Acompañamiento emocional en la infancia a través de la lectura
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Acompañamiento emocional en la infancia a través de la lectura

La educación está en constante cambio. Es cierto que hay aspectos que se llevan trabajando e inculcando desde hace décadas, pero hay otros valores que son cambiantes y van teniendo más relevancia cada día gracias a las investigaciones, estudios y a las necesidades que van surgiendo, como es el caso del desarrollo emocional, el cual es esencial a lo largo de la vida.

Sigue leyendo si quieres que te recomiende algunos libros que hablan sobre emociones. 

ALEJANDRA_MELÚS

Experta en atención temprana y primera infancia

Tener herramientas de gestión y acompañamiento emocional debería ser una misión básica e imprescindible a la hora de criar, comprender y educar a nuestros pequeños y pequeñas. No solo a nivel escolar, sino también y principalmente a nivel familiar, pero sobre todo global.

Nuestro papel como adultos es informarnos, leer mucho sobre infancia, emociones, sobre el comportamiento del niño y el desarrollo cerebral, y así de este modo, comprender cómo funciona el desarrollo del ser humano en su totalidad, desde la infancia hasta la edad adulta.

El desarrollo emocional no debe tomarse en cuenta como algo secundario en el ser humano, sino como un aspecto primordial a la hora de educar, criar y crecer en sociedad.

No existen emociones buenas ni malas, sino que todas son igualmente válidas y nos enriquecen y ayudan a comunicarnos.

Un niño o una niña que crece integrando la inteligencia emocional, es un niño seguro de sí mismo, que expresa sus emociones de manera libre, que las acepta sin condición, que se siente escuchado, respetado, que siente que pertenece, sin juicio, ni premios ni castigos por lo que siente o expresa. De este modo será un adulto empático, paciente, con herramientas de gestión emocional, resolutivo, amable y sobre todo, tendrá una gran autoestima y seguridad de sí mismo.

Para ello debemos empezar por nosotros mismos, trabajando nuestra emociones, conociéndonos mejor, dando ejemplo de aquello que queremos sembrar e inculcar a los niños y las niñas. Debemos saber que ante todo no existen emociones buenas ni malas, sino que todas son igualmente válidas y nos enriquecen y ayudan a comunicarnos, percibir el mundo, expresar, sentir, vivir y crecer.

Hay algunos títulos que pueden servirnos a los adultos de guía y apoyo a la hora de acompañar la infancia de nuestros hijos e hijas con buenas herramientas y mayor seguridad y conocimiento:

Te recomendamos

Maternidad a flor de piel, de Míriam Tirado. Un libro lleno de herramientas y respuestas para acompañar la maternidad de una manera consciente y respetuosa. Un esencial incluso antes del embarazo.

Educar sin perder los nervios, de Tania García. Un libro sobre educación emocional para aprender estrategias funcionales y necesarias en el día a día.

Educar con serenidad, de Patricia Ramírez, más conocida en redes como Patri psicóloga. Este libro nos ayuda a vivir una educación y crianza más calmada, sin gritos, con creatividad y desde un plano más tranquilo y sosegado. Esencial en cualquier momento de la maternidad o la paternidad.

Disciplina sin lágrimas, de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson. Un libro dirigido a la familia para aprender a acompañar la infancia sin castigos ni sermones pero sí con empatía, compasión y disciplina. Una rabieta puede ser una gran oportunidad de aprendizaje y crecimiento.

Recomendaciones de Alejandra Melús

Pero no solo es importante que nosotros nos formemos y crezcamos en inteligencia emocional sino que es esencial también que pongamos al alcance de los niños y las niñas títulos que les conecten con este tema, que hablen sobre emociones, que traten su gestión, el acompañamiento de estas, estrategias y herramientas para su día a día o ejemplos prácticos que les hagan reconocerse en las historias que leen, les ayude a empatizar y adquirir nuevos modos de integrar sentimientos y emociones.

Te propongo estos títulos:

La ovejita que vino a cenar, de Steve Smallman y Joëlle Dreidemy. Cualquiera de los tres títulos (Los lobos que vinieron a cenar y El cocodrilo que vino a cenar) de esta saga de cuentos nos enseña qué es la empatía y nos habla sobre lo importante que es no fiarnos de las apariencias no tener prejuicios.

De mayor quiero ser… feliz, de Anna Morató. Tanto el primero como el segundo de sus títulos hablan de emociones, cómo acompañarlas y su adecuada gestión. Pone ejemplos prácticos con los que conectamos todos y además explica a los adultos y a los niños cómo abordarlas.

Cuentos molones para educar en positivo, de Isabel Cuesta y Marido. Esta novedad está pensada para que nos sintamos reflejados con las historias cotidianas que cuentan cada uno de sus cuentos. Tienen una parte de relato donde trata emociones como la rabia o los celos y otra centrada en herramientas para acompañar cada emoción, con explicaciones y una parte las teórica.

recomendaciones alejandra melús

Juntos (cuentos para contar entre dos), de Eloy Moreno. Un cuento precioso que habla de amistad, de valores y cooperación, ideal para favorecer la resolución de conflictos y el compañerismo.

El hilo invisible, de Míriam Tirado. Un cuento que habla sobre el vínculo afectivo, el apego y la necesidad de saber acompañar esta emoción en la separación.

• Siempre, siempre te querré, de Hoda Kotb. Un cuento sobre el amor incondicional, ese amor de madre o padre al hijo o la hija, que no tiene condiciones, que está por encima de todo, que no cesa ante nada ni nadie. Es muy importante que inculquemos a nuestros pequeños que les queremos pese a todo, aunque estemos enfadados, aunque tengamos un mal día, aunque hagan algo que no nos gusta. El amor de familia debe ser incondicional.

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Cualquier edad es buena para hablar de emociones, sobre cómo nos sentimos, qué nos hace sentir una actividad o una persona, cómo podemos gestionarlo, verbalizarlo, expresarlo…

Es esencial que abordemos el plano emocional con la misma importancia y relevancia que hacemos con otros aspectos durante la infancia, como son el cuidado físico, la alimentación o el sueño.

Y tú, ¿hablas de emociones con tus hijos e hijas? ¿Te gusta emplear los cuentos como herramienta para conectar con vivencias del día a día?

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