación
05-04-2022
Autor
Lucía Asué Mbomío Rubio
Editorial
GRIJALBO
Dimensiones
153mm x 230mm
Colección
Grijalbo Narrativa
Páginas
368
Target de edad
Adultos
Tipo de encuadernación
Tapa blanda con solapas
Idioma
ES
Fecha de publicación
2022-04-05
Autor
Lucía Asué Mbomío Rubio
Editorial
GRIJALBO
Dimensiones
153mm x 230mm
9788425358081
05-04-2022
Lucía Asué Mbomío Rubio
Lucía Asué Mbomío Rubio
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Lucía Asué Mbomío Rubio (Madrid, 1981) es periodista y escritora. Se licenció en Ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid, se diplomó en Guion y Dirección de documentales en el... Leer más

Lucía Asué Mbomío Rubio (Madrid, 1981) es periodista y escritora. Se licenció en Ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid, se diplomó en Guion y Dirección de documentales en el Instituto de Cine de Madrid y obtuvo el Máster en Desarrollo y Ayuda Internacional por la Universidad Complutense. Ha dirigido documentales y trabajado como reportera en TVE1, Antena 3 y TeleMadrid. También pasó por la Televisión de Guinea Ecuatorial, donde realizó varios reportajes de índole cultural y social y fue coguionista de la primera serie de dibujos animados del país.

En 2013 fue nombrada una de las 30 afroeuropeas con más relevancia del continente, según la lista Thomson Reuters. En 2017 fue escogida por el blog «África no es un país» del diario El País como una de las mujeres africanas más destacadas del año.

En la actualidad, combina sus labores periodísticas con las de docencia y divulgación en variedad de espacios como festivales, universidades e incluso el Congreso de los Diputados. Escribe en Ctxt y Píkara, Afroféminas, Mundo Negro, Negrxs magazine y tiene una columna semanal en El País, titulada «Barrionalismos». Además, es la autora del libro Las que se atrevieron (Sial Pigmalión, 2017) y firma uno de los relatos de Tranquilas (Lumen, 2019). Hija del camino (Grijalbo, 2019) es su primera novela.

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Reseñas

Reseñas

Cuando los prejuicios te obligan a ser "ciudadana del mundo"
En muchas ocasiones nos gusta definirnos como "ciudadanos del mundo" y creo que esto es así porque sentimos que, vayamos a donde vayamos, siempre tendremos un lugar al que volver, al que sentimos que pertenecemos. ¿Pero qué pasa con quien no encuentra ese lugar? Y no sólo porque puede que tú no lo sientas, sino porque los demás no te dejan senti... Leer más
En muchas ocasiones nos gusta definirnos como "ciudadanos del mundo" y creo que esto es así porque sentimos que, vayamos a donde vayamos, siempre tendremos un lugar al que volver, al que sentimos que pertenecemos. ¿Pero qué pasa con quien no encuentra ese lugar? Y no sólo porque puede que tú no lo sientas, sino porque los demás no te dejan sentirlo así.Esto es lo que le ocurre a Sandra, protagonista de "Hija del camino", novela de debut de Lucía Asué Mbomio Rubio. Sandra es una periodista de 32 años, hija de madre española y padre guineano. Nacida y criada en España, la joven nunca termina de encontrar su lugar porque siempre es la chica negra de pelo salvaje que todo el mundo espera que en algún momento se vuelva a su país, cuando en realidad ya vive en él. ¿Hay que ser blanca para que te consideren española?A través del relato de sus vivencias intenta encontrar su identidad. Mientras tanto, el lector descubre que a cada paso que da, Sandra choca de frente con los prejuicios. Incluso ella misma se sorprende a veces de lo erróneo de sus ideas preconcebidas, que la llevan a hacer con los demás lo que no quiere que los demás hagan con ella.Sobre esta base se construye una novela que nos hace ver la influencia que tiene sobre nosotros la sociedad en la que vivimos. Y el punto de vista personal escogido por la autora, sin afán de dar lecciones, sino recorriendo el camino con el lector, consigue que nos identifiquemos con Sandra y su historia, sean más o menos los puntos de afinidad que tengamos con ella.En mi caso, es evidente que al no ser negra ni hija de inmigrantes no he tenido que sufrir muchos de los momentos que relata la protagonista, pero el aspecto o el origen son sólo la punta del iceberg. Debajo se esconde la universalidad de temas como los prejuicios, las expectativas, la