Recuerda, cuerpo

Constantinos Cavafis

Fragmento

cap-15

ÍTACA

Al emprender el viaje para Ítaca

desea que el camino sea largo,

lleno de peripecias, lleno de saberes.

A Lestrigones y Cíclopes,

a Poseidón airado no los temas,

que a tales no hallarás en tu camino

si es tu pensar excelso, si selecta

es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones y Cíclopes,

a Poseidón violento no habrás de encontrarte

si no es que ya los llevas en tu alma,

si tu alma no los alza frente a ti.

Desea que el camino sea largo.

Que sean muchas las mañanas de verano

en las que con qué regocijo, con qué gozo,

llegues a puertos vivos por primera vez.

Detente en los comercios de Fenicia

y compra sus preciadas mercancías,

corales y nácar, ámbar y ébano.

y aromas exquisitos de mil clases,

cuantos aromas exquisitos puedas conseguir.

Visita muchas ciudades de Egipto,

y aprende y aprende de todos los que saben.

Pero en la mente siempre ten a Ítaca,

porque llegar allí es tu objetivo.

Mas no apresures en nada tu viaje.

Mejor que dure muchos, muchos años,

y eches el ancla viejo ya en la isla,

rico de cuanto ganaste en el mundo,

sin esperar que las riquezas te las traiga Ítaca.

Que Ítaca te ha dado el viaje hermoso.

Sin ella no emprendieras el camino.

Pero no tiene ya nada que darte.

Y si la encuentras mísera, no te ha engañado Ítaca.

Tan sabio que te has hecho, con tanta experiencia,

habrás ya comprendido las Ítacas qué son.

cap-16

HERODES ÁTICO

Oh, qué glorioso honor le cabe a Herodes Ático.

Uno de nuestros grandes sofistas, Alejandro de Seleucia,

llegado al fin a Atenas para hablar,

encuentra la ciudad vacía, porque Herodes

en la provincia estaba. Y los jóvenes

todos le habían seguido allí para escucharlo.

El sofista Alejandro, así pues,

redacta para Herodes una carta

y le suplica que le envíe a los helenos.

El delicado Herodes al punto responde

«Vengo junto a los griegos yo también».

Cuántos muchachos ya en Alejandría,

en Antioquía o en Berito

(los oradores del mañana que prepara el helenismo),

reunidos en espléndidos banquetes

donde se charla a veces de sofística elegante

y otras de sus eróticas delicias,

se callan abstraídos de repente.

Dejan cerca los vasos sin tocar,

reflexionando en la suerte de Herodes—

¿qué otro sofista tuvo tal prebenda?—

a donde quiera y haga lo que haga,

que le sigan los griegos (¡sí, los griegos!),

sin discusión y sin razonamiento,

y hasta sin elección, tan solo que le sigan.

cap-17

VUELVE

Vuelve a menudo y llévame contigo,

dilecta sensación, regresa y llévame contigo—

cuando el recuerdo del cuerpo despierta

y el antiguo deseo retorna a la sangre,

cuando los labios y la piel recuerdan

y sienten las manos que vuelven a tocar.

Vuelve a menudo y llévame, de noche,

cuando los labios y la piel recuerdan…

cap-18

EN LO POSIBLE

Y si no puedes disponer tu vida como quieres

esto procura al menos conseguir

en lo posible: no vayas a ensuciarla

al frecuente contacto con el mundo,

con charlas y negocios por doquiera.

No vayas a ensuciarla trasladándola,

rondando sin cesar y exponiéndola

a la vulgar locura cotidiana

de tanta relación y compañía

hasta que se convierta en una extraña intrusa.

cap-19

MUY RARA VEZ

Es un anciano, por completo exhausto y encorvado,

que, desgastado por los años y por los excesos,

va recorriendo a paso lento la calleja.

Pero al entrar en casa a ocultar

su decadencia y su vejez, medita

la parte de la juventud que aún le cabe.

Sus versos andan ahora en boca de los mozos,

y sus visiones en los ojos juveniles.

Sus mentes, saludables, placenteras,

sus cuerpos hermosísimos, robustos,

conmuévense a través de su expresión de la belleza.

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