búsqueda de la identidad o la importancia de tener referentes.Personalmente, me he identificado con ella fácilmente en más de una ocasión:Primero porque es prácticamente de mi generación y hay ciertos detalles de su infancia y adolescencia en los que soy capaz de reconocerme: los juegos de adolescencia, los intercambios escolares, las historias que corrían entonces sobre lo peligrosas que eran las botas con punta de acero...Segundo, porque narra prejuicios que todos hemos tenido en algún momento, los hemos visto o los hemos vivido. Y a veces nos ocurre sin pensar, no nos damos cuenta de que esa primera idea que nos viene a la mente es un prejuicio. Algo que también vive Sandra cuando empieza a relacionarse con otros chicos negros o con jóvenes de otros países. Hay un momento en el que una chica americana le dice "Piensas así porque eres europea" y le saca los colores a nuestra protagonista.Y tercero, porque es mujer y el género continúa siendo hoy en día una piedrecita en el camino en muchos aspectos. Por ejemplo: En la última parte de la novela, Sandra decide viajar a Guinea y conocer el país de su padre, pensando que allí estará rodeada de los suyos y encontrará por fin sus raíces. Pero tampoco es así porque, además de considerarla "alguien de fuera", llega a un país en el que reina la "falocracia",  "donde las mujeres son lo que los hombres quieren y sólo si ellos quieren".Todo esto lleva a Sandra a sentirse no una ciudadana del mundo, sino "hija del camino", ni de aquí ni de allí porque no ha nacido en el lugar correcto para nadie, y eso que ella no lo eligió así...La novela me llamó la atención por su llamativa portada, detrás encontré una sinopsis que prometía y dentro, una historia que hay que leer. Es una novela para reflexionar sobre cómo tratamos a los demás, pero también sobre uno mismo y todos esos conceptos que tenemos tan instalados en nuestro interior que a veces no pensamos que son erróneos o dañinos. "Hija del camino" puede ayudarnos a entender, comprender y no replicar ciertas actitudes que influyan en las próximas generaciones.La construcción de nuestra identidad es esencial para cada uno de nosotros como personas. No destruyamos la del que tenemos al lado por considerarlo diferente. Leer menos
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El libro tenia pinta de que iba a transmitirme emociones profundas con respecto al tema del racismo y la experiencia de la autora, sin embargo, me ha parecido una historia llena de saltos en el tiempo que no han logrado hacerme conectar totalmente.Sandra es la protagonista de nuestra trama, nos lleva a recorrer su travesía desde lo que considera... Leer más
El libro tenia pinta de que iba a transmitirme emociones profundas con respecto al tema del racismo y la experiencia de la autora, sin embargo, me ha parecido una historia llena de saltos en el tiempo que no han logrado hacerme conectar totalmente.Sandra es la protagonista de nuestra trama, nos lleva a recorrer su travesía desde lo que considera su hogar, hasta Guinea Ecuatorial que es el país de nacimiento de su padre, su madre es blanca y Española, debido a esto ella enfrenta los prejuicios de una sociedad racista.En algunos capítulos nos habla de la actualidad y cómo sobrelleva su vida, mientras que en otros nos habla de su pasado, de su estudio, su trabajo, los viajes que hizo para cumplir sus sueños y descubrir sus raíces en este mundo tan complejo en el que la palabra hogar tiene muchos significados distintos para cada persona. Una lectura interesante y fresca que te hace reflexionar sobre este tema que parece cosa del pasado pero que no lo es, y cómo esto influye en las relaciones sociales. Leer menos
Un viaje que incita a la reflexión sobre el racismo y la xenofob
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Desde que vi esta novela quedé prendada de su portada llamativa y su título sugerente; cuando leí la sinopsis terminé de convencerme de que tenía que adentrarme en sus páginas. Y gran decisión la mía porque he disfrutado —y aprendido, sobre todo aprendido— muchísimo con la historia. Sabes que te encuentras ante una gran novela cuando te hace reflexionar. Este es el caso de Hija del camino, que me ha hecho cuestionarme aspectos que antes pasaba por alto. Sandra es una joven periodista de 32 años medio guineana, medio española, que se pasa la vida buscando su lugar en el mundo. Desde bien pequeña tuvo que enfrentarse a una sociedad que veía su piel antes que la persona que se hallaba bajo ella; rodeada de gente que la juzgaba, creció sintiéndose de ninguna parte. Con el tiempo comprendió que si se quedaba en el mismo lugar —España— para siempre, jamás descubriría cuál era su verdadero hogar. Por ello, comenzó a viajar buscando nuevas experiencias, explorando otras culturas, enriqueciéndose de personas que, como ella, se sentían ciudadanos del mundo.Sin embargo, por mucho que sus pies se hallaran en diferentes lugares, su corazón siempre permanecía en el mismo sitio: junto a su familia. Su hermana pequeña Sara a la que Sandra siempre intentó proteger frente al racismo que a ella la acechaba día tras día; su padre Antonio, que le contaba historias de su Guinea natal y le transmitía ese amor por una tierra que nunca había pisado y su madre Aurora que vio crecer a sus hijas en un entorno que las juzgaba por su piel y que, a pesar de nunca haber pasado por lo mismo, siempre fue el abrazo que ellas necesitaban. Tras tantos viajes y tantas preguntas por resolver, Sandra se encuentra ahora en Londres. ¿Será por fin allí donde encuentre su hogar?Hija del camino es una novela dividida en tres partes con capítulos titulados pero sin numerar. En cuanto a su extensión, no son ni muy largos ni muy cortos, volviendo la lectura amena y ligera. Sin embargo, un aspecto que falla en la novela a nivel estructural es que, a mi parecer, hay una falta de linealidad de lo que se cuenta que provoca que el ritmo se vuelva algo atropellado. El pasado y el presente se intercalan de forma indiscriminada en los capítulos y, lejos de resultar de ayuda al lector para construir la historia, estos saltos temporales provocan confusión. En mi caso, hallé dificultades a la hora de hacerme una idea nítida de la cronología de los momentos vitales de la protagonista. De hecho, al final de la historia tuve que pararme a pensar qué pasó en cada momento de su vida y armarlo como un puzzle en mi cabeza para que tuviese sentido. Aunque este aspecto no dificultó excesivamente mi experiencia lectora, sí me hizo descolocarme en un par de ocasiones y perder el hilo de lo que se me estaba contando.En la misma línea de lo mencionado, otro punto negativo a destacar para mí es la mezcla de la tercera persona en presente y en pasado en la narración. Si bien es cierto que ayuda a situarnos en un momento determinado de la vida de Sandra, esta elección de tiempos verbales me sacó más de una vez de la historia. Por otra parte, en cuanto a la pluma de la autora, es cercana y desenfadada y de una sensibilidad reseñable a la hora de describir lo que es vivir a la sombra del racismo. A pesar de la complejidad de la temática, Lucía es capaz de acercar al lector a su realidad y hacer que se ponga en la situación de una persona racializada cuyo color de piel determina su vida y cómo los demás la ven y la perciben.En lo referente a los personajes, los únicos que llegamos a conocer verdaderamente y en profundidad son Sandra y su familia más cercana: su padre Antonio, su madre Aurora y su hermana Sara. El resto de secundarios son más bien un telón de fondo que le sirven a la autora para escenificar el racismo desde diferentes perspectivas.Sandra es una gran protagonista. Al principio, se nos presenta como una persona que, desde la infancia, lucha contra el racismo a su alrededor y que sabe poner a quien lo merece en su lugar. Sin embargo, conforme va creciendo se nos van mostrando sus inseguridades y cómo todo lo que ha ido viviendo ha calado en su percepción del mundo y de sí misma.Hay insultos que transcienden las palabras, son los flecos que asoman de tejidos tan pesados y tan largos que su inicio está en otro tiempo y lugar. No siempre se da con el origen y hallarlo tiene efectos secundarios: provoca alivio y dolor al mismo tiempo.Con los viajes consigue desprenderse poco a poco de esta carga, pues conoce a personas como ella y a otras que le enseñan lo equivocada que puede llegar a estar. De ella me ha fascinado que en ningún momento se nos presenta como una persona perfecta ni como una víctima, sino como alguien que va aprendiendo con cada paso del camino.Todo estaba relacionado con lo mismo, con ser hija del camino, con exprimir cada sitio y luego levantar el vuelo sin equipaje, para que no le pesaran los sentimientos hacia las personas y las despedidas dolieran menos. Sandra escogió disfrutar de lo que cada trecho le ofrecía.La hermana pequeña de Sandra, Sara es muy diferente a ella. Mientras Sandra siempre ha sido muy tímida e introvertida, Sara ha sabido relacionarse con todo el mundo. A pesar de su contexto, ambas tienen infancias muy distintas. Sandra se enfrenta a más actitudes racistas que su hermana, pues esta última tiene la piel más clara que ella. Al principio Sara no entendía muchos de los miedos e inseguridades de Sandra, pues ella no los estaba viviendo. He de reconocer que al principio me pareció una persona egoísta a quien le faltaba empatía tanto por su hermana como por su raza. Así como Sandra mostraba mucho interés por su origen guineano, la pequeña parecía más desapegada de esa parte de su historia. Sin embargo, conforme crecen y avanza la historia, te das cuenta que Sara era una víctima más de la sociedad en la que le había tocado vivir. Ella, ya de mayor, se vuelve más consciente de esto y, de hecho, es una de las personas que más le señala a Sandra que está teniendo actitudes racistas. Me hubiese gustado poder ver su evolución desde más de cerca, pero los viajes de Sandra y el hecho de que la historia está contada enteramente desde su punto de vista no han hecho esto posible.Antonio, el padre de las niñas, es uno de los personajes más entrañables y de quien más he aprendido. Desde siempre ha llevado su país —Guinea Ecuatorial— por bandera y ese amor por su tierra lo transmite a sus hijas, sobre todo a Sandra. Trabajó en Malabo y cada vez que volvía, llevaba la maleta cargada de historias, anécdotas y noticias sobre familiares y amigos. Sin embargo, ni siquiera él estaba libre de pensamientos racistas y hacía diferencias entre unos negros y otros.El padre de Sandra vivía en una contradicción permanente, puesto que por un lado trataba de inculcar a sus hijas un sentimiento de pertenencia a su pueblo fang, presente en varios países de África Central, pero por otro daba la sensación de que tenía la obligación permanente de contarle a todo el mundo que tenía estudios, que trabajaba, «que no era como el resto»... Con los años entendió que «el resto» no existía, que era una mentira muy bien construida, que ella no era la primera en nada y que el contexto era importante. Por Aurora, la madre, he sentido muchísima empatía. Ella, siendo blanca, no ha vivido nunca en sus carnes el racismo. Pero tiene dos hijas mestizas y un marido negro, por lo que está constantemente viendo lo injusta y cruel que es la gente con ellos. Su dolor es el de todas las personas que ven ese sufrimiento desde un segundo plano y no pueden más que intentar educar a quienes juzgan y atacan sin conocer, a quienes ven la piel antes que cualquier otra cosa.—¿Por qué tienen que pensar mal, mamá?—Sandra seguía sin entender.         —Porque eres negra... Y eso no es malo, hija, pero mucha gente cree que sí, así que tienes que cambiar la idea que tienen sobre ti. [...]                                                 —Pero ¿por qué tengo que cambiarla yo, si no me conocen? —preguntó Sandra con los ojos brillantes, pero sin dejar que se le escapara ni una lágrima. En cuanto a los personajes secundarios son tantos que solo puedo decir que todos, absolutamente todos, le enseñan algo a Sandra y al lector. Todas las personas con las que se encuentra en su vida y sus viajes la harán crecer como persona y comprender mejor el mundo y a sí misma.—Las excepciones no existen porque no existen personas que sean la regla. Ninguna comunidad es homogénea, por eso no deberíamos hacer lo que nos han hecho.                                                   —¿El qué?                                                                                                                                               —Juzgarnos.En esta historia me ha ocurrido que no he sabido determinar exactamente su trama. Es simplemente la historia de una vida que, en ocasiones se me asemejaba tan real que podría haber pasado perfectamente por la autobiografía de la autora. Por otra parte, esa falta de trama a veces me hacía pensar que este libro hubiese funcionado también muy bien como antología de relatos sobre racismo y xenofobia. Lo que más me ha gustado, y el eje principal de la historia, es que el racismo se nos presenta desde múltiples vertientes. Una cosa que aprendí con Hija del camino es que incluso quienes lo sufren en sus propias carnes pueden presentar actitudes racistas y xenófobas, porque la sociedad así les ha enseñado.El endorracismo, una forma atroz de autodesprecio derivada de la interiorización de los estereotipos que existen en torno a lo que se supone que es ser negro. «Para ser negra eres guapa», «fíjate qué buenas notas saca, y eso que es negra», «es negra, pero no da problemas», «ya sabes cómo son los negros» o «pero si tú de negra solo tienes el color», eran frases que ella combatía y que llevaba prendidas en las entrañas. Quitarse esos prejuicios no era tan fácil, requería darse la vuelta como un calcetín y arrancarse los ojos para cambiar su mirada.Aprendes, junto a quienes lo sufren, todos aquellos aspectos que nosotros damos por hecho pero que ellos no tienen. Por ejemplo, la representación. Para Sandra, crecer sin referentes era como caminar sin rumbo y sola; como caerse muchas veces, limpiarse el polvo de las rodillas y continuar.Uno de los momentos que más me gustaron de la historia fue cuando Sandra cae en la cuenta de que en su biblioteca casi no había presencia de autores y autoras negros. Poco a poco, junto a su padre, empieza a descubrir que no es que no existieran, sino que nadie se los había presentado aún.Juntos exhumaron la historia enterrada y juntos recibieron el abrazo de una realidad en la que las personas negras no eran eternas segundonas sino protagonistas, héroes y heroínas. Primero los leía Sandra y después él, o a la inversa, y los comentaban. Cada página les daba un motivo para recordar que eran importantes, que existieron y que existían. Y, por encima de todo, la historia enseña al lector a reconocer sus propios actos racistas que, aunque no los entendamos como tales, pueden dañar a la otra persona y hacerla sentir inferior. Gracias a la historia de Sandra he aprendido a cuestionarme todas esas frases que decimos y que para nosotros no tienen importancia, a frenar y reflexionar acerca de los prejuicios que nos acompañan desde bien pequeños y también a empatizar con el prójimo. Nunca sabemos por lo que la otra persona pasa —ya no solo en lo referente al racismo— y no está de más hacer un ejercicio de reflexión acerca de la importancia de ser amables y educarnos en aquello en lo que somos ignorantes. En cuanto al final, me ha parecido el más adecuado para esta historia, aunque bien es cierto que me hubiese gustado un desenlace más cerrado.  Leer menos
Un gran libro
Un libro muy interesante y la autora narra de forma brillante sobre la historia de una chica que busca su camino en el mundo.Es um viaje a la infancia de esta chica, te hace pensar en los orígenes, en las razas y que la diferencia es muy grande porque lo establece así la sociedad. En la actualidad decimos mucho que la raza ya no es un impediment... Leer más
Un libro muy interesante y la autora narra de forma brillante sobre la historia de una chica que busca su camino en el mundo.Es um viaje a la infancia de esta chica, te hace pensar en los orígenes, en las razas y que la diferencia es muy grande porque lo establece así la sociedad. En la actualidad decimos mucho que la raza ya no es un impedimento pero tristemente, una raza puede marcar tu futuro y tu vida.Una niña que se pregunta pot sus orígenes y que de adulta quiere conocer de donde viene, sobre su cultura tan lejos de la de su lugar donde vive. En su barrio hay de todas las razas pero ella está indagando para conocer la suya propia.Mientras ve como el mundo rechaza a la gente solo por ser de un color o de otro, cuando eso no marca nada. Desde luego esta autora nos muestra el barrio, desde el interior de esta ciudad que esconde muchos secretos y muchos rechazos.Lo recomiendo para quien le guste leer libros que les hace pensar y que tienen mucha influencia en la sociedad rn la que vivimos donde parecen ser mas importantes las apariencias que nuestros actos. Leer menos
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